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México se convirtió en estación migratoria de EU, a cambio de nada: expertos

La silla rota   /   
 Lunes, Julio 22, 2019

   

El informe que rendirá el canciller mexicano Marcelo Ebrard al Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, sobre las medidas para contener a la migración en la frontera sur durante los últimos 45 días, recuerdan a la certificación que en los años 80 y 90 del siglo pasado realizaba Estados Unidos a México y a otros países sobre el combate al narcotráfico.

La diferencia es que mientras entonces la certificación era para obtener apoyos en la guerra contra el narcotráfico, ahora no hay nada a cambio, solo una amenaza de aumentar los aranceles si no se contiene la migración, y sin criterios sobre cómo se califica dicha labor, consideró en entrevista el ex subsecretario de Relaciones Exteriores, Enrique Berruga Filloy.

"No hay incentivo más que quitarse la amenaza del aumento [de aranceles a exportaciones mexicanas], es una situación inédita y totalmente al arbitrio de un solo lado. México puede hacer una cantidad de esfuerzos y Estados Unidos puede decir que no es satisfactorio, suficiente, y son los únicos que califican", dijo el diplomático de carrera a La Silla Rota.

Pero además durante los 45 días, que iniciaron el 7 de junio y se cumplirán el 22 de julio, el gobierno mexicano ha endurecido las medidas para contener a los migrantes que llegan por la frontera sur. De acuerdo con activistas de organizaciones migrantes, los retenes se han multiplicado, las revisiones en los camiones han aumentado, las estaciones migratorias y albergues están a tope, y para evadir a elementos del Instituto Nacional de Migración (INM) y no toparse con policías estatales que extorsionan a los migrantes, estos han buscado rutas nuevas, que implican recorrer montes o irse por nuevos senderos de estados como Veracruz o Tamaulipas, lo cual significa enfrentar nuevos riesgos.

Irineo Mujica, de Pueblos sin Fronteras, describe la situación de los migrantes en el sur.

"La represión se ha visto a diestra y siniestra, la policía actúa como si cazara animales, los autobuses pidiendo documentación, la policía municipal aventando los autos encima a las personas perseguidas. Nos quejamos como tratan a los mexicanos en Estados Unidos, pero aquí los tratan como a indeseables".

"En 45 días estas medidas han tirado a la borda la concientización a los mexicanos y la defensa de migrantes. Ahora México persigue a los migrantes a nombre de un personaje como Donald Trump, que no solo amenaza a los centroamericanos sino a los mexicanos con deportaciones masivas y que nos ve como animales".

En palabras de la profesora del seminario Procesos migratorios en América Latina, impartido por la UNAM, Andrea González, el flujo migratorio no ha disminuido, lo que ha aumentado son las detenciones y deportaciones, y junio aparece como el mes con las cifras más altas registradas en la historia, aseguró.

"Lo que han subido son las detenciones y las deportaciones. No necesariamente ha bajado el flujo pero hay una política de detención y deportación. Junio fue el mes con más detenciones desde hace muchos años y con las cifras que dio el gobierno mexicano, se reportaron mil detenciones al día. Nunca se había visto eso. La gente de Centroamérica sigue huyendo de la inseguridad, la pobreza, la marginación, la vulnerabilidad y eso sigue exactamente igual, entonces lo que sucede es que hay más detenciones y deportaciones. Lo difícil de medir pero ya se empieza a saber es que quien está teniendo la mayor parte de beneficio es el crimen organizado, la gente va a seguir pasando como sea porque no hay una forma de que cambien su situación", pronosticó.

El despliegue de elementos de la Guardia Nacional en la frontera sur sirvió para causar un efecto mediático de que el flujo comenzó a disminuir, dijo por su parte Abbdel Camargo, integrante del Instituto de Estudios y Divulgación sobre Migración.

"Con el despliegue de la Guardia Nacional y en la frontera sur se vio un aumento de retenes para el control de flujo y varias corporaciones se unieron para esta situación de revisar el perfil migratorio", refirió.

Con la presencia de la Guardia Nacional lo que prevén los expertos es que habrá un reacomodo de los grupos de coyotes que trasladan a los migrantes a cambio de dinero.

"El crimen organizado se está beneficiando y los que no tienen dinero para pagarles se van por los caminos más peligrosos y buscarán no ser vistos, en rutas que nadie conoce y el planteamiento de tenerlos registrados para que no les pase nada, no tiene viabilidad porque la gente se está escondiendo", dijo por su parte Martha Sánchez Soler, del Movimiento Migrante Mesoamericano".

Dijo que comprende que es difícil conciliar con los apremios a los que somete el gobierno de Estados Unidos a México, pero también pidió buscar otras alternativas.

"No hay correspondencia, es una mentada de madre, mientras México se comprometió con Trump, él aumenta las redadas para los que viven allá, disminuyendo las posibilidades de pedir asilo, y que además es contra todas las leyes migratorias internacionales, la carta de derechos humanos y de migrantes, le vale madre mientras a nosotros nos obliga a ser niños buenos que hacen el trabajo sucio".

AMENAZAS DE TRUMP

El 31 de mayo pasado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump amenazó al gobierno mexicano de que aplicaría aranceles de 5 por ciento a los productos provenientes de México, en caso de que no detuviera a los flujos migratorios de centroamericanos pero también de otros países que llegaban a su país.

El ultimátum que dio el mandatario estadounidense para que México hiciera algo fue el 10 de junio, lo que obligó a que una delegación encabezada por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, acudiera a Estados Unidos para tratar de desactivar la amenaza. El objetivo fue conseguido el 7 de junio, cuando el canciller anunció que Méxicodetendría el flujo migrante.

Anunció que Estados Unidos daría un plazo de 45 días para verificar que se estaba cumpliendo con lo ofrecido. Si al cabo de dicho periodo había avances, habría otro plazo similar para volver a hacer otra revisión y en tanto el aumento a los aranceles no se aplicaría.

Para detener el flujo migratorio el gobierno ordenó el despliegue de 6 mil 500 elementos de la naciente Guardia Nacional, que de ser creada para labores de seguridad, se convirtió en vigilante de los migrantes que entraban por la frontera sur. Pero también por la frontera norte, como han revelado fotos de la agencia AFP, donde se ve a elementos del nuevo cuerpo de seguridad perseguir y detener a migrantes.

Trump incluso aseguró en un acto de precampaña que participan 21 mil elementos soldados en los trabajos de detención de los migrantes.

"Quiero agradecerle a México. Tienen a 21 mil soldados ahora deteniendo a la gente para que no venga a nuestro país", informó en su cuenta de twitter el periodista Ariel Moutsatsos.

La presencia de la Guardia Nacional ha generado polémica, porque la ley señala que las detenciones sólo las pueden hacer elementos del Instituto Nacional de Migración, pero la GN ya ha hecho detenciones, y el presidente Andrés Manuel López Obrador el pasado 25 de junio dijo que la Guardia sí podía hacer dicha labor. Eso valió un cuestionamiento del Ombudsperson nacional, Luis Raúl González Pérez, quien el 8 de julio pidió clarificar el protocolo de actuación de la Guardia Nacional en el tema migratorio.

Otra medida adoptada por el gobierno mexicano fue la de solicitar a todos los que abordaran autobuses foráneos su identificación para detectar a migrantes y entonces llevarlos a estaciones migratorias.

Aunque México no lo ha oficializado, se ha convertido en un llamado tercer país seguro para los migrantes que piden asilo a un primer país seguro, Estados Unidos. Mientras esperan saber si será aceptada su solicitud de asilo, ya no lo hacen allá, sino que lo hacen del lado mexicano. El 29 de junio, en teleconferencia desde Osaka, Japón, el titular de la SRE informó que sumaban 14 mil migrantes que esperaban en México su trámite de asilo.

UN CUELLO DE BOTELLA

Los 45 días se tratan de un plazo en el que la amenaza puede renovarse, pero con un tema económico que debería discutirse en la misma materia y no en sentido migratorio, y respetar los acuerdos comerciales para esos temas, planteó Berruga filloy.

Pero además el gobierno mexicano está en un limbo, porque aunque niegue ser un tercer país seguro para los migrantes que esperan asilo en Estados Unidos, en un proceso que puede durar hasta tres años, de facto sí lo es, aseguró, y eso pone en un estatus de indefinició a los migrantes.

"En la medida que los migrantes estaban en México que querían irse a Estados Unidos y México se convierte en estación donde se detiene un periodo hasta que en Estados Unidos califican para asilo o no y eso tarda de dos o tres años por caso. Son miles de casos, ¿cómo se procesa esto? Ahí tenemos un cuello de botella, y si deciden que no aplica, México se queda con los migrantes, ¿entonces tendrá que deportarlos? Entonces se está en un limbo, ¿qué van a hacer estando en México, si van a ser refugiados, asilados o migrantes o si van a quedarse en un estatus diferente? Hay un limbo de qué estatus se le va a dar. Los niños tienen necesidades de ir a la escuela y no pueden ir a trabajar, y si trabajan se violarían sus derechos".

En la opinión del ex embajador de México ante las Naciones Unidas entre 2003 y 2007, el papel que cumple México es de un tercer país seguro, pero no lo asume porque hacerlo sería aceptar una imposición muy abierta.

"Pero en la práctica es lo que estamos siendo, recibiendo a los migrantes de Centroamérica, significa que en primer país seguro, que habría que discutir si México lo es, si ese país seguro les da asilo y entonces si recibieron tratamiento de asilado y por tanto podrían ir o no a otro país".

Pero además con la aceptación de las presiones del gobierno de Estados Unidos, el gobierno mexicano pone en entredicho su propia política exterior, pues dice que practica la política de no intervención, pero aceptar contener a la migración es aceptar la intervención de Estados Unidos.

"Es curioso porque la administración actual dice que recobra la mejor tradición de política exterior a través de principios de no intervención pero en la práctica vemos cosas inéditas. Están invocando el principio de no intervención, entonces deberían buscar que no se haga en México, sacaron eso con Venezuela pero con México se olvidó, es una forma de intervención, determinan la política de otros países con una acción injustificada, fuera de norma y de los acuerdos internacionales", consideró.

Al cuestionársele sobre si el gobierno tenía otra alternativa a aceptar contener la migración a cambio de no aumentar los aranceles de los productos mexicanos que ingresaran a territorio estadounidense, el embajador dijo que sí.

"Empezó por una amenaza por los aranceles, entonces lo que debió pasar es que se sube al avión la secretaria de Economía [Graciela Márquez], se va a discutir por qué es la aplicación y bajo qué supuestos. Es un tema económico. Nos dejamos embarcar en el que se multiplicarían las demandas [por el tema]. Además, el tema que nos convoca es el de los aranceles, ya si luego lo quiere vincular a lo migratorio, podemos vincularlo a seguridad, ya como tema general, y no quedamos encasillados", explicó.

EL PAPEL DE LA GUARDIA NACIONAL

Para Andrea González, del Colectivo Ustedes Somos Nosotros, la actual política migratoriaestá más centrada en la seguridad nacional que en la seguridad humana.

"La diferencia es que la última pone el acento en la persona", explicó y cuestionó que a la fecha no se sabe cuáles son las facultades de detención de la Guardia Nacional, ni las reglas de operación, protocolos de actuación y uso de la fuerza, ahora que hace los trabajos que antes hacía el INM.

"Es una tarea de detener la migración, si siempre hemos sido muro de contención por la inseguridad y el crimen organizado ahora es mucho más claro que a eso se le está uniendo la dinámica de militarización y de tener un grupo de militares-policías haciendo el trabajo del INM. Eso es una realidad, pero además que se sepa cómo se va a poder monitorear desde la sociedad civil, tener una dinámica clara de rendición de cuentas sobre el actuar del gobierno mexicano respecto a la política migratoria, queremos ver como eso se va a transformar y que haya transparencia. Es preocupante no saber los protocolos de actuación del uso de la fuerza, y es urgente que se transparente y se trabaje de manera conjunta con la sociedad civil".

La experta en migración también se refirió a las recientes declaraciones de cancillería que no se negará a los migrantes el derecho de protección humanitaria, pero no se ha dicho cómo se garantizará tal situación, además de que se trata de un derecho que ya se tenía desde antes de las amenazas de Trump.

"Lo que no ve es cómo se va a presionar al gobierno de Estados Unidos para que quienes deseen pedir hacerlo, puedan pedirle protección como primer país seguro".

Otra información pendiente de darse a conocer es sobre los albergues que el gobierno podría tener para recibir a los migrantes mientras esperan, cómo van a funcionar y quienes van a trabajar ahí.

"Lo que sabemos es que la gente de albergues sí tiene experiencia, entonces se les va a preguntar o cómo. Cómo van a garantizar además que sean atendidos desde una perspectiva integral y de derechos humanos, con especificidades de lo que es trabajar con población en movilidad", cuestionó.

CRISIS HUMANITARIA

Irineo Mujica, integrante de Pueblo sin Fronteras, quien fue detenido cinco días después de que Trump lanzara sus amenazas, por cargos de presunto tráfico de personas, liberado siete días después, que enfrenta su proceso en libertad, cuya detención fue condenada por organizaciones de derechos humanos y quien hace unos días denunció acoso del INM en Arriaga, Chiapas, mientras se dirigía a una audiencia de apelación, dijo que debido a los operativos contra migrantes, estos están hacinados en Tapachula.

"Tapachula está desbordada. Es triste ver a personas durmiendo fuera de la Comisión Nacional de Refugiados (Comar), ver el hacinamiento de toda la ciudad, el caos en que se ha convertido ver a las ciudades como cárceles y que las autoridades sean forzadas a esta situación y no saben cómo actuar y obligan a las comunidades a tener recepción de personas, que por tener hacinadas y para disminuir su número, crean una crisis humanitaria.

"Lo que tenemos es una situación donde claramente México se ha convertido en policía del gobierno de Trump y pareciera que se justifica porque es ellos o nosotros, pero el gobierno no ha sabido manejar la situación desde el inicio. La ha manejado mal con dobles discursos y ha hecho que miles de personas que son expertas en migración sean cambiadas por otras con falta de experiencia y arrogancia, termina sacando a personas buenas gentes y terminamos con alguien carcelario".

Una situación similar es la que ve Martha Sánchez Soler, del Movimiento Migrante Mesoamericano.

"Se agudizó la represión contra los migrantes, que están en mayor peligro que antes, los están deteniendo donde antes no había redadas. Las redadas de Trump palidecen con las de México, entran hasta los hoteles. Los camiones tienen prohibido aceptar gente sin documentos. Lamentamos que por los aranceles la negociación haya recaído en los más vulnerables, esperamos que pronto puedan corregir".

Por su parte Abbdel Camargo, quien ha visitado el sur de México, ha observado que los retenes se llevan con orden, y no ha visto detenciones violentas o agresivas, pero sí ha notado que han aumentado las extorsiones de parte de los policías estatales.

"Hemos podido ver como si han extorsionado, ellos no pueden hacer control migratorio pero suben a los autobuses y bajan a las personas con perfil genotípico migrante".

También ha visto que para evitar a los retenes los migrantes han cambiado de ruta y dicen que se van por el monte.

En cuanto a las estaciones migratorias, están saturadas e incluso se han habilitado otros sitios, como la Feria Mesoamericana, la cual se hizo famosa cuando una mujer haitiana encerrada gritaba por su hijo.

Previó que el flujo no se reducirá, pero habrá cambios en cómo se mueve.

"Están pensando en otras rutas, en la modificación de cuotas, de servicios. La experiencia dice que el flujo no va a parar. Se modificaran los medios de transporte, el traslado y patrón a seguir, ahora es tan reciente o coyuntural que aún no se ve el cambio certero, se están acoplando", concluyó el integrante de la red Migrantólogos.

Con información de La Silla Rota

 

   


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