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Sábado 8 de Agosto, 2020     |     Veracruz.
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Don Rafael, el campeón de frontón que la pandemia se llevó

La silla rota   /   
 Viernes, Julio 10, 2020

   

Don Rafael Rodríguez Mimbrera murió de covid-19 hace un mes, el 10 de junio pasado. Su caso forma parte de los más de 32 mil muertos que ha dejado la pandemia en México.

Su hijo Jesús murió una semana antes de él, también por la covid. El fallecimiento ocurrió horas después de que don Rafael llegó de emergencia al hospital Mocel, donde fue internado, aunque no fue intubado como su hijo. No fue informado de la muerte de Jesús, aunque es probable que temiera lo peor, dado que el segundo de sus hijos llegó al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias el 29 de mayo con un nivel de oxigenación de 50.

La historia de don Rafael como la de su hijo dejó sumida en el dolor a su familia, que en una semana vio cómo el coronavirus se llevó a dos integrantes de la familia.

EL PATRIARCA FRONTONISTA

Don Rafa era el patriarca de la familia. Jubilado por el Banco de México, forma parte de la historia deportiva de la institución bancaria. Durante varios años impuso su ley en los torneos individuales y de pareja en el frontón a mano.

Lo hizo con base en un potente golpeo de pelota, el cual era veneno para los adversarios.

"Hay un dicho que dice que el que golpea fuerte, gana", describe quien fuera su pareja en el juego y su amigo, Francisco Ramírez, con quien formó una dupla letal.

Después, al paso de los años, don Rafa se convirtió en un jugador delantero y se especializó en un tiro colocado que dominaba con ambas manos, y que se convertía un acertijo porque luego hacía rodar la pelota en dos paredes, dice su amigo.

LOS AMIGOS DE CANCHA SON LOS MEJORES

Originario de la ciudad de México, de 68 años, Don Rafa era un deportista de tiempo completo. Antes de incursionar en el frontón lo hizo en el fútbol. Chiva de corazón, en realidad el fútbol era su pasión. Pero una lesión lo alejó del balompié, y entonces volteó la mirada al frontón.

Una anécdota que Don Francisco recuerda con especial aprecio es una de esas que el tiempo hace valorar más en esta época. Ocurrió hace 22 años, en  un torneo que ganaron contundentemente y en el que Don Rafa salió inspirado.

Le echaba mucho colmillo a las jugadas

Al terminar la final con el triunfo, de manera espontánea Don Rafa invitó a don Francisco a ir a su casa a festejar.

Comimos, estuvimos echando la copa, festejando, la pasamos bien

Recuerda don Francisco que con Don Rafa se armaba un buen cotorreo.

"Tengo muchos amigos, pero los de juego, los de cancha son los mejores", dice.

NO LE GUSTABA PERDER

Eso sí, en la cancha de juego la amistad no contaba, y jugara con quien jugara, don Rafa no tenía compasión.

Estando en la cancha, fuera de la raya somos bien cuates, pero dentro ya no

Incluso, como todo jugador competitivo, no le gustaba perder, y cuando eso llegaba a ocurrir, simplemente se despedía y aparecía días después.

Don Rigoberto Miranda también formó dupla con Don Rafa, sobre todo durante los más recientes años. Recuerda que como pareja se apoyaban y todavía hasta el año pasado ganó y no duda en decir que en su nivel, sin duda era el mejor.

Los torneos en los que mostró sus habilidades los jugó en el deportivo Chapultepec. Don Rigoberto dice que incluso su casillero aún debe tener las medallas que ganó y acumuló por sus triunfos en forma individual y en pareja.

Una anécdota que habla de su forma de ser es que antes de conocerse, cuando ambos jugaron al futbol, en equipos diferentes, Don Rafa le mostraba su animadversión a Don Rigoberto, pero luego cuando se lesionó y se convirtió en frontonista, llegó a defenderlo, ya que a veces había roces y se metían con él, porque era mayor.

En el frontón me defendía mucho, les decía ´lo que quieran con él, es conmigo, vienen primero conmigo y luego con él. Llegó a ser muy buen amigo

MI PAPÁ FUE MUY GENEROSO

Para Rafael Rodríguez Gutiérrez, primogénito de Don Rafael, su papá fue una persona generosa. "Mi papá siempre fue muy generoso, con sus hijos, su familia. Él se quitaba el bolillo de la boca para dártelo", recuerda con orgullo.

"Siempre estaba al pendiente de nosotros, cuando trabajaba, diario llamaba a mi mamá para saber cómo iba su día, si se necesitaba algo, cómo estábamos sus hijos e hija", añade.

A nosotros nunca nos faltó nada. Siempre, en la medida de sus posibilidades, nos daba todo lo que queríamos, lo que necesitábamos. Hasta la fecha, aunque ya somos adultos y algunos con familia siempre estaba al pendiente de nosotros

LOS ÚLTIMOS DÍAS

Su hijo Rafael recuerda que la pasión del fútbol de su padre nunca se eclipsó por el frontón. Diario iba al deportivo Chapultepec, hacía ejercicio, se iba al vapor, y cuidaba su rodilla.

Como para todos, la pandemia trajo algunas modificaciones en la rutina de Don Rafael, que ya no pudo ir al deportivo porque cerró sus puertas.

Pero lo peor se vino cuando su hijo Jesús se enfermó, y luego él mismo se contagió. Su hijo Rafael recuerda que desde el 22 de mayo comenzó a ver a su papá mal. Pero Jesús era el que se hallaba peor. Comenzaron a buscar hospitales privados para su hermano, pero pedían las perlas de la virgen. En Coyoacán hubo uno que no lo quiso atender. Un médico vio una tomografía de Jesús y dijo que urgía internarlo. Tuvieron la suerte de que al llevarlo al INER, lo recibieran.

Después Don Rafael fue quien se puso mal, con una tos muy fuerte. Aunque al inicio se negaba a la posibilidad de ser internado, el 3 de junio llegó al Hospital Ángeles Mocel porque la tos era muy persistente, tanto que hasta quienes lo veían toser se sentían mal por eso, dice Rafa chico.

Gracias a que trabajó en el Banco de México, fue que pudo llegar a dicho hospital como parte de sus gastos médicos mayores. Al inicio los doctores decían que "el enfermito", como suelen hablar en los hospitales privados, iba muy bien, pero el 10 de junio le avisaron a su familia de su fallecimiento. Esperaban que saliera bien y por eso ni siquiera le avisaron que Jesús había fallecido a las pocas horas de que Don Rafa había sido internado.

A un mes de su fallecimiento, no me cae el 20 de que ya no está con nosotros. Ha sido muy difícil, nos contagiamos todos, soportar los síntomas de la enfermedad, pero sobre todo la pérdida de mi hermano Jesús y de mi papá ha sido muy fuerte. Pero lo vamos a recordar así: un apasionado del deporte, chiva de corazón y un campeón del frontón a mano.

Con información de La Silla Rota 

   


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