Xalapa, Ver.- En el Distrito Federal al igual que en Veracruz es nula la oferta de empleos en el sector público y privado  para personas con discapacidad auditiva, con excepción de las empresas Pepsico y Sabritas que los contratan en el área de servicios, dijo la directora ejecutiva de Compartiendo Saberes y Transformando Realidades, AC, (CSTAC), Nadia Arroyo Estrada.

“No hay oferta laboral para las personas sordas y cuando la hay es en el área de servicios, como si no tuvieran ellos escolaridad suficiente para estar en el área administrativa y ejecutiva, todavía falta mucha conciencia de que hay sordos que si pueden ocupar esas vacantes”, dijo.

Refirió que estas dos marcas registradas contribuyen al desarrollo económico de las personas sordas y no los discriminan, porque les pagan la misma cantidad de salario que al resto de los empleados.

“Hay empresas como Pepsico y Sabritas que son los empleadores de personas sordas en el Distrito Federal y aunque estén en las mismas condiciones laborales que otros, no les pagan menos y tienen las mismas jornadas que alguien que no tiene discapacidad”, dijo.

Sin embargo, refirió que las personas con discapacidad auditiva se enfrentan a un “No” hay vacantes cuando acuden a las bolsas de trabajo y si llega a haber oportunidad sólo es en el área de servicios.

“Hay sordos que si tienen un perfil académico para trabajar en una empresa como directores, pero para ellos no hay vacantes”.

Refirió que en CSTAC ofrecen cursos de capacitación para aprender a reparar celulares, que en dos semanas pueden aprender las personas sordas y así auto emplearse, al no encontrar respuestas en el mercado laboral.

Al dedicarse a reparar celulares, las personas se autoemplean y pueden tener tiempo libre para continuar sus estudios en preparatoria y universidad.

Refirió que el gobierno federal no cuenta con algún programa que genere empleo para personas con discapacidad, o en su caso la Secretaría de Economía ofrece recursos para auto emplearse en un negocio, pero las personas sordas por si solas se enfrentan a un mercado que los desplaza.

Además por otro lado, las familias se niegan apoyarlos y funcionan como un “obstáculo” para su desarrollo.

“En el caso de la reparación de celulares como proyecto nuestro nos dimos cuenta que sus familias no les ayudaban, nos los llevaban al curso, no los dejaban salir, aunque la persona sorda tenga la capacidad de aprender y las ganas, la familia no lo deja”, indicó.

Avc