Durante el evento de este martes, periodistas coincidieron en que hay una construcción del Estado para criminalizar la labor periodística, para hacer menos notorios los ataques, amenazas y asesinatos a lo largo del país.

La desinformación es lo peor

Durante su intervención, Pastrana cuestionó si la información vale para que metan a la cárcel o maten a los periodistas. Su respuesta fue que es una labor que alguien tiene que hacer porque la información es fundamental para avanzar como sociedad y tomar mejores decisiones.

Sin embargo no toda la información es buena y hay que saber diferenciar porque el mal periodismo en un contexto como el de México, de violencia y corrupción, hace más daño,destacó.

También planteó que la impunidad es un cáncer, debido a que no se investiga ninguna muerte, ni de periodistas ni de nadie.

Además señaló que los periodistas enfrentan su trabajo con pocas herramientas y requieren de una eficaz recolección de datos  así como rigurosidad en su análisis y exposición.

Criminalizan a periodistas

Juan David Castilla, del Heraldo de Xalapa y del Colectivo Voz Alterna, consideró común que el gobierno estatal o federal criminalicen a los periodistas para minimizar sus muertes y ya no investigarlas.

Señaló que ello sucede con el caso de Rubén Espinosa, a quien conoció de manera personal, donde se filtraron versiones de que consumía drogas, a pesar de que denunció en muchas ocasiones el acoso que sufría por parte del gobierno estatal.

Tan sólo en Veracruz 16 periodistas han sido asesinados y hay más de 30 desplazados y de tres a cuatro desaparecidos. Parte de las agresiones son provenientes del propio gobierno y de las fuerzas de seguridad, aseveró.

En ese contexto, este 15 de septiembre el fotógrafo Karlo Reyes fue agredido durante la ceremonia del Día de la Independencia encabezada por Javier Duarte, en la capital veracruzana. El comunicador ya había recibido cuatro amenazas con anterioridad, pero de igual forma se ha intentado minimizar la situación.

Raciel Roldán, periodista independiente de Veracruz, dijo que una de las principales amenazas para el gobierno veracruzano son los estudiantes porque de alguna manera son críticos.

No hay protección real

Antonio Mundacadel medio Página 3, del estado de Oaxaca,refirió que hay dos cuestiones que no se deben perder de vista al momento de analizar las agresiones a los medios de comunicación: los problemas especiales de cada región y que la prensa es un negocio.

Desde la perspectiva de Mundaca, también integrante del Consejo de Periodistas del Papaloapan, muchos medios ven la información como mercancía y no como un derecho social.

Aunado a esta situación, los mecanismos de protección del gobierno federal no funcionan de manera adecuada.

El reportero de Página 3 puso dos ejemplos: hace dos años sufrió una amenaza pero funcionarios de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión(Feadle) lo visitaron año y medio después para brindarle protección.

Otro periodista obtuvo un botón de pánico para que pudiera llamar en cualquier momento a la policía estatal o municipal, aunque él fue agredido por los propios agentes.

Atacan voz comunitaria

Esperanza González, de Palabra Radio, de Oaxaca, comentó que las radios comunitarias tienen otra dinámica porque nacen en los pueblos y para los pueblos, con la finalidad de informar sobre los temas de defensa del territorio.

Destacó que es una constante que en comunidades indígenas se dé un despojo de la tierra, en Oaxaca, Puebla y Veracruz, donde empresas grandes hacen  depredación de los recursos naturales.

A pesar de que son medios de comunicación muy cercanos a las comunidades, los intentan desaparecer, sobre todo después de la reforma de Telecomunicaciones ya que no se dan de manera tan fácil los permisos para operar.

La falta de permisos expone a los comunicadores, porque se vuelven blanco fácil de la persecución.

En Puebla, en lo que va del año fueron cerradas tres radios comunitarias, una en Juan C. Bonilla, otra en San Andrés Cholula y una más en San Gabriel Chilac.