Rubén Figueroa/Movimiento Migrante Mesoamericano

Sus lágrimas gruesas ruedan por sus mejillas, y mientras con su mano seca uno de sus ojos, el otro sigue destilando el dolor que se hace líquido. Estefany es la primera de las 127 personas migrantes deportadas a Honduras de un total de 920 en lo que va del año.

Estefany mira para todos lados, encoje sus brazos, y se sentaba tímidamente. Por un momento, parece como si hablara sola. Se ve confundida, con miedo. Definitivamente no quiere volver a su patria.

Luego de dos años de vivir en Georgia, Estados Unidos, Estefany fue detenida por el temido ICE a mediados de Diciembre. La Navidad del 2015 la paso en un centro de detención de la unión americana

Sus pocas pertenencias, al igual que las del resto de los deportados, vienen en un costal anaranjado. Un grupo de voluntarios del Centro de Atención al Migrante Retornado se las entregan por turnos.

Mientras los deportados desempacan sus pertenencias, los voluntarios les entregan sus cedulas de identidad ó, en su caso, sus partidas de nacimientos, que previamente fueron tramitadas por los encargados del CAMR.

Además, les ofrecen café y les dan algo de dinero para comprar un boleto de autobús para llegar a sus casas; aunque muchos, deciden darse la vuelta y regresar al camino, debido a que regresar a sus barrios o colonias sería morir en el intento.

Afuera del Centro de Atención al Migrante Retornado algunas familias esperan ansiosamente ver salir por la puerta a su hijo o hija, esposo, hermanos o padres. Los que se encuentran, lloran, se abrazan, se besan; pero a la mayoría nadie los espera.

Algunos de los deportados los agarraron en su intento por cruzar la frontera de los Estados Unidos, no alcanzaron concretar el anhelo americano.

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Allan Rosales deportado junto con Estefany, acudió a reportarse a las oficinas del ICE en Atlanta y ahí mismo fue detenido. A mediados del 2014 y con tan solo 16 años de edad se entregó en el puente internacional de Reynosa, Tamaulipas.

Un coyote lo llevó desde La Ceiba, Honduras, hasta la frontera con  los Estados Unidos por 7 mil dólares. Una vez ahí, caminó por el puente y se entregó a Migración. Su vida corría peligro en su país y su familia no quería que lo mataran, por eso solicitó refugio.

Durante dos años vivió en el país del norte, y  estudió en el Berkmar High School.

En Octubre del 2015 cuando se presentó a migración no sabía que ya tenía una orden de deportación por lo que los agentes de migración lo detuvieron ahí mismo.

A las 14:00 horas, el avión donde Allan fue deportado aterrizo en San Pedro Sula, catalogada como la ciudad mas violenta del mundo aunque el gobierno de Honduras dice lo contrario.

Allan ya tiene 18 años cumplidos, extraña a sus compañeros de la Berkmar High School.  Aunque logró avisar a su madre que ya había llegado a Honduras, no está conforme.

Seca sus lágrimas y exclama: “Tengo que regresar ( a Estados Unidos) porque allá estaba estudiando y no quiero perder el año”

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“Bienvenido Tulito  nos alegra tu llegada” se leía en un cartel doña Rosario y su esposo, que había ido a recibir a su sobrino que hacía 20 años vivía del otro lado.

“Hace tiempo que no lo vemos solo por fotos”, dice la mujer.

A la salida del  CAMR, Tulito fue reconocido y abrazado por sus tíos que emocionados enseñaron el cartel de bienvenida. Alrededor de ellos, taxistas acosan a otros migrantes ofreciendo sus servicios de viajes a las colonias de la ciudad ó la central de autobuses.

Las edades de los deportados son en su mayoría entre los 18 y 28 años, son jóvenes que huyen de la violencia y que buscan un  mejor futuro emigrando al norte.

“Este año esperamos que incrementen las deportaciones”, dice Geraldine Garay una de las coordinadoras del Centro de Atención al Migrante Retornado.

Son las 5 de la tarde de un día nublado en San Pedro Sula, el CAMR terminó sus actividades por  hoy, dentro solo quedan las sillas vacías, que mañana serán ocupadas por otros deportados, una historia interminable.

http://movimientomigrantemesoamericano.org/2016/01/19/deportados-una-historia-interminable/