La camioneta de la familia Sarro López que fue balaceada por policías municipales de Martínez de la Torre, la noche del lunes 13 de junio, cuando regresaban de una tarde de jaripeo, y donde murieron la madre, Axaharim López Ronquillo, y su hijo mayor Ricardo Sarro López de 18 años de edad.

Unos segundos después de que pararon las ráfagas, el policía que disparaba desde el frente del vehículo -por el lado del conductor-, se arrimó al vehículo. Parecía que trataba de cerciorarse de que los ocupantes estuvieran muertos.

El padre y esposo, Francisco Sarro, relata que ese día como cada año, llevó a su esposa y sus hijos a la feria de Antonio Rayón, municipio de Jonotla, en el estado de Puebla. Eran las fiestas patronales, y estaban entusiasmados de poder observar la destreza de los jinetes en aquella región.

Después de que los gritos de clemencia de su esposa fueron acallados a balazos, la policía se marchó del lugar de la misma forma en que los abordó: sin mediar palabra.

“Nos dejaron ahí. No nos prestaron auxilio”.

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