Xalapa, Ver. – Las madres del colectivo Solecito Veracruz, fueron reconocidas con la Medalla al Mérito de la Universidad Veracruzana (UV), no solo por haber hallado la fosa clandestina más grande de Latinoamérica (con 255 cadáveres hasta la fecha), también por “su desafío al dominio de la necropolítica en México”.

“Los integrantes del Colectivo Solecito, arriesgan sus propias vidas, sabiéndose ignoradas y hasta despreciadas por las instituciones encargadas de la seguridad; ellas desafían el dominio de la necropolítica para firmar el derecho sagrado a la justicia”, expresó Elissa Rashkin, investigadora del Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación.

Encabezados por la rectora de la Máxima Casa de Estudios del Estado, Sara Ladrón de Guevara, investigadores internacionales exaltaron los trabajos de las familias que han puesto en jaque a las administraciones de Javier Duarte de Ochoa y Miguel Ángel Yunes Linares en temas de violaciones a los derechos humanos.

La premiación se llevó a cabo este lunes 24 de abril en el complejo deportivo Omega, en la Ciudad de Xalapa, durante la inauguración del Foro Académico Las humanidades en el Siglo XXI, Tradición e Innovación, que forma parte de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU), organizada desde 1994.

El premio de las madres de desaparecidos, fue compartido con Edward L. Gibson, profesor del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Northwestern, por su aportación en temas del autoritarismo subnacional en torno a la relación México, Estados Unidos de Norteamérica (EEUU) y Latinoamérica.

El autor del libro Subnational Authoritarianism in Federal Democracies (Autoritarismo Subnacional en Democracias Federales), aplaudió el valor de las activistas a la hora de abordar temas de inseguridad en Veracruz.

“Yo vivo en el mundo de la teoría y de la investigación de campo, protegido por instituciones internacionales y universidades, mientras los integrantes del Solecito operan en los primeros frentes de la lucha”, compartió el escritor norteamericano.

Por su parte, Sara Ladrón de Guevara, destacó la labor altruista del colectivo Solecito, “reconocemos a quienes actúan en nuestro agraviado presente. Vivimos en medio del clima de descomposición social, de la inhumana e irracional violencia que ha pasado a formar parte de nuestra vida de todos los días”.

“Hoy más que nunca necesitamos a los que nos recuerden que no podemos ser felices mientras haya una sola persona que esté expuesta a ser secuestrada, desaparecida, torturada, asesinada, sin mayor razón que una la vileza obscena”, abundó Ladrón de Guevara.

Cabe mencionar que, desde la creación de la ONG Solecito (en el sexenio de Javier Duarte), las madres han documentado más de 150 casos de desapariciones y desapariciones forzadas en la entidad, donde reiteran, prevalece un 99 % de impunidad.

De 2006 a la fecha, la Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó haber recibido alrededor de mil 459 denuncias por el delito de desaparición forzada, aunque solo 33 policías están sujetos a proceso, y ninguno ha recibido sentencia condenatoria.

Lo anterior, comprueba una efectividad de la Fiscalía menor al uno por ciento del total de las averiguaciones contra funcionarios del Estado. “Hay un rezago y omisiones bárbaras”, reconoció Luis Eduardo Coronel Gamboa, Fiscal Especializado en Atención por Denuncias de Personas Desaparecidas.

El colectivo veracruzano también ha promovido entre las familias de personas desaparecidos exámenes gratuitos de ADN para confrontarlos con los cadáveres no identificados que terminan en los Servicios Médicos Forenses de la entidad. Tan solo en 2016 recaudaron 376 muestras genéticas en 48 horas de labores.

La doctora en estudios de comunicación, Elissa Rashkin, fue la encargada de leer una semblanza del colectivo Solecito, dijo ser para ella un honor no deseado, pues “esta medalla proviene de una situación que nunca debió existir”.

“En Veracruz, los campos productivos, objetos de intensas luchas de tierra y el derecho a trabajarla, se han vuelto cementerios en un grado casi inconcebible. Ninguna guerra ha sido declarada y los gobernantes siguen asegurando que todo está bajo control. La muerte ha dejado de ser una visita ocasional para convertirse en la presencia reinante de la cotidianidad”, abundó Elissa Rashkin.

Alberto Javier Olvera Rivera, investigador del Instituto de Investigaciones de Histórico – Sociales de la UV, también abonó al trabajo empírico de las activistas, “no solo son una pieza fundamental para la propia democratización de nuestra universidad, sino que también producen un conocimiento”, sostuvo.

Olvera Rivera, Premio Martin Diskin, otorgado por La Asociación de Estudios Latinoamericanos, en mayo de 2014, reconoció que la labor de las madres puso al descubierto los índices de violencia en la entidad, “algo que la propia academia no había logrado”. 

Madres de desaparecidos, “un frente al sistema corrupto de procuración de justicia”

“El Solecito surge como una muestra contundente a las omisiones y negligencias que imperan en el corrupto e inepto sistema de investigación y procuración de justicia que tenemos en México”, expresó Rosalía Castro Toss, madre de Roberto Carlos Castro Casso, desaparecido el 24 de diciembre de 2011 en la ciudad de Cardel.

La también catedrática de la Universidad Veracruzana, fue una de las tres activistas que recibieron la presea en representación del colectivo Solecito. Los demás, continuaron con sus labores en el predio de Colinas de Santa Fe, Veracruz, donde hasta la fecha han sido exhumados 255 cadáveres, repartidos en 127 fosas clandestinas.

El estrado también fue ocupado por Marcela Zurita Rosas, madre de Dorian Rivera Zurita, desaparecido en Córdoba, el 11 de octubre de 2012.  “Vivimos con la ilusión de que vivimos en un país con un estado de derecho, sin embargo, impera una impunidad de 99 por ciento”, abundó.

En tanto, Basilia Bonastre, madre de Arturo Figueroa Bonastre, desaparecido desde noviembre de 2012, concluyó el discurso diciendo: “Colinas de Santa Fe es la afirmación de que no vivimos en el México que queremos”.

“Somos madres solas, diciéndoles a autoridades y delincuentes en sus caras cobardes, nos creían derrotadas, nos querían sumisas y se tropezaron con mujeres guerreras. Nos quitaron lo que más quisimos y con ellos se robaron nuestro miedo”, participación que fue reconocida por los presentes con aplausos.

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