Durante el gobierno de Javier Duarte eran un secreto a voces los episodios de depresión o agresividad del político veracruzano, sobre todo en las últimas semanas antes de su fuga. Se dice que cacheteó a un ex funcionario, arrojó su celular y se aisló del exterior en Casa Veracruz, la residencia oficial de los gobernadores.

Cercanos ex colaboradores reconocen que tomaba antidepresivos, específicamente Tafil, un medicamento que contiene alprazolam, indicado en tratamiento de ansiedad y depresión, que ayuda a alcanzar un sueño reparador y continuo.

Para la doctora María Sobeida Blázquez explica que el alprazolam puede generar adicción cuando hay un abuso del medicamento y causar efectos físicos "preocupantes", como somnolencia y respuestas neurológicas lentas.

"El alprazolam se da en aquellas personas que tienen problemas de transtorno del sueño y ayuda en casos de ansiedad", explica la académica del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad Veracuzana.

Para Jorge Luis Arellanez Hernández, especialista del Instituto de Investigaciones Sicológicas de la Universidad Veracruzana, cuando gobernaba Duarte era poco empático.

"Lo que se puede notar a través de su comportamiento es que no es una persona con mucha empatía y que él construye su propio contexto y su propia realidad, que no coincide con la del resto de las personas", advierte.

Al ex gobernador se le atribuye un desvío de recursos superior a los 58 mil millones de pesos (35 mil millones de pesos de desvíos de fondos públicos federales y 23 mil millones estatales).

En su última aparición pública, en la audiencia informativa ante el Quinto Tribunal de Sentencia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente de Guatemala, se mostró "como un igual" ante la autoridad de ese país.

"Él se coloca en una posición igual, no se percibe él como un ciudadano acusado de un delito (...) sus expresiones hablan de una despreocupación y que no está en una situación de amenaza", resume.

El experto en grafología, Salvador Díaz Reyna, delineó la personalidad de Javier Duartebasado en dibujos que hacía el ex gobernador de Veracruz cuando tenía reuniones de gabinete.

El especialista, al describir los dibujos a los que El Universal tuvo acceso, indica que se puede ver una personalidad obsesiva-compulsiva, con un alto nivel de estrés, agresividad y mal carácter.

Líneas simétricas y figuras geométricas casi perfectas, remarcadas una y otra vez forman parte de los dibujos que realizaba el ex gobernador de Veracruz, lo que demuestran esos dibujos, afirma el especialista en grafología Salvador Díaz Reyna, es un alto nivel de estrés, agresividad y mal carácter en el individuo que los realiza, además de una personalidad obsesiva–compulsiva.

La firma del ex gobernador de Veracruz muestra a un hombre resentido, que quería dejar atrás el pasado, pero que mantenía presente la figura paterna.

Con 43 años de edad y originario del puerto de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa tiene características "raras" de su personalidad y una realidad distorsionada.

Con información de El Universal |La Silla Rota

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