La constante amenaza del gobierno de Donald Trump de abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), así como el rechazo de la administración de Enrique Peña Nieto de una renegociación perjudicial para México, hacen que el colapso de dicho acuerdo sea inminente.

Por ello, México tiene que ampliar sus horizontes comerciales para que el posible fracaso de la renegociación del TLCAN no sea un golpe tan duro para la economía del país.

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Hace poco, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, visitó China para dialogar acerca de un intercambio comercial.

Además, el país continúa en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por su sigla en inglés), mismo que Estados Unidos abandonó.

A su vez, México ha echado los ojos hacia el sur, buscando relaciones comerciales con Sudamérica.

En diciembre, se espera que Argentina entregue 30 mil toneladas de trigo, siendo esta su primera venta a México.

Manzanas provenientes de Chile comienzan a hacerse espacio en los supermercados mexicanos.

México se ha trasformado de un país petrolero a uno manufacturero, que si bien exportan en mayor medida a Estados Unidos, las fábricas de automóviles, computadoras y maquinaria para exportación podrían diversificar sus destinos.

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Incluso, industrias como la aeroespacial y de equipo médico comienzan a prosperar en tierras mexicanas.

Pese a todo lo anterior, lo cierto es que el ritmo de la economía interna nunca se comparó con el éxito de sus exportaciones, lo cual hizo que se ampliara la brecha entre el norte mexicano, donde predominan las exportaciones, y el sur rural.

Con información de The New York Times|La Silla Rota

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