En alguna ocasión escuchaste hablar del Vaginismo, está es una enfermedad que pueden padecer las mujeres, provocando que los músculos de alrededor de la vagina se tensen cuando se intenta la penetración, e inclusive, las mujeres que sufren esta problemática sienten dolor al intentar usar un tampón.

El vaginismo también se conoce como trastorno del dolor genito-pélvico/penetración(DSM-V, por sus siglas en inglés).

[relativa1]

La mujer no controla directamente ni hace que la constricción ocurra, está es una respuesta pélvica involuntaria.

Cabe señalar que esta anomalía física y psicológica afecta a millones de mujeres en todo el mundo y los factores que la causan son diversos, pero el más recurrente se vincula a un recuerdo traumático, algunos casos podrían ser:

1.- Creer que la vagina es muy estrecha y que al ser penetrada sufrirá un desgarre

2.- Poseer pensamientos sexuales negativos.

3.- Haber sufrido de abuso sexual.

4.- Recordar la primera experiencia sexual como un encuentro doloroso, agresivo o desagradable.

5.- Sentir un incontrolable miedo a quedar embarazada.

Existen dos tipos de Vaginismo, el primario  es cuando una mujer, en ningún momento de su vida, ha podido tener actividad sexual sin dolor debido las contracciones involuntarias de los músculos del piso pélvico, algunas mujeres con vaginismo primario no son capaces de usar tampones y/o completar exámenes pélvicos.

“Vaginismo secundario, este puede ocurrir más tarde en la vida, incluso después de muchos años de coito placentero, normalmente es provocado por un padecimiento médico, evento traumático, parto, cirugía o cambio de vida (menopausia)”.

El Vaginismo puede afectar o detener por completo tu vida sexual, incluso puede impedir que empieces una familia, explicó Aly Dilks, directora de la Clínica de Salud de la Mujer.

[relativa2]

Actualmente existen diversos métodos para tratar este padecimiento, cabe resaltar que para elegir el mejor se debe conocer la causa física o psicológica por la que la vagina se está comportando de esa manera.

Algunos de los consejos que se dan para tratar de curar este mal es tomar un periodo de abstinencia conocido como enfoque sensorial; éste consta de esperar determinado número de semanas o meses antes de volver a tener relaciones.

Después de este periodo se comienza de manera paulatina a tocar la zona genital, hasta llegar a la penetración sexual sin dolor.

Para poder solucionar o mejorar esta condición se debe tratar la causa física o psicológica desde la raíz. Una de las mejores opciones antes de encontrar el mejor tratamiento es practicar alguna técnica de relajación y se debe comunicar a la pareja si existe algún problema de este tipo cuando intentan tener relaciones, pues nunca se debe subestimar este padecimiento.

Con información de Cultura Colectiva | La Silla Rota

[relativa3]