La reforma fiscal de Estados Unidos entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2018 y no en 2019 como proponía el Senado, en esta se contempla un recorte al impuesto corporativo, con el cual dejará de recaudar alrededor de 1 billón de dólares durante los próximos 10 años.

La versión final de la reforma fiscal impulsada por Donald Trump fue divulgada el viernes pasado.

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También prevé una reducción de impuestos a las empresas así como a algunas familias estadounidenses de clase media y alta.

Esta semana se realizará la votación para que el documento definitivo sea revelado.

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En el documento se detalla una reducción al Impuesto sobre la Renta (ISR) que pagan empresas de 35 a 21 por ciento; aunque Trump quería que bajara a 15 por ciento y de ahí aumentarlo a 20 por ciento.

Con las medidas anteriores, Estados Unidos renunciaría a una recaudación por cerca de un billón de dólares durante los próximos 10 años.

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Otro cambio al sistema tributario es la eliminación del incentivo fiscal a empresas privadas que subsidian el costo del pasaje, estacionamiento y uso de bicicleta de sus empleados, entre otros.

La Silla Rota con información de El Economista