La noche de este viernes el Tribunal Electoral brasileño sentenció al exmandatario Luiz Inacio Lula Da Silva para no concurrir en las elecciones presidenciales de este año, tras estar preso acusado por corrupción desde el pasado mes de abril.

Lula fue ya una vez presidente de su país de enero de 2003 a diciembre de 2010, dos mandatos consecutivos, por parte del Partido de los Trabajadores (PT), del que es miembro y fundador.

La historia de Lula frente a las elecciones del 2018, ha marcado la historia política de Brasil.

No basta que hoy es considerado el "político más popular del mundo", sino que también es el único expresidente condenado y encarcelado por actos de corrupción en América Latina.

Lula fue detenido el 8 de abril de 2018, tras ser acusado por presuntos actos de corrupción y conflicto de intereses relacionados con la petrolera estatal Petrobras.

A pesar de esto, nunca dejó su interés de ser el candidato presidencial por parte del PT, por lo que el pasado 15 de agosto, se inscribió como candidato presidencial, desafiando las leyes que prohíben la candidatura de condenados en la segunda instancia como él.

La detención de Lula no le impide hacer campaña a sus posibilidades, la presidenta del partido, Gleisi Hoffman, contó para EL PAÍS como ha sido la campaña de Lula desde la cárcel.

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"Tiene visitas continuas, manda cartas, da recados e imparte orientaciones. Y se nota: es imposible hablar de estas elecciones sin hablar de Lula".

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La presidenta explicó que Lula debe comandar desde los 15 metros cuadrados de una celda, donde a duras penas puede comunicarse con el mundo exterior, ya que tiene prohibido hablar con la prensa, acudir a debates televisados, o difundir mensajes o videos grabados.

A pesar de sus 12 candidatos rivales, Lula decidió continuar con su candidatura, y esperar que en octubre se resuelva su situación que lo permita ser –nuevamente- presidente de Brasil.

Las encuestas han informado que el exmandatario cuenta con una preferencia electoral, pues mantiene el 36 por ciento de la intención del voto, contra el 18 por ciento del siguiente en la lista.

Sin embargo, el Tribunal procedió a vetar al candidato preso. Según medios, para el organismo no estaba contemplado juzgar la candidatura de Lula Da Silva este viernes, pero el  Ministerio Público emitió durante la madrugada un comunicado presionando para que no se perdiera más tiempo, justificando que "no se pueden desperdiciar los recursos públicos en campañas electorales estériles y sin viabilidad jurídica".

Además, este sábado es cuando la televisión pública comienza a emitir la publicidad de cada campaña en horario de máxima audiencia, cosa que Lula no podrá utilizar por su situación de preso.

La resolución emitida este viernes, fue rechazada por Lula, quien continuará su camino hacia las urnas.

Hoy, la ley no le impide seguir haciendo campaña, sin embargo, de no escoger otro candidato por parte del PT -y si no se logra revocar la sentencia del juez que le prohíbe ser candidato-, correría el riesgo de que sus votos se consideren como nulos en la elección.

Pero Lula Da Silva aún tiene otra opción en caso de no resolver su situación jurídica: aceptar la sentencia y delegar su campaña y todo su proyecto político al exalcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, quien podría ser el candidato oficial del PT.

De ser así, Lula tendría que tomar la decisión a más tardar el 17 de septiembre, 20 días antes de la votación del primer turno, para ceder su candidatura a Haddad y que el partido del Trabajo quede dentro de la legalidad y de las elecciones.