El Vaticano y China iniciaron un proceso de deshielo en sus relaciones este fin de semana, con la firma de un acuerdo sobre el nombramiento de obispos.

Se trata de un pacto provisional pero histórico, pues el nombramiento de obispos ha sido uno de los grandes escollos entre ambos Estados desde que rompieran relaciones en 1951.

En esas fechas, cuando cortaron los lazos, Pío XII excomulgó a dos obispos designados por Pekín y el régimen respondió expulsando al nuncio apostólico, lo que dio lugar a dos tipos de "iglesias": una clandestina y otra "patriótica".

La "patriótica", denominada oficialmente Asociación Patriótica Católica de China y no reconocida por el Vaticano, fue creada y está estrictamente controlada por el gobernante Partido Comunista, mientras que la clandestina solo responde a la Santa sede.

Desde entonces, el gobierno chino realizó diversas ordenaciones episcopales sin el consentimiento del Vaticano, mientras la Santa Sede reclamaba que esa era decisión exclusiva del Papa.

Este acuerdo pone, en teoría, fin a ese conflicto, aunque no todos están contentos con el pacto.

Algunos sectores de la comunidad católica china manifestaron su temor a que el Vaticano cediera mayor control a Pekín y aumentara la "opresión".

El acuerdo con China, donde se calcula que hay unos 10 millones de católicos, se anuncia en un momento especialmente bajo para la Iglesia católica: en medio de graves escándalos por abusos sexuales a menores y un decreciente número de creyentes en Occidente.

El subsecretario de Relaciones de la Santa Sede con los Estados, Antoine Camilleri, y el viceministro de Relaciones Exteriores de China Wang Chao firmaron el acuerdo en Pekín el sábado, coincidiendo con el inicio de la gira del papa Francisco por los países bálticos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de China destacó en un breve comunicado que ambas partes "continuarán sus comunicaciones para promover el progreso y avance de las relaciones bilaterales".

Pese a que no se publicó el contenido de lo acordado, se cree que, en el futuro, las autoridades chinas propondrán a los obispos y estos entonces serán aprobados por el Papa, informó el periodista de la BBC James Reynolds desde Roma.

Como parte del acuerdo, el papa Francisco reconoció la legitimidad de siete obisposnombrados por el gobierno chino que no contaban con el visto bueno papal y los readmitió en el seno de la Iglesia.

TRAICIÓN

En los últimos años, el gobierno chino elevó los controles sobre las comunidades religiosas y emprendió controvertidas campañas en algunas zonas del país, que incluyeron la retirada de cruces de templos y arrestos a obispos de la iglesiaclandestina, según denunciaron organizaciones en defensa de los derechos humanos.

Esa situación hizo que no todos recibieran con entusiasmo este nuevo acercamientoentre el Vaticano y Pekín.

Entre ellos se encuentra el cardenal Joseph Zen, arzobispo emérito de Hong Kong, que ha pasado gran parte de su carrera ayudando a los católicos en "el punto de mira" del régimen comunista.

Zen, que llegó a tildar de "traición" un posible acuerdo de este tipo, criticó la falta de transparencia de la Santa Sede y China y que calificaran su firma de "provisional".

Para otros, sin embargo, se trata de un paso positivo.

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El acuerdo se refiere principalmente a la división de la esfera de intereses en China entre la política y la religión. También es una ayuda para una mayor modernización de China", escribió el sinólogo italiano Francesco Sisci, investigador de la prestigiosa Universidad Renmin de Pekín, en el blog SettimanaNews.

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Mucha gente fuera de China dice que Pekín no ha cumplido sus promesas, y que el Vaticano ha sido engañado, pero todos los obispos en China están a favor del acuerdo", señaló Sisci en declaraciones al SCMP.