El precio del oro se recuperó a finales de 2018 ante la caída de las bolsas, por lo que la recuperación de los mercados reduce su atractivo en el corto plazo. A partir de seis meses, el metal dorado recupera su atractivo como inversión.

Los economistas recuerdan que uno de los grandes atractivos del oro es su estatus como activo refugio en tiempos de incertidumbre. Así, las caídas de las acciones durante el cuarto trimestre de 2018 -cuando el índice S&P500 bajó cerca de un 20% desde máximos- impulsaron la demanda del metal dorado.

Sin embargo, como registraron los CFDs sobre el oro, el apetito por el riesgo de los inversores globales volvió a finales del año pasado (el S&P500 rebotó un 18% del 24 de diciembre al 15 de febrero) lo que normalmente implicaría que la demanda de oro se debilitaría.

Además, puesto que el consenso de los economistas es que no habrá recesión en Estados Unidos durante 2019 y que tarde o temprano se alcanzará un acuerdo que evite la guerra comercial entre EE.UU. y China, tampoco esa incertidumbre alimentará el interés por el metal dorado como activo refugio.

Por último, aunque la Reserva Federal se ha hecho más dovish eso no será suficiente como para incentivar la compra de oro. Así, las previsiones de los economistas consultados por iForex, apuntan a que -a pesar del factor positivo de las preocupaciones sobre el crecimiento global- la demanda de inversión en oro no será tan fuerte los próximos trimestres como lo fue en el cuarto trimestre de 2018.

Fuerte demanda de los bancos centrales

El año pasado vivimos una fuerte demanda de oro por parte de los bancos centrales, sobre todo los de Rusia, Turquía y Kazajistán. Según los analistas, la demanda desde los bancos centrales aumentó en más de 200 toneladas en 2018 y alcanzó su nivel más alto desde 1971, cuando terminó la convertibilidad del dólar estadounidense en oro. Y este dato ha de compararse con la caída de cerca de 70 toneladas en demanda por parte de la joyería y un descenso similar en demanda para invertir.

No obstante, el impacto de la demanda oficial de oro es relativamente baja en términos históricos y apenas representa el 10% del total. Además, la tendencia entre los bancos centrales y la demanda de oro ha estado negativamente correlacionada en los últimos 20 años. De hecho, los bancos centrales vendieron oro con fuerza entre 2000 y 2008, pero, sobre todo, en 2011, cuando se posicionaron como grandes vendedores.

Como resumen, los expertos señalan que los factores que impulsaron la demanda de oro a finales de 2018 no se sostienen en el tiempo. De esta manera, el precio del oro es vulnerable en el corto plazo tras el fuerte impulso del cuarto trimestre de 2018.

Su opinión es que seguiremos viendo una consolidación en el precio del metal dorado durante los próximos meses, por lo que hay previsiones de oro a tres meses en el entorno de los 1.270 dólares y a seis meses en los 1.240 dólares.

A un plazo algo mayor, la moderación del crecimiento global, el inicio de la normalización en la política de la Fed y a debilidad del dólar podrían dar soporte a la demanda de oro como inversión. Por ello, los expertos indican que la debilidad el oro acorto plazo sería algo temporal y las previsiones a doce meses están más en la línea de los 1.280 dólares.