Veracruz, Ver.- ¡Te vamos a matar, para qué vives!, alcanzó a escuchar José de una voz que reconoció como la que meses atrás comenzó a atacarlo por su preferencia sexual. 

Mientras apresuraba el paso sentía cada vez más cerca la presencia de sus agresores; las manos le sudaban y el corazón se aceleró, alcanzó meter la llave en la cerradura de la puerta y cerrar antes de que lo agarraran. 

Los ataques comenzaron meses atrás. Primero fueron agresiones verbales que pronto subieron de tono y que se convirtieron en amenazas y ataques físicos. 

La primera vez que ocurrió fue el 25 de abril a las 6:20 am del 2019. Salía de su casa y dos hombres comenzaron a burlarse por su forma de caminar, cuando hizo contacto visual con ellos la mofa se volvió en insultos homofóbicos. 

“Puto, maricón, choto, maldito puto”, le gritaron. Nunca había sido discriminado por ser homosexual y no prestó mayor atención. 

El incidente fue peor al día siguiente; la noche del 26 de abril llegaba a su casa cuando uno de los hombres se le acercó y lo retuvo por la fuerza, mientras otro de ellos le dio tres cachetadas en medio de insultos por su orientación sexual, uno más le metía la mano en la parte trasera de su pantalón mientras le tocaba los glúteos. 

Los gritos no le sirvieron, ningún vecino salió para ayudarlo. Entre jalones pudo soltarse y correr, después de eso permaneció encerrado en su casa dos días, asustado. 

“El más grande que es moreno me agarró de la espalda y me empezó a jalar para atrás, el otro sujeto, uno blanco que es más joven me dio tres bofetadas en la cara, yo empecé a gritar, ya a partir de eso el otro sujeto me empezó a meter la mano por atrás en el trasero y me empezó decir que si me gustaba, como burlas”, narró José

Para el 1 de mayo en la fachada de su casa ubicada en la zona centro de la ciudad de Veracruz pintaron con aerosol “Murete Maricón”, fue entonces que cambió su rutina completamente y se dio cuenta que los ataques continuarían. 

Dejó su trabajo como maestro y aceptó ser mesero en una taquería para evitar llegar tarde a su domicilio y trasladarse largas distancias solo. 

También dejó de visitar lugares concurridos por temor a encontrarse a quienes lo atacaron, ya no camina por el bulevar costero o la playa como acostumbraba en la tarde. 

El temor a que entren a su casa lo volvió paranoico, fue necesario aceptar terapia psicológica para superar el insomnio y la ansiedad que le dejó el ataque. 

Sin embargo, su temor regresó el 4 de octubre cuando llegó a su casa y reconoció el rostro de sus agresores a través del cristal de un automóvil estacionado frente a su casa. 

¡Te vamos a matar, para qué vives! Escuchó un grito detrás suyo que lo obligó a correr a toda prisa a su casa. 

Los hechos quedaron asentados en la carpeta de investigación LAIT/D-XVII/VER-ZN/1393/2019 que abrió la Fiscalía Regional, luego de la denuncia penal que presentó el 16 de octubre por los delitos de amenazas, discriminación y lo que resulte. 

A través de oficios solicitó que las agresiones sean investigadas, así como medidas cautelares que no han llegado. 

Discriminación un problema grave 

Jazz Bustamente Hernández, activista y fundadora de la agrupación LGBTTI Soy Humano, aseveró que el caso de José ilustra la realidad que se vive en Veracruz, estado en donde las amenazas por discriminación quedan impunes la mayoría de las veces. 

Lo anterior es grave en un contexto como el de Veracruz, en donde existen 18 crímenes de odio registrados durante el 2019, ubicando al estado como el segundo nacional por este tipo de delitos, solo después del Estado de México. 

Sin embargo, aseveró que no es un asunto exclusivo del estado de Veracruz, ya que actos como el ocurrido en el Congreso de Nuevo León, en donde una reforma legislativa permitió a los médicos decidir si otorgan o no servicio a personas con preferencias sexuales distintas, sirven para fomentar e incentivar a conductas de odio. 

“En Veracruz nos han gado varios casos sobre discriminación, sin embargo, nos preocupa que no existe un peo institucional, justamente las denuncias formales, el año pasado tuvimos solamente dos denuncias... 

“Los casos de discriminación a las personas de la diversidad sexual son vistos como algo lejano y algo en donde les dicen a pue salte de ahí, cambia tu trabajo y tu ruta, pero no debe quedar ahí porque la Constitución nos protege, sin embargo, existe mucha impunidad y alta institucionalidad para aplicar la Ley en este sentido”. 

Jazz Bustamante detalló que este año se han registrado alrededor de 30 casos de violencia por discriminación, que van desde negativa para suministrar servicios de salud, hasta ataques físicos, insultos y segregación en centros de trabajo. 

La discriminación se encuentra tipificado como delito en el Código Penal Federal, en donde se detalla que quien incurra en este tipo de actos podría ser sancionado n dos a tres años de prisión. 

Artículo 149 Ter. Se aplicará sanción de uno a tres años de prisión o de ciento cincuenta a trescientos días de trabajo a favor de la comunidad y hasta doscientos días multa al que por razones de origen o pertenencia étnica o nacional, raza, color de piel, lengua, género, sexo, preferencia sexual, edad, estado civil, origen nacional o social, condición social o económica, condición de salud, embarazo, opiniones políticas o de cualquier otra índole atente contra la dignidad humana o anule o menoscabe los derechos y libertades de las personas. 

Discriminación cambio mi vida 

José dio a conocer su preferencia sexual hace 20 años, tenía 13 cuando le dijo a sus padres que se asume como homosexual. 

Fue aceptado con respeto por sus familiares y amigos, se desempeñó en diversos puestos laborales y en la calle nunca lo habían insultado. 

Amigos suyos lo describen como alguien extrovertido, que no le importaba teñirse el cabello y mostrarse como se sentía cómodo. 

Ahora que se le entrevista se presenta con la cabeza rapada, encorvado y nervioso, un amigo cercano que lo acompaña describe un cambio radical en su forma de ser. 

Jazz Bustamante aseveró que los ataques por discriminación afectan gravemente en lo emocional a las personas con alguna preferencia y orientación sexual distinta a la que es aceptada tradicionalmente. 

“Vemos un panorama muy hostil y todo esto, si lo vemos a la normalización de la discriminación con grupos fundamentalistas y grupos que justifican la discriminación nos lleva un contexto muy peligroso en el estado de Veracruz”.

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