Veracruz, Ver.- Raúl abrió los brazos y se abrazó a una de las rocas mientras el oleaje de dos metros de alto le golpeaba la espalda, alcanzó a salir sobre el bulevar Manuel Ávila Camacho de la ciudad de Boca del Río para pedir ayuda.

El cuerpo de su amigo y compañero de pesca Pablo Jesús seguía golpeándose sobre las rocas, cuando lo sacaron estaba muerto y fue imposible reanimarlo aplicando primeros auxilios.

Pablo Jesús tenía 40 años como pescador, antes de morir, mientras luchaba contra la corriente, le dijo a su amigo que no tuviera miedo, que la única forma en la podían morir era si el mar los llevaba a las rocas.

Ambos partieron el muelle de los pescadores alrededor de las 6:00 horas, cuando apenas amanecía, planeaban tirar las redes y regresar a la costa antes del mediodía, por el pronóstico de vientos violentos e intenso oleaje por el ingreso del Frente Frío 8.

Sin embargo, los efectos comenzaron antes, una hora más tarde el mar se picó y la embarcación en la que viajaban comenzó a hundirse, dejándolo a ambos a la deriva cuando atravesaban el arrecife Blanquilla.

Pablo Jesús le dijo a su compañero que se pusieran los chalecos salvavidas y eso les permitió mantenerse a flote al menos tres horas, mientras nadaban hacia la playa en medio de los vientos que comenzaron alcanzar los 80 y 110 kilómetros por hora.

“A la altura de la Blanquilla fue que se apagó el motor y comenzó a hundirse y hundirse y hundirse, fue que nos pusimos los chalecos, él mismo me dijo que ahí no nos íbamos a ahogar, que el problema iba a estar cuando saliéramos a las rocas. Él me dijo que tenía 40 años como pescador, que le preocupaba yo”, contó el sobreviviente.

Nadie nos quería ayudar

Raúl narró a los policías, que tomaron conocimiento de los hechos, que casi en todo momento mantuvo contacto visual con su amigo, hasta que llegaron a las escolleras cercanas al bulevar y pudo salir.

Desesperado y exhausto trató de detener a los automovilistas que transitaban en ese momento por el bulevar costero para que lo ayudaran a sacar a su amigo, pero nadie se detuvo, hasta que hizo señas a una patrulla de Tránsito Municipal que vio a la distancia.

“La ola primero me empujó hasta las piedras, hasta que pude agarrarme de una de ellas, cuando agarré y pude salir todo cansado y volteé a ver él se estaba golpeando con las piedras. Pedí ayuda a varios carros y nadie paraba, vi al tránsito a cien metros y ya le hice señas, él todavía estaba vivo, desgraciadamente todos pensaban que uno está loco cuando lo ven así, como yo camino y con mi ropa toda mojada”, narró.

Raúl tenía dos meses como pescador

Raúl tuvo un accidente cuando trabajaba como pintor en los Talleres Navales del Golfo, una estructura metálica le golpeó la cabeza y resultó con una lesión que le inmovilizó parte de la pierna.

Su médico le recomendó buscar un trabajo donde no hiciera esfuerzos físicos, pero le fue imposible por su edad y su condición.

Chucho, su amigo con quien naufragó, lo invitó para que fuera su ayudante de pesca y desde hace dos meses se embarcaba en la pequeña lancha para recorrer la bahía de Veracruz, fue la única forma que encontró para mantenerse económicamente.

“Yo trabajaba en Talleres Navales del Golfo, el año pasado me pegó una placa en la cabeza, nadie me daba chamba más que mi amigo”, declaró.

Raúl recibió atención por paramédicos de la Cruz Roja a unos metros del cuerpo inmóvil de su amigo Jesús. De manera preliminar solo presentó lesiones superficiales, aunque compañeros pescadores y familiares lo trasladaron a un hospital para una revisión médica.

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