​El número de menores de edad que trabajan en las calles de Agua Dulce, como vendedores ambulantes, se ha incrementado dramáticamente en las últimas semanas; fenómeno que deberá ser atendido por las autoridades.

Los niños circulan por las calles del centro de la ciudad ofreciendo bolsas con fruta, dulces, juguetes y llaveros, frituras o palomitas, toda una gama de productos con los cuales aportan económicamente en sus hogares.

Muchos de estos infantes provienen de otros municipios, recorren las calles en apoyo a sus padres que también son vendedores ambulantes, lo cual significa que no acuden a la escuela y se han dedicado al trabajo como principal actividad.

NIÑOS HIDRÓMILOS

Sin embargo, hay otros que sí son habitantes de esta ciudad, que aunque aseguran acudir a las escuelas por las tardes, regularmente se les ven a todas horas del día tratando de ofrecer las mercancías para ganarse unas monedas.

Aunque el trabajo es honrado y lo hacen por necesidad, debido a su corta edad, estos niños se mantienen expuestos a los peligros que tiene la calle, desde accidentes como ser atropellados, hasta sufrir agresiones por parte de gente mal intencionada.

Aunque la mayoría de los niños ambulantes son varones, también hay algunas mujeres, quienes además de los peligros anteriores, corren el riesgo de ser víctimas de violencia sexual, pues al caminar solas por las calles todo el tiempo, se vuelven vulnerables.

Presencia MX / E-Consulta Veracruz

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