"Mi mamá trabaja como chofer de Uber y el sábado 7 de diciembre desapareció en la madrugada, nosotros la vimos salir pero ya nunca regresó", cuenta Karen, hija de Claudia Espinosa.

Claudia tiene 46 años, es de estatura promedio (1.61 mts), y el 7 de diciembre cuando se dirigía a trabajar vestía una camisa color café, un chaleco negro, pantalón de mezclilla y botines cafés; sin embargo, cuando la mujer no regresó a casa, sus hijos bajo sus propios medios intentaron dar con su paradero.

"Primero contactamos a Uber para pedirles que nos dijeran cuál fue el último viaje de mi mamá y ellos le respondieron a la Fiscalía que fue de Santa Martha Acatitla con dirección a Cuautitlán Izcalli, Estado de México; al mismo tiempo yo rastreé su celular y efectivamente estaba ubicado en Santa Martha Acatitla", relata y sin embargo, en la última ubicación que rastrea Karen es Puebla, Puebla.

Como el celular de Claudia seguía apagado y no tenían razón de su madre, la familia busca a los dueños del auto que Claudia maneja, pues ella trabaja como chofer asociado.

Al contactar al dueño la familia verificó que efectivamente el último viaje que Claudia acepta es el de Santa Martha, pero no concluye el viaje en Cuautitlán Izcalli, sino que termina a pocos metros.

"El dueño busca la ubicación del auto con el GPS y encuentran el automóvil en Lorenzo Boturini en la alcaldía Venustiano Carranza", describe.

Karen y la familia arriban a la zona donde fue hallado el vehículo y lo encuentran intacto, polvoso y con las pertenencias de Claudia.

"Mi mamá nunca va a ningún lugar sin sus cigarros y se veía la cajetilla en el auto, así como su bolsa donde guardaba el dinero".

Hasta ahora, esto es lo único que se sabe de Claudia, pues la familia la ha buscado en la Semefo de la Ciudad de México sin tener ningún resultados y por ahora esperan que peritos revisen el vehículo para dar con alguna pista.

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