Con dificultad para comunicarse, Juan Carlos Torres Isidro, a sus 55 años de edad, se encuentra en un extraño limbo del que solicita ayuda para salir, pues desde hace un año, le prometieron con papeles en mano, que pasaría a formar parte de los beneficiarios del programa de Pensión para el Bienestar de Personas con Discapacidad.

Junto a su esposa Biseida Pérez Alfonso y su hija de 21 años de edad, viven en el callejón La Pera, en la colonia Nazareth, casi frente al salón de los jubilados de Pemex, donde se dedican a la venta de ropa de bazar para obtener algún ingreso, pues es su hija y su esposa quienes trabajan para salir a delante con lo poco que cuentan.

Sin embargo, asegura que hace un año los “siervos de la nación”, se presentaron en su domicilio y con enérgicas palabras, le convencieron que “el presidente” apoyaría a las personas menos afortunadas con una pensión, por lo que no dudó en brindar sus datos personales para este fin.

Lamentablemente, a un año casi de la promesa, aún sigue en espera; postrado en su silla de ruedas, Torres Isidro, aseguró que no puede entender el por qué se promete algo que no se va a cumplir y peor aún, bajo la excusa de que solamente personas con discapacidades permanentes pueden acceder, pero con la condición de tener menos de 29 años de edad.

“Pedí ayuda y no me la han dado, hace un año que espero el apoyo, recurrí a todos los medios posibles, pero solo me ayudaron en el Ayuntamiento, ahí me dijeron que no había más presupuesto pero me dieron 3 mil pesos de ayuda”.

“Está mal que digan que hasta cierta edad se puede tener el apoyo; mi incapacidad no se va a mi edad y tampoco puedo entrar en la pensión para adultos mayores, porque no cumplo otra vez con la edad (68 años el límite), no es justo”, dijo.

El infortunado choapense, dijo que su enfermedad lo sigue desde que tiene memoria, pues padeció embolia infantil, lo que atrofió su cuerpo incapacitándolo de por vida, lo que para él es un fuerte golpe al no poder valerse por sí mismo.

Al respecto, su esposa, Biseida Pérez Alfonso, dijo que su hija lo ayuda y entre las dos venden ropa de bazar para ayudarse con los gastos de la casa, pero a grandes rasgos, la situación en la que viven no es una broma como para que gente del gobierno ilusionen a la gente necesitada.

Al respecto, el delegado regional de programas del Bienestar, Guillermo Reyes Espronceda, ha reiterado en ocasiones anteriores, que los programas federales cuentan con reglas de operación, las cuales deben ser respetadas, haciendo hincapié en que son reglas implementadas por el gobierno y como servidor público, no puede violarlas.

Lo anterior, debido a que hay personas que quieren solicitar estos apoyos sin necesitarlos, es decir, que quieren hacer pasar lesiones pasajeras como discapacidades permanentes, de esta manera, se les negará el apoyo.

“Para estas personas, para quienes no pueden llevar una vida sin dificultad debido a un impedimento físico, de lo contrario estamos ante una negativa para entregar el apoyo, el beneficio tiene sus reglas establecidas, para personas de 0 a 29 años en condiciones de marginación y población indígena de 0 a 64 años, no a cualquiera”, indicó el funcionario.​​

Presencia MX / E-Consulta Veracruz

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