Luego de que asesinaron a su padre en El Salvador, Jesús, un joven de 17 años, y sus tres hermanos, fueron echados del rancho donde laboraban. Los cuatro emprendieron su camino en busca del sueño americano, pero en una redada, tres fueron deportados, ahora sólo el menor es quien continúa su travesía, enfrentándose a todo tipo de riesgos, pero anhela conseguir el sueño para ayudar a su familia.

Entrevistado por PRESENCIA, mientras descansaba en el bulevar Antonio M. Quirasco, Jesús contó que en El Salvador, habitaban en la zona rural, su padre y sus hermanos eran caporales de un rancho, pero desafortunadamente, cuando a su papá lo asesinaron, se les acabó el empleo a todos, por lo que la pobreza los obligó a dejar su país. 

El joven a quien también llaman “Chucho”, tiene cinco hermanos, cuatro varones y una mujer; él nació en un rancho del poblado Las Piedras, de San Salvador, ahí creció.

Vivía con sus padres, Margarita y Pedro, quienes todas sus vidas se dedicaron al campo y atender las necesidades de la finca.

No recuerda la fecha, pero hace algunos meses iban al rancho, y en el camino fueron asaltados, su padre perdió la vida en este lamentable hecho.

Desde ese momento la vida de todos cambió, sus hermanos, Pedro, Jonás y Cristian, de 20, 22 y 25 años de edad, respectivamente, también se dedicaban a lo mismo, su hermana mayor ya se casó.

Sin embargo, hace unos cuatro meses el dueño del rancho les dijo que el trabajo en ese lugar se había acabado, porque alguien más se haría cargo de las tierras, ellos ya no vieron las puertas para sobrevivir ante la escases de trabajo.

La vida en San Salvador, es muy difícil, el joven señala que en un día se ganan 40 quetzales, pero no alcanza para comer, todo está caro, por ejemplo: el kilo de frijol está en 10 quetzales, arroz en 5 quetzales, el kilo de bistec en 30 o 40 quetzales.

Las personas que viven en la zona rural, realmente no compran tortillas, prefieren sembrar maíz, luego lo cosechan y de ahí es que las preparan.

En estas zonas las personas acostumbran a sembrar frijol, arroz, papa, pepino, sandía, tomate, lo cual utilizan para vender, pues saben que en las tiendas esto es más costoso.

El joven Jesús, hace tres meses salió de su casa con sus hermanos, con destino a Estados Unidos, al llegar a territorio mexicano sus consanguíneos fueron detenidos por el Instituto Nacional de Migración (INM), pero él se quedó.

Actualmente radica en Las Choapas, no tiene dinero para comer, aprovecha algunos vagones vacíos en la estación del tren en la colonia Tancochapa para dormir, le dan permiso los vigilantes, dice sentirse más seguro ahí que en las calles.

Durante el día sale a las calles para pedir algunas monedas, aunque realmente lo que quisiera es tener trabajo, ya que ese es su meta, lograr obtener unos pesos a base de su esfuerzo.

Su madre, Margarita de 35 años de edad, se quedó a vivir con su hermana mayor, aún no sabe nada de sus hermanos, la única información que tenía es que serían deportados, él seguirá buscando la oportunidad de obtener un empleo.

Es importante señalar que el joven dijo no tener apellidos, sólo nombre, sus padres jamás los registraron y tampoco estudiaron, pues siempre se dedicaron al campo.​​

Presencia MX / E-Consulta Veracruz 

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