Xalapa, Ver.- Nadie puede pasar de la puerta, ni familiares ni amistades, informan los trabajadores de asilos en Xalapa y la región. Se trata de una medida de protección contra el coronavirus en beneficio de los adultos mayores albergados. 

Así llevan casi 2 semanas, en un intento por no repetir los errores que se han realizado en otros países como España, Francia o Italia, en donde los cuerpos de ancianos han sido hallados e incinerados varios días después de perecer por el covid-19.

En el Asilo Mariana Sayago ni siquiera las ventanas que dan a la calle están abiertas. Los trabajadores aseguran que es por precaución, pero también se niegan a informar sobre la situación que existe al interior del lugar, es decir, si hay algún caso sospechoso o una persona diagnosticada.

Explican que ellos mismos implementaron un protocolo de limpieza, cambiándose ropas, así como lavándose las manos y la cara cuando ingresar a sus jornadas de trabajo. Además, buscan higienizar cualquier objeto que deban de utilizar para el cuidado de los alojados.

Entre ellos hay personas diabéticas, enfermos de hipertensión y con toda clase de padecimientos como demencia senil que los hacen vulnerables al coronavirus, pues ellos no entienden las precauciones que necesitan tomar para no infectarse.

Por esta razón, explicaron los empleados, en caso de que se registre un caso toda la población corre riesgo, al igual que pasa en prisiones del Estado y del país, en donde tampoco se permite la entrada de familiares ante la posibilidad de que se propague el coronavirus en un lugar cerrado. 

En el Asilo Sayago generalmente atienden a un promedio de 50 personas y aunque muchos de los alojados fueron abandonados por sus familias, otros manifiestan su inconformidad por no poder ver a parientes o seres queridos.

Al igual que la mayoría de las personas, los adultos mayores están preocupados por la pandemia y su futuro, ya que la atención que les brindan depende en gran medida de los donativos que realizan personas caritativas.

Ahora urgen mascarillas y guantes para los empleados, así como medicamentos e insumos médicos para los abuelos que necesitan diversos tipos atención, entre otras cosas que servirían están los productos de aseo general, ropa o pañales.

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PISA LA JERGA CON CLORO

En el asilo Casa del Anciano de Coatepec se vive una situación similar. Los empleados reconocen que permitían las visitas hasta hace un par de semanas, sin embargo, ante la gravedad de la situación estas quedaron suspendidas indefinidamente.

Además de asearse para comenzar con su trabajo, los enfermeros tienen que cortarse las uñas y limpiar los productos donados que llegan hasta las puertas del lugar

“Tenemos que cambiarnos la ropa, lavarnos las manos y la cara. Para entrar te piden pisar la jerga con cloro y mejor no pasar de la puerta si llegan con un donativo”, comenta uno de los enfermeros.

En este albergue hay 24 personas mayores, de las cuales 14 son mujeres. Además, hay 6 enfermeros y trabajadores en la mañana y 2 haciendo guardia nocturna para cualquier tipo de emergencia.

Los empleados, quienes piden respetar su anonimato, lamentan que los abuelos no puedan salir más allá del jardín. Quienes pueden caminar por sí mismos optan por dirigirse al sol y tomar aire fresco.

“Estamos encerrados y de visitas nadie ajeno puede pasar. También se pusieron medidas de prevención extremas y el personal se desinfecta escrupulosamente”, relató un colaborador

Por esta razón reconocen que también necesitan de la buena voluntad de las personas que puedan regalar artículos de limpieza y pañales, que siempre son una necesidad en este sitio. Además, podrían permitir ir voluntarios para algunas actividades. 

“Se están extremando medidas y confiamos en que se servirán (…), no queremos que haya casos del coronavirus aquí porque sería muy peligroso, explica otro de los jóvenes enfermeros del hospicio.

“Hay que cuidar hasta donde más se pueda, porque ellos están expuestos a la enfermedad y sería muy difícil que la puedan superar”, declaró 

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MÁS DE 60: POBLACIÓN EN RIESGO

La Secretaría de Salud del Gobierno de México catalogó a la población adulta mayor como una de las de mayor vulnerabilidad ante la pandemia de coronavirus, además de las mujeres embarazadas, las personas inmunodeprimidas o quienes padecen enfermedades crónicas.

En ese sentido, el Gobierno de México determinó la noche del pasado sábado 28 el aplicar, de manera emergente y rigurosa, el distanciamiento social de la población y el aislamiento en casa de las personas con actividades no indispensables en el sector privado y gubernamental.

La medida de implementar la sana distancia en la población en tercera edad resulta difícil en el estado de Veracruz, el tercero con mayor población de adultos de más de 65 años en el país, solo abajo de Estado de México y Ciudad de México.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo hay más de 141 millones de personas mayores de 60 años y un gran número de ellos permanecen en asilos, e igualmente se ha incrementado la cifra de reportes de cadáveres sin reclamo debido a la pandemia.

Cabe agregar que los adultos mayores son más proclives a adquirir el virus, debido a que necesitan cuidados especiales, lo que ha provocado la exclusión por las medidas de distanciamiento social.

Conforme a las cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), el estado de Veracruz reúne una población de 8 millones 127 mil 832 personas, de acuerdo con el último censo de población, de las que 798 mil 557 habitantes son adultos de más de 60 años.

De esta cifra, 373 mil 655 corresponden a varones y 424 mil 907 a mujeres.

Además, el INEGI registra que del total de la población adulta mayor un 34.3 por ciento se incluye dentro de la población económicamente activa (PEA), por lo anterior, poco más de 65 por ciento de los adultos mayores en el estado de Veracruz se sitúan dentro de la población económicamente inactiva.

El INEGI refiere que la población de la tercera edad representa una densidad de población de 21.3 adultos mayores por cada 100 niños.

En este caso, el estado de Veracruz registra una tasa de personas en situación de calle de 13.6 adultos mayores por cada cien mil habitantes. 

Esto equivale a un aproximado de 5 mil 976 personas en esta condición en el estado de Veracruz y que no podrán dar cumplimiento a las medidas de distanciamiento social y contención en su domicilio.

A esto se agrega que, en Veracruz el número de adultos mayores con acceso a los servicios de salud se sitúa por debajo de la media nacional.

Esto es, mientras el promedio a nivel país es de 71.4 por ciento de las personas de la tercera edad cuentan con acceso a la seguridad social, en Veracruz solo un 65.1 por ciento goza de dicha prestación.

A lo anterior se añade la inaccesibilidad de servicios básicos para este sector en el Estado, con 12 por ciento en viviendas con piso de tierra, 3.3 por ciento sin energía eléctrica y 23.9 por ciento sin agua entubada que les permita lavarse las manos correctamente por treinta segundos.

Además, solo 17.1 por ciento de los ancianos tienen acceso a internet en sus viviendas y 22.3 por ciento cuenta con computadora para informarse de las medidas; además, un 11 por ciento no cuenta con televisión y un 22 por ciento no cuenta con radio en sus viviendas.

El tema de la contingencia abarca las casas de retiro y asilos de ancianos en la entidad, y en donde en Xalapa funcionan cinco, cuatro en Veracruz, tres en Coatzacoalcos y al menos uno en Córdoba, Papantla, Poza Rica, Martínez de la Torre, Orizaba, Fortín, Pánuco, Tantoyuca, Acayucan y San Andrés Tuxtla.

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