Veracruz, Ver.- Kika tiene un pequeño negocio de comida económica cerca del centro histórico de Veracruz y tras la contingencia por el covid-19 decidió solidarizarse con quienes perdieron su empleo o no logran sacar para cubrir el gasto diario en sus casas, regalando alimento a las personas.

Erika Rodríguez García o "Kika”, como ya muchos la conocen, se ganó a pulso el cariño de docenas de personas que todos los días la visitan para pedirle comida.

La mayoría es gente que se quedó sin trabajo como volovanes, globeros, taxistas y pescadores, ya que tras la baja en sus ventas se quedaron sin ingresos.

En la calle Gutiérrez Zamora casi esquina 5 de mayo se encuentra el local de Kika, ya son dos años que lleva atendiendo el negocio que le dejó su madre como herencia después de que falleció.

En la entrada se alcanza a ver un letrero que dice: "Si están tus días malos por lo del covid-19 y no tienes para comer pásale que te comparto de lo que tengo, Dios te bendiga".

Mientras fríe unos plátanos cuenta que la idea surgió después de que sus ventas bajaron por la contingencia del covid-19.

La comida se le quedaba rezagada y como veía pasar a los volovaneros que llegaban a su local, los cuales le comentaban de lo mal que les iba en sus ventas y que no les alcanzaba para comer, decidió regalarles los alimentos que no lograba vender.

“Una vez tenía el local en Arista un muchacho llegó y se le quedó viendo a las tortas que vendo y le dije quieres una, me dijo que no traía dinero y yo le dije que no había ningún problema, agarre y se la di”, comenta Kika.

La situación cada vez está más difícil, según le relatan las personas que llegan a su negocio y quienes le agradecen que aún haya gente que haga una labor altruista por los que más lo necesitan.

La historia que más le impacto a Kika fue la de un pescador que llego a su local y le contó que llevaba un día sin comer.

Asegura que lo que hace es sin fines de lucro, ya que no cuenta con ningún tipo de ayuda, todo lo financia con sus propios recursos a pesar de que salga con pocas ganancias de las ventas, la única ayuda extra que recibe es la de su padre quien está orgulloso de la gran persona que es su hija.

“Ella siempre ha sido una persona que le ha gustado ayudar a los que menos tienen, desde chica es así ella (…), pocas personas son como ella, es muy trabajadora toda su vida, le aprendió a su mamá todo”, dijo Rafael Rodríguez papá de Kika.

Pese a que sus ventas bajaron el ánimo de Kika no se pierde, pues asegura que los veracruzanos pueden salir de muchas situaciones difíciles mientras sigan unidos, “no hay que decaer, porque Dios está con nosotros y estoy segura de que vamos a salir de está que es la que hemos visto más dura”, puntualizó Kika.

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