Xalapa, Ver.- Los empresarios alcoholeros Salvador Romero Valencia, Carlos Seoane Castro y Manuel Enríquez Poy, reconocidos por apoyar durante la contingencia sanitaria por coronavirus, no son originarios de Veracruz, pero dirigen la industria en la entidad. 

Los tres han logrado consolidar su fortuna impulsando la producción de  azucarera y sus derivados; en diferentes momentos lograron adquirir las factorías que producen el alcohol que apoyará en el trabajo de médicos y enfermeras contra el covid 19, así como en la elaboración de gel antibacterial.

Durante la conferencia mañanera el Presidente Andrés Manuel López Obrador, agradeció la donación de más de 11 millones de litros de alcohol, que permitirán hacer frente al desabasto nacional, y mencionó a los propietarios de los cinco ingenios, tres de ellos asentados en la entidad.

E-Consulta Veracruz presenta datos de los empresarios, uno de ellos ligado al PRI, propietarios de las tres factorías locales.

Romero Valencia se negó a aceptar nuevo sindicato en Atoyac

Ingeniero en Agronomía Extensionista de la Universidad de Guadalajara, Salvador Romero Valencia, es propietario de la Alcoholera Zapopan, uno de los cinco empresarios que donó alcohol para la elaboración de gel antibacterial, que recibió el reconocimiento público del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

El exdiputado federal priistas de Michoacán, instaló el primer ingenio encargado de generar bioetanol en Veracruz. La Central operó de 2006 al 2014, cuando por problemas gremiales cerró sus puertas y con ello se perdieron más de 300 fuentes de empleo.

En ese entonces la Confederación de Trabajadores de México, intentó crear un sindicato, pero Romero Valencia se negó a reconocerlos y cerró la factoría.

En el tiempo de operaciones acumuló adeudos con cañeros, Seguro Social, Infonavit, proveedores, trabajadores, y la Central fue clausurada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, por incumplir con las normas de sanidad.

La firma del priista ganó la licitación para proveer de bioetanol a Petróleos Mexicanos (Pemex), a partir de enero de 2017, por un periodo de diez años. Sin embargo, en febrero de ese año el empresario denunció que la paraestatal incumplió con la compra del energético.

A penas en enero del 2020, la factoría reabrió sus puertas, al evento asistió el titular de la Sedarpa, Eduardo Carreón, quien celebró que el ingenio se ocuparía de producir ron. La empresa empezó a recibir caña de azúcar en noviembre del año pasado.

Grupo Trópico, compra el ingenio La Gloria

Carlos Seoane Castro forma parte de Grupo Azucarero del Trópico, firma que además de ser propietaria de dos ingenios uno en Veracruz y otro en Campeche, en donde se muele la caña de azúcar; también se dedican a la siembra del cultivo y cosecha de caña a través de la empresa Agricultura del Trópico.

Talleres y Maquinaria del Trópico, es una empresa que se dedica a la renta y operación de maquinaria pesada; y Transporte Dual se ocupa de trasladar mercancías, todos ellos forman parte del consorcio.
El grupo es uno de los principales productores en México de azúcar y alcohol. En un primer momento adquieren el ingenio La Gloria que detonó el crecimiento del campo cultivado de caña de azúcar. En 2010, adquieren La Joya, ingenio asentado en Campeche. Ahí se produce ron, y a partir del bagazo, energía renovable.

La Gloria, nació de lo que fuera un trapiche, donde se producía piloncillo y aguardiente en el año de 1917. Dos años después se maquilaron azúcar y alcohol. En 1947 se formó la sociedad denominada Ingenio La Gloria, SA. de CV:

Para 1993, el ingenio es adquirido por Grupo Piasa, por el empresario cubano José Seoane Lavín, mismo que lo incorporó a Grupo Azucarero del Trópico (GAT). Falleció en 2002 y dese entonces la dirección recae en Carlos Seoane Castro.

Empresario pide a gobierno intervenir en la toma de bodegas de azúcar

Manuel Enríquez Poy, dueño del ingenio Motzorongo, también es dirigente de la Asociación de Técnicos Azucareros. En 2019 pidió al gobierno de Andrés Manuel López debe intervenir en la solución del conflicto.

En su momento, criticó la movilización de los cañeros que tomaron las bodegas de azúcar de los 52 ingenios del país para exigir a los agroindustriales el respeto a los convenios establecidos y acusaron que no les estén pagando a tiempo ni la cantidad acordada.

Y es que, declaró a los medios, no todos los agroindustriales han incumplido los acuerdos con los cañeros y no considera justo que se tomen todas las bodegas de los 51 ingenios. Y planteó que las medidas coercitivas sirvan de mucho.

Mencionó que no es culpa de los industriales las limitantes establecidas por Estados Unidos a las exportaciones del dulce, ni la tolerancia del gobierno de México para la entrada de Alta fructuosa.