Xalapa, Ver.- Pablo llega a trabajar al Centro de Alta Especialidad “Doctor Rafael Lucio” cada día con la incertidumbre de si le tocará atender un caso sospechoso o confirmado de coronavirus covid-19; el miedo lo invade y su familia está preocupada por él.

El hombre, en sus treinta y tantos, narra que como camillero siempre está expuesto a peligros, pero con la actual pandemia todo es distinto, son tantos los rumores que ha escuchado de otros países; médicos, enfermeros y trabajadores de la salud contagiados, muertos, que aunque está dispuesto a seguir, el temor va en aumento.

Pablo, como eligió que se le llamara para evitar represalias, señaló que él como tantos otros de sus compañeros no tiene una base o un contrato que le permita tener prestaciones en su trabajo. Su sueldo es el mínimo, poco menos que 3 mil 800 pesos al mes, 123 pesos diarios.

“Nosotros trabajamos por suplencias con cobertura fija, nosotros no podemos doblar turno porque a la quincena solo nos permiten haber cubierto 24 jornadas, si nos pasamos, no nos las pagan”, relata.

Tampoco tiene equipo de protección para evitar el contagio a pesar de que es quien tiene el primer contacto con algún paciente sospechoso de coronavirus, incluso antes de que se le hagan la prueba PCR, él ya se habría encargado de sacar al paciente de su hogar o el sitio en donde esté para llevarlo al nosocomio. 

Con lo que ganan, entre los camilleros suplentes son pocos los que pueden comprarse un equipo quirúrgico para protegerse con sus propios ingresos. El que sirve para prevenir la transmisión del covid-19 en total supera los mil 200 pesos y es un gasto que no se pueden permitir.

Ironiza en que ni a él, ni a sus compañeros les otorgaron los uniformes que les prometieron durante 2019.

“Uno llega con el uniforme de camillero y el que tiene el recurso se compra un uniforme quirúrgico y se cambia en los vestidores, pero no todos podemos hacerlo”. 

Los pasados viernes junto a algunos de sus compañeros optaron por manifestarse, exigiendo que les entreguen bases o que les mejoren las condiciones para trabajar, sobre todo durante la pandemia. La respuesta fue que si no están de acuerdo con su sueldo o sus actividades, pueden renunciar.

“Dijeron que nos iban a correr y tuvimos que regresar a trabajar por necesidad, pero no es justo porque nos falta capacitación, prestaciones, nos falta todo”. 

Pablo cuenta que aunque recientemente se abrieron 10 bases para camilleros, se repartieron entre algunos cercanos a la directiva y la mayoría se quedó sin nada.

PREPARAN “CUARTO CRÍTICO COVID 19”

En cambio, durante la pandemia ahora quieren obligarlos entrar en áreas aisladas como el llamado “cuarto crítico covid-19”, aunque sin los equipos de protección necesarios que usan los médicos que atenderán esa área

“Nosotros ganamos el salario mínimo, no contamos con periodos vacacionales o por periodo de descontaminación, estamos todo el tiempo disponibles pero también queremos ayuda. Necesitamos que alguien nos escuche”.  

Insisten en que el CAE no está preparado para atender los casos sospechosos o confirmados una vez que empiecen a incrementarse; por ahora sólo cerraron un consultorio y pusieron dos carpas en Urgencias para hacer el triage de los casos. 

“Realmente el primer contacto es con una persona que no es médico, es alguien que hace papeleo y le pregunta, se hace un triage (clasificación por urgencia) y se pregunta si han viajado últimamente y se deriva a un módulo de coronavirus, pero es muy ineficiente”.

El camillero dice que hay tanto descontento en el hospital que no duda que más adelante también médicos o enfermeras hagan paro de labores porque hay pánico.

“El paciente necesita tomografías, resonancias, porque se va a empezar a deteriorar y cuando lo bajan a hacerle tomografías eso está en el primer piso, el paciente en el segundo y lo tienen que bajar por un elevador y sigue habiendo un montón de gente dentro del hospital, lo que hacen es limpiando atrás del paciente, pero de que nos va a pegar, nos va a pegar esto”.

En este nosocomio no hay más de 25 respiradores disponibles, lo cual es una preocupación de personal médico, enfermeros y camilleros, quienes temen que no se den abasto para atender los casos graves.

“Nos están capacitando online, no hay de otra, el sistema de salud es de la década de los 70 y no hay la capacidad para atender a la pandemia. Tenemos 8 camas en terapia intensiva, en medicina interna otros siete respiradores, cuatro en Urgencias y cuatro en Cirugía”.  

Los camilleros se preguntan si en algún punto en el hospital contarán con cápsulas de aislamiento para pacientes pero la posibilidad es remota, porque cada una de estas tiene un valor estimado de hasta 2 mil dólares.

Como Pablo, los médicos y enfermeras también temen, hasta ahora no hay máscaras N95 para todo el personal, únicamente en zonas de atención directa a pacientes con COVID-19 y la posibilidad de que la situación mejore es poco probable.