Veracruz, Ver.- El despliegue de personal de la Secretaría de Protección Civil en conjunto con personal del ayuntamiento de Veracruz, así como el patrullaje de la Policía Naval y Guardia Nacional para garantizar que ninguna persona permanezca en las playas, sirvió de poco.

En los últimos tres días, la playa de Villa del Mar ha sido lugar de reunión para bañistas originarios de otros estados de la República y que minimizan la cuarentena preventiva. 

Además, junto a ellos los vendedores que prestan servicios se negaron a atender el llamado del personal policial que los exhortaban a desalojar las playas para evitar la propagación de coronavirus.

El sábado 4 de abril el Gobierno del Estado informó que, como parte de las medidas de prevención tomadas por Protección Civil, se iniciaron los patrullajes por las playas de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, en coordinación con autoridades de estos municipios.

Las acciones fueron reforzadas para este domingo con apoyo de la Policía Naval, pero dicho operativo ocasionó la molestia de algunos vendedores pues argumentaron que es el único medio que tienen para trabajar y obtener ingresos.

"Mis hijos tienen que comer (...) de qué va a sobrevivir el vendedor ambulante, porque aquí es una cadena", dijo Reina Martínez, mesera.

La necesidad obliga a estas personas a salir de sus casas para llevar comida a sus familias, pero también existen individuos que aprovechan este acontecimiento para salir de vacaciones y sin tomar las medidas de prevención necesarias para evitar la pandemia. 

"Ya es responsabilidad de cada uno si quiere retirarse o no, ya sabemos que está toda la contingencia, pero ya sabe que somos mexicanos y los mexicanos hasta última hora", dijo Carlos turista de la Ciudad de México. 

La mayoría de los turistas siguen sin creer en la pandemia pese a que las estadísticas arrojan que ya hay mil 688 casos de covid-19 confirmados en todo el país y 94 defunciones.

En cuanto a Veracruz, existen 40 casos confirmados de coronavirus y tres defunciones ocurridas en los municipios de Tlacotalpan, Emiliano Zapata y Poza Rica.

"Mientras estas palapas estén abajo nos obligan a todo el vendedor ambulante a trabajar (...) nosotros estamos porque están las palapas, el turismo que viene a bañarse, tenemos hambre, tenemos necesidad y por eso bajamos nosotros a conseguir un peso o dos", comentó Porfirio Téllez, vendedor ambulante.

EL RESTO DE LA CIUDAD, DESOLADA

Desde hace 18 años Nicolás sale de su natal Puebla a la ciudad de Veracruz, con el único objetivo de vender sus "ramitos", pero este Domingo de Ramos las ventas no fueron favorables para los artesanos que tejen con palmas cruces.

La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción que se ubica en el centro de la ciudad, tiene sus puertas cerradas y en sus inmediaciones.

Donde debería estar abarrotado de personas, solo hay un pequeño grupo de vendedores que esperan con anhelo la ayuda que el alcalde les prometió para sobrellevar la escasez de trabajo que la cuarentena ocasionó.

La avenida Independencia, que es donde se ubica la mayor parte de la actividad comercial, luce con poca afluencia de gente, el sonido de los organilleros opaca el ruido de los escasos autos que transitan por la zona.

Al llegar a la Iglesia del Cristo del Buen Viaje, hay un pequeño grupo de tejedores de ramitos, los cuales se reunieron a las afueras del lugar para vender sus artesanías.

Ahí se encuentra Nicolás, un señor de 60 años que teje sus palmas bajo la sombra de un árbol de almendro, ellos empiezan a hacer sus tejidos dos semanas antes del Domingo de Ramos para tener suficiente producto para vender a las personas que van a la iglesia.

"Este año no hubo nada", dice Nicolás con la cabeza agachada, pues no quiere distraerse de su tejido.

Con el programa que implementó el Gobierno Federa "Quédate en casa", como media para frenar la propagación del Covid-19, ocasionó que se cancelaran varios eventos incluidos los religiosos como misas y celebraciones.  

Esto afectó en gran medida a las personas que tienen como sustento las ventas de Semana Santa, aunado a esto la baja producción de palma la cual dañó la fabricación de los ramitos.

"Tampoco hubo palma verde, no cortaron y aquí la gente pide fresco (...) los que cortan no cortaron hoy, por lo mismo", dice Nicolás. 

Globeros, vendedores, palaperos, meseros y artesanos están siendo afectados por la suspensión de las actividades y se niegan a atender la recomendación de quédate en casa.