Xalapa, Ver. – Lo inminente ocurrió: la pandemia llegó a Veracruz y las marquesinas de cines, teatros, galerías y escenarios ahora lucen la palabra Peligro.  La advertencia es clara: de asistir a estos espacios, tú o tus seres queridos pueden perecer. La bondad del arte de “hacer comunidad” ahora parece mortal.

En el afán de todos por sobrevivir -algunos al virus, otros a la crisis económica y la mayoría a ambos-, artistas y creadores locales que se quedaron sin espacios, encuentran en el streaming una herramienta para comunicarse con su público, dar un servicio y, con buena voluntad del espectador, una forma de subsistir.

Paralelo al incremento en el número de contagios artistas y creadores lanzan un salvavidas al mar de la monotonía llamada cuarentena; ofertan actividades virtuales desde cursos y talleres hasta espectáculos musicales o teatrales. 

Para quienes pueden permanecer en casa, el encierro pasó de ser una opción a una instrucción. La Edad Media volvió y trajo consigo el temor a la nueva peste y la visión de que el mundo al fin y al cabo sí es plano. Todo se ve ahora a través de pantallas, televisores, computadoras, smartphones y tabletas. 

Tras la luz de los dispositivos el riesgo de volvernos “autómatas o borregos” es elevado, considera el doctor Alejandro Mariano, ex director del Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC) y Fundador de Realia Instituto. 

Por ello, celebra las iniciativas de quienes a través del espacio virtual muestran sus propuestas, amplían su público, y dan un servicio a través del arte y la cultura. 


El arte escénico educando

Bruno es un niño conductor “jarocho y buena onda”. Le gusta inventar chistes, pero sobre todo le gusta mantener a niños, niñas y adolescentes bien informados. Así describe Lorenzo Portilla al títere que conduce La Covacha, una función del grupo Merequetengue Artes Vivas, que se transmite en vivo todos los días en Facebook. 

Junto a Bruno, personajes como El Doctor Chompete de la Chompetilla, Manita, Coronabicho, Susana Oria y La Vaca Gada, buscan ser vistos por un público (menores de edad), que, a decir de su titiritero, es olvidado por los medios tradicionales y que merece ser informado con contenidos amables y lúdicos. 

“Trrrrrrrrajaaa. Hoy en la Covacha estamos muy felices recibirle porque vamos a imaginar Acapulco en casa eh, eh, Acapulco en casa, y ya que no podemos salir a la playa, la playa viene a la casa. 

Hoy estamos en Acapulco y queremos transmitirles alegría, buena vibra y mucha diversión ahora que tenemos que quedarnos en casa. Wooohoo. Recuerden estas no son vacaciones, pero podemos disfrutar” dice Bruno tras sus gafas playeras que usa en la transmisión de este 12 de abril desde su colorido set. 

Lorenzo, en compañía de Dennis Valencia y David Estrada, montaron “en tiempo récord” el plató donde se presenta Bruno y sus amigos: reciclaron parte de la escenografía, le añadieron luces y continúan trabajando para mejorar el audio. 

Con la llegada de la pandemia, el Teatro perdió su arma más fundamental, aquella que le ha permitido mantenerse vigente durante siglos y que lo distancia de la cinematografía y las plataformas virtuales: la presencia en vivo, sin mediación de pantalla. Emisor y receptor en un mismo espacio.

“Cuando llegó el virus, tuvimos que reaccionar e improvisar”, dice Lorenzo al recordar que desde hace tres semanas el Teatro de los Títeres, su espacio de presentación, fue cerrado al igual que la pequeña caja en la que guardan las ganancias de taquilla. 

Lucrar con el contenido nunca estuvo en mente, dice el titiritero, sin embargo, a petición de un público “en su mayoría asiduo a las funciones en vivo” se abrió la “Coperacha para la Covacha”. 

Se trata de un fondeo voluntario que se anuncia durante alguna parte del programa, esos fondos los liberan un poco, ya que toda la producción corre por sus cuentas. El grupo, que tiene más de 20 años de creación, se mantiene sin financiamiento institucional. 

Los creadores lamentan que no exista de parte de la Secretaria de Cultura un acompañamiento a los creadores que dependen de todo lo que ahora ha sido prohibido hasta nuevo aviso.

Para Dennis, David y Valencia hacer La Covacha también es un respiro. Seguir creando y haciendo teatro con títeres los mantiene entretenidos, creativos y seguros de que contribuyen a la causa desde su oficio, que es el arte escénico. 

 

Música xalapeña en casa el martes, jueves y sábado.

Para Cauz Foro-Librería, la contingencia sanitaria fue el ligero empujón que les faltaba para hacer stream. Tras dos años de conciertos en un espacio que inició como una librería, en Xalapa, la crisis los orilló a terminar su reinvención y ocupar el espacio virtual. 

Más de 70 músicos locales ya estaban agendados para presentarse en Cauz, cuando el 21 de marzo se pidió cerrar espacios que propiciaran la congregación masiva de personas en la capital. 

“De inmediato, al comunicarles [a los músicos] las circunstancias y el plan de conciertos, ellos aceptaron sin preguntar por una remuneración”, comentó Jair Navarro Kai, director general del foto cultural. “Un poco por sus ganas de tocar y otro poco por el cariño que le tienen al lugar”.  

La iniciativa recibió críticas“regalan su trabajo”. Sin embargo, para esta comunidad artística las reglas del juego, lejos de la metrópolis, son distintas. 

“Por sí solo, este espacio no representa nada. Lo que hacemos aquí es el reflejo de una ciudad que late desde hace muchísimos años; estos momentos de crisis solo hacen más notoria la calidad humana y artística de los músicos de la región”, explicó el director de Cauz.  

Por ello, los martes, jueves y sábado durante alrededor de 40 minutos en la página oficial de Facebook se encienden los reflectores virtuales e inicia el espectáculo. Los músicos, separados uno de otros, reciben aplausos de quienes están detrás de cámaras. 

Con el lema “que la circunstancia no se viva en silencio, que la incertidumbre se convierta en música” se presentan soneros, rockeros, jazzistas, raperos, entre otros artistas que desde la música buscan “darle sentido a los días y reducir el ruido de las malas noticias”, cuenta Jair Navarro. 

La premura no fue impedimento para que llevaran a cabo una producción de calidad. “Es la ventaja de estos medios, que cuando se hace de una manera orquestada y cuidada, llegan a lugares más allá de lugares físicos”; así celebran la diversificación de su público, pues desde el extranjero han aplaudido los conciertos.  

Entre quienes viven al día, habitan los artistas; dice Jair. Se reconocen como una comunidad golpeada y poco reconocida, esto pese al esfuerzo de músicos y cantantes que hacen de todo para mantener “vivo el espíritu” de quienes tiene el privilegio de quedarse en casa a pasar la cuarentena. 

Por ello, pese a la negativa de los músicos por recibir una remuneración, se dispuso una plataforma web donde las personas interesadas en hacer donaciones para los artistas, pueden hacerlo. La meta aún está lejos, pero Jair asegura que cada peso recadado será entregado a los artistas. 

Los obstáculos han sido tomados por el equipo de Cauz como retos que dan paso a la innovación. En el trajín de las transmisiones, perdieron el material de alrededor de 6 conciertos; sin tiempo que perder, idearon la forma para que músicos internacionales pudieran realizar transmisiones desde distintas partes del mundo.

Esto es lo que próximamente estará disponible en su página.


El cine, la pausa y la confrontación.

Caótico no es la palabra que Claudina Torres ocuparía para describir este momento. Caótico para ella era como se vivía antes de que iniciara la pandemia. “De repente la vida nos exigió detenernos. Fue drástico, pero al final era necesario”.

En pausa, al interior de su departamento y lejos de su familia ha decidido documentar lo que pasa en el peligroso afuera.  Graba el sonido de la calle: al elotero, al del gas, a la de las tortillas y desde su terraza practica fotografía. 

“Este momento debería servirnos para echarnos un clavado hacia adentro”, dice Claudina asombrada de cuántas personas que pueden estar en casa siguen en el exterior. Ella lo atañe a lo difícil que es estar de frente a nosotros mismos, sin estímulos externos.  

Ella encuentra una forma de confrontarse a sí misma a través del cine experimental, por lo que decidió iniciar un curso virtual al que llamó “La teoría de un cine incómodo” por la forma en la que este cine hace que las personas se miren a los ojos y encaren su reflejo. 

“Se trata de un cine irreverente. No cuenta historias, solo te dejas llevar por la pieza y es cuando inicia la confrontación al grado de que no sabemos qué hacer con esa información que están recibiendo nuestros sentidos”

Para Claudina el cine es como una ventana. Y las cuatro aristas sus funciones: nos informa, entretiene, educa y hace que nos cuestionemos, que hagamos introspección. 

Otras de sus bondades, es que se trata de una actividad al alcance de -casi- todos. “Es un boleto fácil de conseguir”

Al séptimo arte le atribuye propiedades terapéuticas propias de todos los géneros artísticos y que, en este momento de pausa, puede ayudarnos a recuperar el estado de consciencia, a canalizar las emociones, reducir la ansiedad y practicar el autoconocimiento. 

La cotidianidad ahora es totalmente distinta a la de hace tres semanas, dice Claudina. Se trata de un punto de quiebre que, a su consideración, los artistas deberían aprovechar para crear. Por su parte, ella además de los cursos online, prepara una exposición de pintura. 

 

“No estoy sola porque me tengo a mi misma y a mi alcance el arte, creo que es el tratamiento que de por vida me ha mantenido bien” concluye.

 

 

Pintar para trascender
 
Colores vívidos, flores, y personajes en acción componen los cuadros de Michelle Hernández. Su primera exposición la realizó al tiempo en que se cerraban los espacios para artistas que, como ella, encuentran en el arte una válvula de escape a la realidad. 

El cine donde solía trabajar en Xalapa cerró temporalmente a causa de la contingencia y llevó sus bastidores y pinturas a más de cien kilómetros de la capital. Al lugar que llama hogar.

De manera optimista, ve el encierro como una posibilidad de dedicarse a la pintura sin interrupción, una fase íntima entre ella y eso que le apasiona.  Al estar frente al bastidor y con un pincel en mano, es capaz de reflexionar sobre todo lo que ocurre a su alrededor. 

Con tiempo libre, lee, mira otras obras, reconoce el talento de otros artistas y prepara clases online de dibujo y pintura básica para que quienes se sumen, se reconozcan como creadores.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Somos admiradores de ese arte que quedó en calma dentro de las galerías, dentro de los Museos y hasta dentro de un Cinema. . Hoy somos esos espectadores que miran sus fotos de sitios antes visitados. . Como dije hace rato, hoy fue un día muy pintoresco. Y ahora estoy sentada afuera de mi departamento, admirando la ciudad, calma e iluminada ciudad, así como mi Mami admira una de mis pinturas, en calma. . Son semanas de resguardo y en lo que se refiere al arte, las pinturas con sus audaces pinceladas, conservan su luz aún en la oscuridad. Como la luz que sigue en este camino. . Como la luz que irradia nuestro cuerpo con cada movimiento, ¡aún podemos bailar en casa!. . Les mando un abrazo lleno de colores que hoy he pintado demasiado

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Ella sabe que le es imposible entrar a un hospital y ayudar a quienes necesitan los servicios de salud, opta por intentar ayudar a mantener la mente de quienes están en casa a cambiar su percepción acerca de la situación. 

“De repente sentimos que esto nos va a dar a todos y vamos a morir... pero entonces es como encerrarse en una burbuja de negatividad y si tienes la fortuna de inspirar a otros pienso que es ahí cuando más fuerza debemos tener para hacer, hablar y transmitir todo aquello que puede levantarle el ánimo a alguien”

Utiliza las redes sociales como una plataformas para compartir a través del arte, esperanza y vida. Comparte de vez en cuando fotografías de sus cuadros, lo que pensó y sintió al hacerlos. 

Confiesa, sin embargo, que se reconoce mortal y vulnerable a enfermar, ante esta sensación, ella decide pintar. 

“Me gustaría dejar estas últimas pinturas como un momento que se disfrutó hasta el final de mis días. Siempre hubo vida.”

Notas al pie. 

Pese a todas las bondades con las que el arte puede hacerle frente a la pandemia, las prioridades para el gobierno, tanto estatal como federal están volcadas en el asunto de salubridad. 

El pasado 8 de abril se anunció que, tras los despidos masivos, más de 10 mil trabajadores fueron desafiliados del Instituto Nacional de Seguro Social (IMSS) tan solo en Veracruz. En este conteo solo podrían figurar artistas institucionales, aquellos que cuentan con una plaza. 

Sin embargo, la mayoría de los creadores y artistas veracruzanos son “intelectuales”, es decir, autónomos de institución o freelance, asegura el doctor Alejandro.

“Encender el televisor y desconectarse 8 horas es muy fácil, pero te vuelves autómata de un régimen político y religioso, el arte en cambio permite desarrollar tu creatividad, un pueblo creativo se vuelve más crítico; y sí es más crítico será más demandante respecto de sus necesidades”, refiere en entrevista.  

El arte, a decir del experto, no ha sido prioridad. La educación es pragmática y utilitaria; y se deja de lado lo humanístico. “Se busca formar trabajadores, no capacitarte para ser un creador”, asegura. 

 “Las personas a través del arte pueden redescubrir sus espacios durante momentos de cuarentena, de encierro; incluso podrían ser más campantes del disfrute de la soledad”, agrega.