Jalcomulco, Ver.- Por segunda ocasión consecutiva, el establecimiento perteneciente a la cadena de Fasti, ubicado en Jalcomulco, fue clausurado por autoridades municipales sin dar aviso previo a las personas que se encontraban dentro. Una trabajadora del lugar, quien prefiere el anonimato, asegura que una de las tres mujeres encerradas en contra de su voluntad padece de hipertensión.

Cabe destacar que la tienda que da servicio 24 horas es la única con esa modalidad en la zona y  fue inaugurada en medio de polémica por su tipo de comercio, a opinión de algunos vecinos, desleal con los otros comercios locales.

Sin embargo, existe otro sector de la población que está a favor de que el establecimiento se mantenga abierto, pues “ofrece mejores precios” y siempre está abierto ante cualquier emergencia. Así opina el señor Alejandro Nava, quien apenas el día anterior, 10 de mayo, se “quedó encerrado” junto con otras seis personas, en contra de su voluntad.

El señor Nava narra que una de las personas con las que compartió el encierro el día domingo entró en pánico, después de esto, autoridades abrieron el lugar. “Nos tratan como delincuentes”, dice Nava, pues el lugar fue resguardado por policía municipal para evitar que población rompiera los sellos de clausura.

Fotos: David Sequeda

Situación similar a la que se vive en esta segunda clausura, en la que al menos dos patrullas resguardan la entrada del establecimiento, y vecinos y trabajadoras que iniciarían su turno, están al pendiente de que las tres mujeres que están encerradas, salgan.

Vecinos aseguran que el presidente municipal José Alfredo Portilla Vásquez incurre en una ilegalidad, pues no notificó claramente la razón de la clausura, ni el domingo 10 de mayo, ni esta ocasión.

El primer día, trabajadoras dicen que se les dijo que el cierre sería por venta de alcohol, sin embargo, opinan esto no sería justificación, pues depósitos y tiendas ofrecen bebidas alcohólicas de manera normal.

Trabajadora asegura que esta es la tercera ocasión en que el lugar es clausurado con personas dentro. Vecinos piden que autoridades municipales “den la cara”, pues temen se repita, y no hay causas claras ni formales que les den explicación de lo sucedido.