Xalapa, Ver.- Aquejado con el malestar incipiente de la enfermedad del SARS-CoV-2, Juan, sordo de nacimiento, acudió a un hospital dea ciudad de Veracruz en busca de un diagnóstico médico a los síntomas de tos y dificultad para respirar.

Lejos de obtener una reacción oportuna, tropezó con la nula capacitación y el desconocimiento del personal de Salud para atender a las personas con discapacidad auditiva o visual.

Por medio de señas, intentó explicar sus síntomas al personal del hospital. Camino por todos los rincones del hospital en busca de un intérprete, pero todo resultó en vano.

Frustrado y todavía con la preocupación y el dolor, Juan regresó a su casa y volvió al hospital ahora acompañado de un familiar para, por fin, explicar con detenimiento sus síntomas mediante señas.

En una entidad con más de 3 mil contagios de coronavirus, con corte al martes 26 de mayo, el caso de Juan evidencia la brecha en los temas de salud, educación y trabajo para las personas con una discapacidad.

OLVIDADOS

De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2018 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Veracruz posee una de las mayores poblaciones con discapacitados: 665 mil 225 personas en esta condición, una tasa de 8.2 por ciento.

Para Carlos, activista por los derechos de las personas con discapacidad, la falta de atención a dicho sector de la población no es un "tema nuevo", aunque ahora la emergencia por el coronavirus desveló la inaccesibilidad a los servicios de salud y de educación, tal y como ocurrió con “Juan”.

"No es un tema nuevo, es un tema ya de años, y con el coronavirus se está viendo no solo el tema de la salud, sino de la educación, de lo laboral, no es tema de agenda: no les interesa a nuestras autoridades porque no hay esa voluntad para hacerlo" dijo.

Por lo tanto, advirtió de la insuficiencia de personal médico para atender a las personas de este grupo poblacional y para sordomudas no solo en Veracruz, sino en todo México.

Carlos comentó que ante las gestiones que han realizado por ahora optan por reservar su nombre, pues su intención es exponer el problema que están padeciendo y alejarse de cuestiones políticas.

A lo anterior, alertó que las personas con discapacidad se exponen todavía más a las "fake news" en torno al coronavirus, al no existir un filtro adecuado para sordos y ciegos, sumado a la indiferencia de las autoridades.

"Cuando empezó todo esto, por ahí se esparcieron rumores, noticias falsas, tuve que salir a decirles que no iba a venir ningún avión, ni helicóptero a echar veneno, ni químicos, ni que se van a morir por eso.

“Surgió mucha información y al no tener datos oficiales a la mano, pues no saben lo que está pasando", explicó.

Advirtió que las personas sordomudas desconocen qué es el coronavirus, de dónde viene, y sobre todo ignoran sus síntomas.

Consideró que falta información oportuna y real que contribuya a que las personas con discapacidad puedan tomar una decisión; y salvo los ayuntamientos de Xalapa, Veracruz y Tlalixcoyan, los municipios del estado por igual no aportan información de la emergencia.

Observó que este problema es de "fondo", dado que aunque existe la ley 822 para la Integración de las Personas con Discapacidad del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, dicha legislación carece de un reglamento y por lo tanto la comunidad sordomuda, "se queda cruzada de brazos".

"No tiene reglamento y entonces estamos cruzados de brazos y a ver cuándo nos voltean a ver y no solo para las personas sordas, sino para las ciegas y este tema de accesibilidad les abriría las puertas", indicó.

Esto, dijo, se refleja en las condiciones no solo de salud, sino de trabajo y educación, por lo tanto, lo calificó de una "omisión sistemática" y una "discriminación institucional por años".

"Incluso falta el reglamento de la Ley 822 y sobre todo falta la voluntad política", criticó.

A lo anterior citó el caso de que las personas con discapacidad, entre ellos la comunidad sordomuda, quienes no solo perdieron su trabajo, sino además viven en una incertidumbre sobre su futuro inmediato laboral.

En el tema educativo, explicó que quienes aspiran a la Educación Superior igual experimentan discriminación en su clase y de parte de directivos y citó el caso de un joven rechazado por la Universidad Veracruzana por no presentar la respectiva contraseña de ingreso y una alumna de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana, con desventajas con respecto a sus demás compañeras.

VA AMPARO

Ante la emergencia, una asociación civil y el abogado Gabriel Andrés Campoli, director del Despacho Campoli y Asociados, promovieron ante el Juzgado Decimoctavo de Xalapa un recurso de amparo para obligar al Gobierno del Estado a traducir en lenguaje de señas los mensajes oficiales y sobre todo, aquellos relacionados con la pandemia por la enfermedad SARS-CoV-2.

Enfatizó que el amparo, donde se prevé traducir al Braille la señalización en hospitales, contempla aplicar un lenguaje incluyente de manera urgente a beneficio de las personas con discapacidad.

"El problema es que estas personas ponen en riesgo su vida", e ilustró con la hipótesis de que una persona sordomuda con síntomas de covid-19 no podrá explicar su cuadro a un médico si no es por medio de la lengua de señas.

“Cuando se acercan a la recepción, ¿cómo hablan con la recepcionista? y eso es grave porque le podrían negar la atención o en su caso, no dar una atención correcta", dijo.

Otro ejemplo es el de las personas invidentes, que aunque sí puedan hablar, enfrentan dificultades para ubicar el hospital o las áreas de atención y para eso se requiere la colocación del tablero Braille, que facilitaría el acceso a los servicios de salud adecuados.

Explicó que su despacho atendió el caso de una persona sordomuda en el puerto de Veracruz que se vio obligada a acudir al hospital, con la imposibilidad de acceder a la atención médica.

Tanto la persona no se pudo comunicar, como el personal médico tampoco le pudo orientar con los pasos a seguir en caso de ser paciente con la enfermedad del SARS-CoV-2.

Lo que ocurrió es que la persona se tuvo que comunicar vía WhatsApp por escrito con un familiar, y este acudió al hospital para servir de intérprete.

El puerto de Veracruz es el municipio más azotado por el covid-19 en el Estado, con más de mil casos activos a la fecha; el caso de Juan ha revelado otro de los serios problemas que enfrenta la entidad.