Veracruz, Ver. –Taquicardias y dolor de cabeza fueron los primeros síntomas que Fernanda comenzó a notar, después de haber tomado unos tragos de una botella de Vodka que compró en una reconocida tienda de conveniencia en Xalapa.

Una reunión familiar se convirtió para Fernanda en un accidente que casi le cuesta la vida y por el cual fue a parar al hospital, ella sin darse cuenta consumió alcohol adulterado.

"Sentía taquicardias y no había tomado mucho o sea estaba en mi casa y pues sentía taquicardias. Empecé a vomitar y después el estómago sentía como una bola", dijo la joven.

Comenta que al tomar el primer trago ella sintió un sabor extraño en la bebida, el cual no le parecía normal, pero debido a que sufre hipertiroidismo y como consecuencia de esta afección sus papilas gustativas no perciben varios sabores, creyó que era normal y no le tomó importancia.

Hasta que minutos después empezó a sentir que el estómago y la garganta le ardían, mientras que el dolor de cabeza le resultaba insoportable, por lo que sus padres preocupados en ese mismo instante decidieron llevarla con un médico particular, pues los síntomas indicaban que había consumido alcohol adulterado.

Al llegar al consultorio del doctor que la atendió, le explicó que los síntomas que presentaba eran de una intoxicación por alcohol adulterado, por lo que le recetó un medicamento para inducirle el vómito y un gel estomacal para aliviar el dolor de estómago.

Para fortuna de Fernanda, sus padres detectaron las señales a tiempo y nadie más aparte de ella tomó de la botella de vodka por lo que no paso de un malestar del que se logró recuperar.

 

Muertes por intoxicación etílica en Veracruz

Durante cuarentena por la pandemia de covid-19 se han registrado 98 casos de intoxicación por alcohol en Veracruz, de acuerdo con el reporte epidemiológico de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal que está disponible aquí. 

Pese a que diversos municipios del estado implementaron Ley seca durante la cuarentena, con el fin de prevenir la aglomeración y reunión de personas y así evitar el contagio del coronavirus, las cifras de intoxicación por alcohol se dispararon entre la población.

Según el reporte del Boletín Epidemiológico de la semana 21, que comprende del 17 al 23 de mayo en lo que va del año se han registrado 324 casos de intoxicación aguda por alcohol en el estado.

 

En tanto que, en los dos meses de cuarentena por el covid-19, las cifras ascendieron a los 98 casos.

Fue a mediados de mayo que, por medio de un vídeo publicado por Isidora Antonio Ramos, alcaldesa del municipio de Rafael Delgado, ubicado en la zona centro de la región montañosa del estado, daba a conocer que habían muerto siete personas por consumir alcohol adulterado y otros más estaban en proceso de recuperación.

En total, la Secretaría de Salud del Estado reportó que fueron atendidas 13 personas por haber ingerido del mismo tipo de bebida, quienes fueron canalizados a diversas clínicas de la región.

Esto alarmó a las autoridades del municipio ya que existían otras cuatro personas que se reportaban graves por este suceso, por lo que personal de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), inició la búsqueda del lugar donde estas personas consumieron las bebidas alcohólicas.

Confinamiento dispara consumo de alcohol

Pero ni la Ley seca, ni las muertes detuvieron a los veracruzanos para dejar de consumir alcohol de dudosa procedencia, ya que en distintas páginas en internet se ofrecen bebidas embriagantes como cervezaslicores y demás productos alcohólicos sin ninguna certeza de calidad.

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Debido a la ansiedadestrés y depresión que sufren las personas durante el confinamiento, esto puede ser un factor que detonó el aumento del consumo de alcohol, explicó Mario Ortiz Rovirosa, psicólogo experto en psicoanálisis consultado por este medio.

 

"De alguna manera el alcohol causa cierta tranquilidad y relajamiento, pero lo que se comprobó después es que también disparaba los cuadros de agresividad y aumentaba la violencia intrafamiliar", comentó.

Según el especialista existen múltiples factores por los que la población o un individuo puede canalizar su frustración por el confinamiento y que el alcohol solo puede ser un detonante más de estos.

Ortiz Rovirosa también recalcó que se debe de considerar a las personas que ya tenían tendencias alcohólicas y que tras el confinamiento pueden ser más susceptibles a caer en esta práctica, aunado a esto los problemas económicos que ya se empiezan a ver en la población, lo que puede llevar a las personas a buscar en el alcohol cierto refugio para olvidarse de sus problemas.

"Las personas que tienen algún antecedente psiquiátrico o enfermedades emocionales son más proclives a tomar medicamentos antidepresivos, ansiolíticos y mezclarlos con bebidas alcohólicas, que son más fáciles de comprar", finalizó el especialista.