Veracruz, Ver. – La última vez que Lupita vio a su hija fue a través de un cristal que les impidió abrazarse, "le dije no bajes el cristal, porque en ese momento yo estaba trabajando dentro del área covid". Ella es afanadora, como comúnmente se les llama a los trabajadores de limpieza de un hospital.

Para Lupita lo más difícil de la pandemia por el coronavirus no es soportar durante ocho horas el traje que la ahoga, le causa desesperación y no le permite comer; ni siquiera tener que convivir diariamente con pacientes covid, arriesgando su vida para mantener limpias las instalaciones del hospital.

Los momentos que para ella han sido más complicados, son los que está pasando lejos de su familia, sobre todo de su hija, con quien no tienen contacto desde que inició la emergencia sanitaria.

 

 

"Ha sido bastante difícil, ya es una desesperación terrible el querer ver a mi hija", comentó Lupita con un nudo en la garganta.

 

 

 

 

Debido a que su mamá es diabética e hipertensa, decidió mantenerse los más lejos posible de ellas, pues los riesgos a que alguna pueda contraer el covid eran muy altos.

Lupita trabaja en el Hospital Regional de Zona 71 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicado en la avenida Salvador Díaz Mirón, cuyas instalaciones se convirtieron en hospital covid, luego de que se presentara un brote de este virus en pacientes y trabajadores.

Durante 15 días, Lupita tuvo que permanecer aislada, pues antes de que iniciara la emergencia sanitaria estuvo en contacto con paciente y personal de salud que fue diagnosticado positivo.

Admite que en estos últimos días la invade un sentimiento de depresión y ansiedad, que no la deja estar en paz, lo que la suele reconfortar es el agradecimiento de las personas que tienen dentro de la clínica algún familiar positivo de covid-19 y los cuales saben la enorme labor que está realizando.

El personal de limpieza de la clínica 71 del IMSS está en constante exposición con pacientes covid, ellos tienen que limpiar las áreas e instrumentos que tocan los doctores, enfermeros e incluso los pacientes.

Lupita ha visto morir a sus compañeros de trabajo y a pacientes covid 

A pesar de que para muchos los afanadores pasan desapercibidos entre el andar de los pasillos, ellos también llevan una carga y responsabilidad que los hace los héroes invisibles dentro del hospital. 

Ellos entran a las áreas donde están los pacientes enfermos de covid-19 y de alguna u otra manera tienen comunicación con las personas que están ahí dentro y quienes se encuentran sin poder ver a sus familiares.

 

 

 

 

"Yo lo que hacía estando allá dentro era formales platica a los pacientes, los que podían contesta les daba los buenos días o le preguntaba cómo se sienten. Porque se siente feo que tú los veas y no les hables, imagínate cómo es que se sienten ahí", dijo.

 

 

Lupita estableció un lazo afectivo con los pacientes covid, ella ha sentido la muerte de algunos como si se tratara de algún familiar cercano.

Aún recuerda aquel momento en el que una persona le entregó un celular y una carta para que le diera a su familiar que se encontraba luchando contra el covid, Lupita narró que cuando llegó al área donde estaba internado el paciente ya había fallecido.

Al igual que le tocó ver a dos de sus compañeros morir de esta enfermedad, una de ellas fue Rosita la guardia de seguridad que fue la víctima número 13 del covid en Veracruz y con la cual tenía constante contacto, además de un enfermero con el que tenía una excelente comunicación.

 

 

"Se siente feo, porque dices yo conviví con ellos, trabaje con ellos y nos apoyábamos entre nosotros", dijo Lupita.

 

 

"Tengo más miedo de estar en la calle que dentro del hospital"

El salir a las calles y ver a la gente sin tomar las medidas de protección e higiene, genera en Lupita una impotencia y miedo, pues asegura que se siente más expuesta al virus estando afuera del hospital que dentro del área covid.

"Si realmente la gente viera lo que nosotros estamos viviendo allá dentro. Yo creo que la gente no se imagina lo que se siente cuando ves que están intubando a un paciente", dijo.

La inconsciencia de las personas ha hecho que su trabajo se duplique, pues los casos positivos no disminuyen y cada vez son más las personas que van a parar a los hospitales covid.

Para ella el regreso a la nueva normalidad representa un riesgo aún más grande de contagio y del que las personas no se encuentran preparadas y mucho menos los hospitales para atender a los pacientes.