Veracruz, Ver.- Fue al inicio de la contingencia por el covid-19 cuando Daniel tuvo que cerrar su restaurante en la ciudad de Veracruz por la disminución de ventas; las ganancias ya no alcanzaban para cubrir sueldos ni comprar insumos básicos.

Pese a que implementó servicio de entrega a domicilio y otras medidas para ajustarse a la realidad que generó la pandemia del nuevo coronavirus su negocio no sobrevivió ya que ninguno de los ajustes le funcionaron.

Fue por eso que en abril decidió que la mejor opción era cerrar "BBQ Brothers" hasta que pasara la contingencia y tuviera dinero para retomar el proyecto que en un inicio pensó que duraría toda la vida.

Esto no solo implicó ver sus sueños derrumbarse, también el despido de diez personas a las que les daba empleo y que debido a las bajas ventas que registró ya no le alcanzaba para solventar sus sueldos.

Daniel sabía que cada empleado despedido era una familia que se quedaba sin ingresos, por lo que la medida del cierre fue la última alternativa que tomó sin antes intentar otras opciones para tratar de continuar operando.

Además del desempleo, con el cierre del restaurante dejaba de comprarle a más de siete proveedores, pese a que solo abría los fines de semana y era un restaurante pequeño.

Con la ilusión de que todo pasaría y las ventas se recuperarían, siguió laborando con un empleado y él se encargaba de cocinar, pero las ventas no mejoraron y los pocos ahorros que tenía se acababan y tuvo que cerrar las cortinas definitivamente.

"Llevábamos un año y medio con el restaurante, en septiembre cumpliríamos dos años. Todo iba bien, pero cuando empezó la pandemia teníamos costos fijos que teníamos que pagar, deudas, créditos. Pasando el primer mes pues sí nos absorbió mucho y nos dejó al mínimo", dijo Daniel.

DE ADMINISTRAR RESTAURANTE A SEMBRAR TOMATES

La frustración e impotencia de ver que sus ahorros invertidos de años de trabajo se vinieron abajo en tan solo unas semanas. Daniel tuvo que analizar y buscar otras maneras de inversión que le generaran ingresos para sobrevivir lo que quedaba de la cuarentena.

Fue por eso que decidió irse a otra ciudad para empezar otro proyecto e invertir los pocos ahorros que aún le quedaban, pues sabía que no podía quedarse de brazos cruzados y esperar que todo pasara.

Con la ayuda de su familia Daniel pasó de tener su propio restaurante a construir un invernadero para producir tomates, la decisión no fue fácil ya que el cambio de la cocina al campo fue muy drástico, comparte. 

Pero dolores de espalda, callos en las manos y demás cicatrices y sacrificios que tuvo que hacer para no abandonar su sueño valieron la pena. 

Por fortuna el trabajar en el campo y poner de nueva cuenta sus ilusiones en un proyecto le sirvió para replantearse lo que quería, con la primera cosecha de tomates generó ingresos para pagar sus deudas y retomar su sueño de abrir de nueva cuenta su restaurante.

"Lo difícil es afrontar la situación, darte cuenta de dónde estás parado, tomarte un respiro y analizar, eso a mí me tomó tres semanas y la verdad fueron tiempos muy difíciles, porque no encuentras apoyo de nadie"

NUEVA NORMALIDAD SERÁ UN COSTO EXTRA

Con las esperanzas del regreso a la nueva normalidad y con las ganas de volver a abrir, Daniel decidió regresar a Veracruz para iniciar con el proyecto que había pausado durante dos meses.

"La nueva normalidad de golpe es muy cara, es vivir más caro que antes. Porque es agregarle a tu vida el constante gel antibacterial, cubrebocas, más limpieza y esto implica un gasto más grande"

Debido a las nuevas normas de sana distancia y sanitización los gastos se volvieron aún más grandes,cuando inauguró su restaurante había gastado un flujo de 6 mil pesos y una inversión de 30 mil.

Ahora comenta que le está costando lo mismo, aunque prácticamente ya contaba con todo los utensilios y materiales. Esto se debió principalmente al gasto extra que tuvo que hacer en gel, careta y guantes para sus empleados.

Aunado a ello se encontró con proveedores que exageran los precios de los productos de protección y que se aprovechan de la necesidad de las personas que, como él quieren tener sus negocios con todas las normas que piden las autoridades sanitarias.

"Guantes de látex en 300 el par y ni te menciono los de nitrilo que son los que ocupamos aquí para las altas temperaturas. Gel antibacterial con etiquetas sobrepuestas mal pegadas que dicen "mata virus" en 600 pesos por 300 mililitros. Hasta ahora lo único decente en precio y calidad son las gorras caretas de 120 a 150 pesos", puntualiza. 

Debido al incremento en el costo de inversión, el propietario del restaurante no podrá generar los 10 empleos directos que daba hasta antes de la pandemia por covid-19, en su lugar recontratará a cinco personas.

Pese a todos los obstáculos que presentó, Daniel volverá abrir su restaurante con entregas a domicilio el próximo sábado 20 de junio, con las medidas necesarias para que todos sus clientes se sientan seguros.