Cosoleacaque Ver.- Una jarana y un arpa combinados con la habilidad y voces de Jair y Karla Torres Martínez son suficientes para interpretar sones jarochos que alegran el alma de quienes los escuchan. Desde hace casi tres meses, el restaurante en el que trabajan se mantiene cerrado, por lo que decidieron salir a las calles del municipio de Cosoleacaque al sur de Veracruz.

La bamba, el querreque, la bruja y otros sones se escuchan en los pasillos y entradas del mercado popular de Cosoleacaque entonados por esta pareja de jóvenes talentosos.

“Llevamos quince años tocando en eventos particulares, sociales y pues estamos de base en un restaurante de Minatitlán, pero con eso de la contingencia sanitaria por el coronavirus llevamos más de dos meses sin poder trabajar ahí y pues la verdad si no está afectando”, mencionó Jair.

Jair es padre de familia a la que mantiene gracias a la música; asegura que al principio del confinamiento no salía a cantar ni tocar el arpa, pero con el paso de los días la situación se agudizó y comenzó a faltar dinero para cubrir las necesidades de su hogar, por lo que decidió hablar con su hermana y le propuso salir a las calles.

“Tocamos todo tipo de música además del son jarocho, rancheras, románticas, corridos, boleros y pues por eso las personas se deleitan con la música. Los dos decidimos salir a buscarle a las calles porque la situación si esta muy difícil”, manifestó el joven.

Las personas se han solidarizado con ellos
                                                                                                                                                                                                      “Muchas gracias por la atención, mientras tocamos la ultima canción mi hermana pasará por sus puestos para recibir unas monedas y con lo que gusten cooperar será muy agradecido”, grita Jair mientras sigue jalando las cuerdas del arpa.

A pesar de que hay un poco de pena, Karla no tiene de otra más que pasar con los comerciantes y locatarios del mercado para pedir unas monedas, aunque no siempre las recibe.

“Allá en Minatitlán se acabó el trabajo y pues aquí andamos en las calles por suerte la gente en su mayoría nos ha respondido con algunas monedas”, expresa Karla Isabel quien toca la jarana y le hace coros a su hermano.

En ocasiones Karla baila pues su ritmo es contagioso y domina bien el zapateado, herencia de sus antepasados. En sus sonrisas transmiten alegría aún cuando no les esta yendo del todo bien, como cuando tocaba en los restaurantes de la ciudad petrolera.

“Hay que tocar con alegría, pues también buscamos alegra los corazones de las personas; sabemos que son tiempos difíciles para todos pero hay que ver el lado bueno de todo y más cuando se tocan sones”, indica Karla.

Dos pesos, cinco, diez y hasta veinte pesos reciben de parte de algunas personas que valoran su cantar.

Este domingo 21 de junio cuando se celebra el día del padre aprovecharon para ofrecer canciones que celebran a los jefes de familia, y entre sus versos incluían saludos personales a quienes lo pedían.

“Ya con esta me despido, un favor les pido, que si pueden nos apoyen y no nos dejen en el olvido”, cantan al unísono.

Jair y Karla siguen con su andar y recorren todo el mercado y calles aledañas al centro de Cosoleacaque pues tienen que ganar una buena cantidad que al final del día dividirán entre dos para llevar algo a sus hijos.

“Gracias por su apoyo, nos vemos en la próxima”, finalizan los artistas locales.