Xalapa, Ver.- Esta semana, además de hornear y vender pan para reunir el sustento diario en medio de la crisis por la pandemia de covid-19 y de asustarse con el sismo de magnitud 7.5 del pasado 23 de junio, la familia Sánchez Libreros de Xalapa se quedó sin su vivienda.

Un deslave provocado por las lluvias torrenciales de la noche del miércoles 24 llenó con dos metros de lodo su casa en la colonia Plan de Ayala, destruyendo muros de contención y poniendo en riesgo a los demás vecinos.

En una sola tarde un alud de barro y escombro sepultó las pertenencias y los proyectos de Clara Lizbeth Libreros Mota, de 32 años y de su marido René Sánchez, de 34.

Su principal preocupación son sus hijos Miguel de 15,  “Reny” de 13 y Óscar  de 11, pues se quedaron sin un hogar en unos minutos.

“Un señor me prestó su cuarto para meter lo que rescaté, pero no tengo cama, estufa, trastes, ropa, ni donde bañarme, ni una cubeta para agarrar agua, todo se quedó dentro (de la vivienda)”, relata René Sánchez.

La pareja subsiste del horneo y venta diaria de pan en un local alquilado cercano a su vivienda y producto de su trabajo, adquirieron a pagos el lote y la vivienda destruida por las lluvias, el cual cuenta con todos los permisos del Ayuntamiento.

Un día antes el martes 23 un sismo de magnitud 7.5 sorprendió dentro de la vivienda a los tres hijos de la pareja, y tras el susto Miguel, “Reny” y Óscar corrieron a la panadería para alcanzar a sus padres.

El miércoles la pareja salió a trabajar como todos los días y precisamente, la repentina tormenta en Xalapa asustó los tres muchachos, quienes decidieron alcanzar a sus padres en la panadería.

La familia regresó a las 10 de la noche a su vivienda y al intentar abrir, un objeto muy pesado obstruía la puerta. Alumbraron con sus celulares el interior de la vivienda, descubriendo el desastre.

“Se vino el cerro abajo, aquí atrás rompió las paredes de mi casa, se metió hasta la cocina el lodo, destrozó todo el cuarto de mis hijos, mi cocina, las camas de mis hijos, su ropa, todo está enterrado bajo el lodo que se vino del cerro”, relató Lizbeth a E-Consulta Veracruz.

Aunque la lluvia finalizó horas antes, el peligro para la familia continua debido al riesgo de caída de una vivienda en la parte alta del cerro, afectada igual por la saturación de humedad del suelo en los cimientos.

“Cuando regresamos nosotros del trabajo quisimos entrar y ya no se pudo, quisimos abrir la puerta principal y ya no se pudo porque al parecer está atascada con demasiado lodo”.

Esa noche elementos del Ejército y de Protección Civil acudieron a su vivienda para rescatar de la tierra unas pocas pertenencias. Comenta que hasta el tanque de gas quedó enterrado, lo que podría significar un riesgo.

A las 2:30 de la madrugada de este jueves 25, personal de Protección Civil del Ayuntamiento de Xalapa acudió a tomar fotos, levantar un acta y anotar el nombre de Clara Lizbeth y René en una lista de afectados.

“Pero hasta ahorita nadie ha venido a tratarnos de apoyar para tratar de recuperar lo que está adentro”.

Además un integrante de Protección Civil le reveló lo peor: aunque la familia repare los muros, continuará el riesgo de habitar la casa en caso de nuevos deslaves, es decir que sería necesaria una reubicación del lugar que están pagando.

“El señor de Protección Civil nos dijo que por más que le hiciéramos a los muros, por más que le hiciéramos ya no iba a servir porque la tierra ya está muy suelta y es muy peligroso vivir aquí”.

SEPULTAN UN SUEÑO

René y Lizbeth habían padecido antes la experiencia de que su vivienda fuera dañada por un desastre natural. En aquella ocasión, la pareja vivía en una zona de alto riesgo de Xalapa, que igual había sido afectada por una inundación.

“Nos salimos de ese domicilio, tuvimos el apoyo de (la exalcaldesa) Elizabeth Morales, lo que fueron despensas, muebles, nos apoyó para reubicar”, contó René.

Por lo que se dieron a la tarea de buscar casa y encontraron la que ahora habitan, en la colonia Plan de Ayala, a un precio de oferta de 180 mil pesos y con la posibilidad de pagarla a plazos.

Se hizo la compra y el propietario de la vivienda mostró todo en regla. Como comprobaron que no tenía ninguna irregularidad al pagar predial y contar con servicios municipales se animaron a formar su patrimonio.

“Uno emocionado paga sus permisos y tenían todos los papeles en regla y no tenían ninguna irregularidad. La casa costó 180 mil, casi en oferta, el que es dueño está pagando prediales y está al corriente y estamos dando paguitos”.

Al ocupar la vivienda, René vio que estaba deteriorada, por lo que invirtió 20 mil pesos más, aparte de un enganche. Aunque han pagado mes con mes los abonos siguen pendientes 130 mil pesos.

Por eso reprocha las críticas que reciben tras el desastre, en el sentido que las familias en Xalapa habitan lugares de alto riesgo, porque para René, ninguna casa está exenta de no sufrir un desastre natural.

“La gente habla sin saber, porque unas personas tienen los recursos para comprar en otros lados (...) pero somos de bajos recursos y se nos dio la oportunidad de adquirir la vivienda y pues nunca pensamos que fuera a suceder esto y todos estamos propensos a esta situaciones”.

De la administración actual, René reprochó que no se ve ni el apoyo moral, ni ánimos para la población que ha sido afectada por las lluvias; incluso, la misma noche del derrumbe, no se les ofreció que acudieran a un albergue.

Por lo que añadió que de ser posible, se le apoye a su familia con una reubicación a un sitio de menos riesgo.

“Una vivienda si necesitamos, porque en el papel, en el acuerdo nos podemos echar para atrás, en el sentido de cancelar el contrato, pero este sí tiene una cláusula de que si regresamos el inmueble, nos descuenta una cantidad fuerte y vamos al día”.