Ricarda se dedica a la venta de artesanías en Oaxaca, como ella, muchas de las mujeres de San Juan Colorado, del distrito de Jamiltepec, dentro dentro de la Región Costa, Oaxaca son las proveedoras de su familia, ya que sus esposos se dedican al campo.

La jornada de trabajo de Ricarda y de las mujeres de su colectivo es del triple de horas de los horarios laborales. Ellas se levantan a las tres o cuatro de la mañana para preparar su mercancía y hacer las labores del hogar.

El sueldo que perciben es lo mínimo, éste depende de lo que venden de sus productos ya sean artesanías, textiles o quesos. Ni una de ellas está incorporada al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Durante este periodo de pandemia, estas vendedoras no han podido vender su mercancía lo que disminuye sus ingresos.

Oaxaca junto con DurangoSinaloaTlaxcala e Hidalgo pertenecen a los primeros cinco que tienen una mayor brecha salarial, de acuerdo a datos IMSS, los cuales no registra a los empleos informales, como el comercio.

"Las mujeres que son derechohabientes son las que trabajan en las zonas urbanas y conurbadas como Huatulco o Puerto Escondido que se dedican al sector turístico y restaurantero. Pero no las mujeres de las comunidades", señaló Mara Gómez, Coordinadora de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CNDH).

Brecha de equidad de género

Aunque ha habido mejoras en el tema de equidad, una de las áreas donde sigue habiendo una brecha de género es en el salario. En México, la mujeres ganan en promedio 56.18 pesos menos que los hombres.

De acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, en mayo de este año el promedio nacional de sueldo para las mujeres es de 373.56 pesos, mientras que el de los hombres es de 429.74. Sin embargo, la situación varía en cada entidad del país.

Los avances en equidad laboral parecen ir a paso lento, ya que el salario actual de una mexicana, en un trabajo formal, es similar al que recibía un hombre en mayo de 2018 y que el promedio nacional en abril de 2019.

Las mujeres hacen doble o triple jornada, en su trabajo y en casa

Tania Turner, directora ejecutiva de Fondo Semillas, destacó que es innegable que ha habido avances en materia laboral, ya que ahora hay más empresas e instituciones que buscan la paridad de género en los puestos de trabajo y mitigar la brecha salarial.

Sin embargo, comentó que las diferencias de sueldo en cada entidad de la República están relacionadas con la sociedad que vive ahí, ya que en la Ciudad de México y Nuevo León, donde hay mejores salarios, hay una actitud más progresista.

"Es muy importante que las mujeres tengamos conciencia de que valemos lo mismo que los hombres, que podemos hacer los mismos trabajos y que no se trata tampoco de estar compitiendo, colaboramos, porque somos seres humanos y tenemos las mismas capacidades y las mismas posibilidades", enfatizó.

Par la especialista, uno de los temas más importantes es que además de la desigualdad en el trabajo, las mujeres también viven esta problemática en sus hogares, como parte de un problema cultural en el que se cree que ellas tienen que limpiar y cuidar a niños y adultos mayores por el simple hecho de ser mujeres.

"No podemos pensar de esa manera cuando además estamos exigiendo que las mujeres participen, que avancen y empujen la economía del país", destacó Turner, quien agregó que se trata de "lo que en muchos lados se llama la doble o triple jornada, que tú terminas el trabajo, ojalá remunerado, fuera de casa, llegas al hogar y te toca cocinar,  luego también cuidar a los niños y a las personas mayores".

Advirtió que este problema cultural conlleva injusticia social, porque muchas niñas se quedan sin acceso a la escuela por tener que quedarse a cuidar a sus hermanos. Esto impacta negativamente en la vida de estas menores, porque les quita el acceso a oportunidades laborales que sus hermanos sí van a atener.

La directora ejecutiva de Fondo Semillas explicó que para lograr un cambio de debe trabajar desde varios ejes, pero el principal es que las mujeres y las niñas conozcan y ejerzan sus garantías:  "Conocer que tienes el derecho igual que cualquier hombre a acceder a una vida libre, autónoma".

Mujeres migrantes e indígenas

Una explicación para entender porque en estos estados es más marcada la brecha salarial es el flujo migratorio. Por lo regular son familias enteras del estados del sur que migran al norte del país para dedicarse al sector agrícola.

En entrevista con Gerardo Albino González, Asesor del Instituto Nacional de los Pueblos indígenas (INPI), aclaró para La Cadera de Eva que existen dos tipos de estados los receptores de mano de obra y los abastecedores de ésta.

"En el caso de Durango y Sinaloa son estados receptores de mano de obra donde reciben a muchos trabajadores migrantes del sur del país. Y están los estados abastecedores o proveedores de mano obra que son Oaxaca, Hidalgo, Veracruz, Chiapas y Guerrero hacia estados de desarrollo agrícola empresarial alto como Sinaloa, Nayarit, Baja California y Sonora".

En el caso de la migración al norte del país para realizar actividades agrícolas prevalece por los "enganchadores" quienes de acuerdo con Albino se dedican a contratar a comunidades en el montaña de Guerrero "vamos a levantar al cosecha del tomate y te vamos a tomar 200 pesos por jornal".

En el siguiente mapa, tomado del Diagnóstico del Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas  se puede ver como es este flujo migratorio donde destaca dos, formas de migrar: las migraciones pendulares como aquella en la que los trabajadores se desplazan a una zona agrícola específica y los golondrinos que recorren diversas regiones agrícolas durante todo el año.

"Oaxaca sólo tiene dos distritos de riego chiquititos, el 90% de la propiedad de la tierra es comunal, a diferencia de Sinaloa donde la 90% de la tierra es privada", dijo Albino.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 15 de cada 100 trabajadores jornaleros son mujeres, quienes cuentan con 5.5 años de escolaridad, una cifra por debajo

cuentan con 5.9 años de escolaridad en promedio, que equivale a tener casi terminada la primaria. Las mujeres trabajadoras agrícolas, están ligeramente por debajo del promedio con 5.5 años de escolaridad.

Mujeres jornaleras

En 2015 surge una movilización de los jornaleros en San Quintín, Baja California, que demandaba el trabajo infantil, el maltrato cotidiano a los trabajadores y la violencia de género. En acompañamiento con organizaciones  y el boicot que hizo de Estados Unidos en no consumir productos que fomentarán la desigualdad social se logró que se les dieran prestaciones a los empleados.

En esta lucha se logró que los empleados tuvieran acceso al seguro. Sin embargo Amalia Cruz, integrante de la organización de las Mujeres en defensa de la mujer, comentó para La Cadera de Eva que en algunas ocasiones les quitaban el seguro social sin avisarles.

Muchas de las mujeres jornaleras son el sustento de sus familias, ya sea porque se separaron o sus esposos se fueron a trabajar a Estados Unidos, cuenta Amalia. Por no perder su trabajo callan los abusos que han padecido, como hostigamiento, discriminación o violaciones a sus derechos laborales como darlas de baja en el seguro social.

Diferencia de la brecha laboral entre los estados

Los cinco estados donde las mujeres perciben un menor ingreso a nivel nacional son Durango, con 278.16 pesos; Sinaloa, con 278.31; Oaxaca, con 297.96; Tlaxcala, con 299.81, e Hidalgo, donde el salario que reciben es de 302.75.

Al contrastar los salarios de mujeres y hombres, Campeche tiene la mayor diferencia, porque ellos ganan 101.51 pesos más que ellas, el segundo lugar lo tiene Coahuila, donde la brecha es de 102.7 pesos y el tercero es Chihuahua, con una diferencia de 88.33.

Por el contrario, la Ciudad de México es donde las mujeres tienen el mejor sueldo que en promedio es de 488.37 pesos, seguida de Nuevo León, con 412.19 y de Querétaro, con 404.56, aunque incluso en estas tres entidades el sueldo para las trabajadoras es menor que el de los hombres.

Al analizar por actividad productiva, resalta que en el sector de comunicaciones y transportes el sexo femenino gana 14.58 pesos más. Las mujeres tienen un sueldo promedio de 454.98, mientras que los hombres uno de 440.40. Pero en el sector de la industria de la transformación se presenta la mayor diferencia que es de 129.76 pesos menos para las mujeres.

La organización Fondo Semillas resaltó que hay otros indicadores que muestran la desigualdad laboral para la mujeres, ya que sólo 17% de los CEO de empresas mexicanas son mujeres, mientras que la brecha de participación en actividades productivas es de 35%.

A esta situación se suman otras inequidades, como el hecho de que el trabajo que ellas realizan en el hogar o el cuidado de hijos o un familiar no tienen ninguna remuneración, aunque se estima que el valor de esta labor podría ser de hasta 5.5 billones de pesos, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Inés González, integrante de la Red de Mujeres Sindicalistas y de la Fundación Ebert, señaló que la brecha de género en la parte salarial es muy heterogénea y que también ha sido diversa en el tiempo porque así como se ha cerrado, en otros momentos se han presentado retrocesos.

La especialista alertó que este problema se puede agravar con la pandemia de covid-19 que ha obligado a muchas empresas a disminuir sus labores por la cuarentena, por lo  que podría ser que las más afectadas sean las mujeres.

"Yo me imagino que con el tema de la pandemia es posible que los empleadores tomen medidas en el sentido de que no se pueden pagar los salarios que se estaban pagando y que entonces se van a reducir estos salarios y cabe la posibilidad que sean las mujeres siempre la parte más fácil para ellos de crear este tipo de sacrificios. Puede ser que la brecha de género postpandemia y otras brechas van a acrecer", advirtió.

González recordó que el tema del salario está muy relacionado con la segregación ocupacional, ya que las mujeres están en espacios tradicionalmente femeninos y donde el trabajo no ha sido revalorizo en su justa dimensión. Ellas  siguen teniendo la tasa de participación laboral más alta en los sectores de servicios de educación, de  salud y el en la industria maquiladora.

Indicó que si bien la brecha se observa por entidad del país, también por actividad económica, "por ejemplo, en el sector de la manufactura,  un documento de la Comisión Nacional de los salarios Mínimos señala que hay una brecha de 30%".

Sin embargo, para la integrante de la Red de Mujeres Sindicalistas todavía hay mucho por hacer y ve en la Ley Federal del Trabajo y la reforma laboral  una oportunidad para que se pueda cerrar esa brecha salarial y lograr mejores condiciones laborales.

"Estoy muy convencida que hoy tenemos una herramienta fundamental para mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres, la reforma laboral. Establece que la negociación colectiva tiene que ser auténtica, no simulada, es decir, que los trabajadores y las trabajadoras pueden negociar y así se pueden mejorar los salarios, las condiciones generales de trabajo como con la capacitación, las jornadas, los horarios, las utilidades, el aguinaldo, vacaciones, prima vacacional."