Xalapa, Ver.- La Fiscalía General de la República (FGR) informó que estudios genéticos realizados a restos óseos encontrados en una nueva zona de búsqueda en Cocula, Guerrero, corresponden a Cristian Alfonso Rodríguez, uno de los 43 estudiantes desaparecidos la noche del 24 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero.

Omar Gómez Trejo, fiscal del caso Ayotzinapa comentó que durante una diligencia que se llevó a cabo en noviembre de 2019, y en la que estuvieron presentes los representantes de los padres, se recuperaron 15 indicios. 

"Los días 21 al 29 de noviembre de 2019 se realizó una acción e búsqueda en un punto ubicado en el municipio de Cocula, Guerrero, conocido como Barranca de la Carnicería, ejido de Cocula. Este lugar no es el basurero de Cocula, ya que la barranca se encuentra a más de 800 metros de distancia de donde se crea la narrativa de a Verdad Histórica".

Después de ser recuperada la evidencia, se llevó a cabo un análisis el 26 de febrero por personal de Servicios Periciales de la FGR y Especialistas del Equipo Argentino de Antropología Forense. Al obtener los resultados, se determinó que seis indicios eran susceptibles de llevar a cabo estudios genéticos en el Instituto de Genética de la Universidad de Innsbruck, en Viena.

"En esta diligencia se realizaron las pericias con la finalidad de saber si los indicios rescatados eran propensos para realizar los análisis genéticos correspondientes. Producto de este escrutinio, se eligieron seis piezas que los equipos periciales estimaron unánimemente, que podrían ser susceptibles de ser procesados para la extracción de ADN". 

Tras el estudio, el 19 de junio de 2020, la Universidad de Innsbruck comunicó que una de ellas corresponde al estudiante Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, uno de los jóvenes normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de 2014. 

"Para mayor certeza, los resultados de Innsbruck fueron analizados también por el Equipo Argentino de Antropología Forense, que terminó su revisión el 4 de julio, concluyendo de forma coincidente que una de las piezas óseas enviadas al Laboratorio de Innsbruck pertenece al estudiante normalista Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, de forma indubitable, correspondiente a una extremidad inferior". 

Al dar un mensaje a través de redes sociales, el funcionario comentó que se hará otro envío de restos a la Universidad de Innsbruck, seleccionados de forma consensuada entre los peritos de la Fiscalía y las especialistas del EAAF.

"Para el pleno esclarecimiento de los hechos seguimos haciendo el llamado a que cooperen quienes, por participar en los hechos, tener conocimiento de estos o haber estado involucrados en la investigación, pueden proporcionar información relevante. El hallazgo que hoy damos a conocer da cuenta de que estamos actuando con toda la seriedad". 


El subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, informó que el presidente Andrés Manuel López Obrador se reunirá el viernes 10 de julio a las 10 de la mañana con los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos en Iguala.

"Peña impidió reparar el daño a víctimas de Ayotzinapa": Rochín

Hace unos días, el Fiscal General de la República señaló tajantemente: "se acabó la verdad histórica", en referencia a la teoría que sostuvo la entonces Procuraduría General de la República (PGR) sobre los hechos ocurridos en la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala y el destino de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural "Isidro Burgos" de Ayotzinapa.

"¿En qué consistía la supuesta 'verdad histórica'? El 27 de enero de 2015, el entones Procurador, Jesús Murillo Karam, presentó públicamente sus 'conclusiones' sobre el paradero de los 43 jóvenes señalando que éstos: fueron privados de la libertad, privados de la vida, incinerados y arrojados al río San Juan (en Cocula). En ese orden, esta es la verdad histórica de los hechos. Según la especie, lo anterior fue obra de un grupo delictivo denominado Guerreros Unidos.  La expresión usada ('verdad histórica') junto con el 'ya me cansé', que Murillo Karam pronunció en noviembre de 2014 al final de una conferencia de prensa, fueron la gota que derramó el vaso y precipitó que dejara la institución en febrero de 2015", escribió Jaime Rochín en un especial para La Silla Rota.

Murillo se fue, pero la "verdad histórica" se instaló y defendió con uñas y dientes por parte del director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, Tomás Zerón, hoy prófugo de la justicia.

Esta conclusión fue siempre rechazada por los padres y madres de los 43 jóvenes y no pudo ser sostenida científicamente, especialmente a partir de las investigaciones del Grupo  Internacional de Expertos Independientes  (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quienes señalaron: "no hay evidencias de que un fuego de esa magnitud haya ocurrido, ni de que los estudiantes hayan sido incinerados en un basurero. Ese evento, tal y como ha sido descrito, no pasó".

Rochín escribió:

"En el ejercicio de mi responsabilidad pública, me pareció oportuno que fueran los representantes de las víctimas (Centro PRODH y FUNDAR), quienes hicieran el diagnóstico, dada la cercanía y confianza que generaban en ellas. Aceptaron, pero con la condición de no ser financiados por el Estado.

"El resultado de este diagnóstico se plasmó en un pequeño libro al que se llamó Yo sólo quería que amaneciera. De tal forma, el Centro PRODH y FUNDAR, en representación de los padres y madres de los estudiantes desaparecidos, plantearon a la CEAV y a la Secretaría de Gobernación (Segob) que se firmara un acuerdo donde el Estado mexicano se comprometiera a que dicho texto fuera la base del proceso de reparación, tal como lo solicitaron el GIEI y la CNDH.

"Lamentablemente, los cambios en  enero de 2018 al interior de la Secretaría de Gobernación generaron la negativa absoluta de dicha secretaría a firmar el acuerdo y aceptar el texto de marras.  La razón que se adujo fue que en "Yo sólo quería que amaneciera" se exigía "el reconocimiento oficial de los daños producidos en los familiares por la difusión de la versión oficial sin suficientes pruebas científicas" y que esto representaba "una medida simbólica fundamental para empezar a reparar la relación rota con el Estado". Todo ello implicaba, obviamente, aceptar la falta de consistencia científica de la llamada "verdad histórica".