Xalapa, Ver.- José Francisco finalmente regresó este lunes a su natal Puerto de Veracruz. Desde hace 15 años vivía en Nueva York donde murió en febrero, a consecuencia de cáncer en el estómago. La repatriación de sus restos fue un largo proceso para su hermano Elvis, el coronavirus dilató su llegada por cinco meses.

Tras década y media de estar separados, los dos integrantes de la familia Castro Ramírez lograron reunirse. Elvis viajó desde temprana hora del puerto de Veracruz a la capital del Estado, un trayecto de poco más de hora y media. Una oficina gubernamental, la Dirección de Atención a Migrantes del Gobierno de Veracruz, fue el punto de encuentro.

Elvis logró abrazar a su hermano al recibir una pequeña caja que sostiene con fuerza en su mano izquierda durante la breve charla con los representantes de los medios de comunicación.

La mayor parte de su familia vive en Estados Unidos, él estuvo alrededor de seis meses, pero decidió regresar a tierras veracruzanas. Hoy es el responsable de darle “cristiana sepultura” a José Francisco, quien perdió la vida en la búsqueda del llamado “sueño americano”.

El joven aclara que la muerte de su hermano no está relacionada al virus SARS-CoV2, sin embargo, el cierre de fronteras por la pandemia originó la demora en la repatriación de sus cenizas, “Él ya venía, pero justamente empezó todo lo de la enfermedad, entonces, fue lo que retrasó”.

La repatriación de un mexicano es un proceso que, en condiciones normales, no tarda más de cuatro o cinco semanas. La pandemia obligó a que los cuerpos se quedaran hasta cinco meses en la morgue, en tanto se daban las condiciones y un vuelo para regresarlo a la entidad.

Algunas familias, con mayor posibilidad económica, han pedido a las autoridades de EU poder refrigerar los cuerpos de los paisanos, la esperanza es que una vez que se levante la contingencia sanitaria podrán verlos por última vez. La contingencia sanitaria impuso como obligación incinerar los restos para repatriarlos.

Los padres de José y Elvis llevan décadas en Estados Unidos, además tiene otro hermano que logró su nacionalización en la Unión Americana. “Yo tengo familiares allá, ya tienen (radicando en EU) aproximadamente como 30 años”, detalla el porteño.

En el caso de José Francisco, quien murió a los 36 años, era busboy de un restaurante, su trabajo consistía en limpiar y colocar mesas, y asistir al personal del negocio. 

Al veracruzano le sobreviven un hijo en el puerto de Veracruz, y tres más en Nueva York. Cuando llegó a la Unión Americana formó una nueva familia, de la que Elvis no sabe mucho, por lo que tendrá que contactar a sus padres para saber qué va a pasar con sus sobrinos y su cuñada.

Elvis dice que ahora que ya tienen los restos de su hermano buscará darles cristiana sepultura; consultará con algún sacerdote si podrán oficiar nueve misas en su memoria, o en todo caso, organizar los rosarios para despedirlo de acuerdo con su fe.

Llegaron a Veracruz, a la Dirección de Atención a Migrantes, los restos de seis paisanos que perdieron la vida en la Unión Americana, algunos murieron a consecuencia del virus SARS-CoV2, otros sólo debieron esperar a que se formalizara su traslado a tierras mexicanas. 

A lo largo de la pandemia han muerto 65 veracruzanos en EU, la mitad de ellos por coronavirus, informó el director de Atención a Migrantes, Carlos Escalante Igual. El gobierno del Estado apoyó en el retorno de 35 nacionales, la mayoría en cenizas. 

El costo de morir en EU

Juvencio Rocha, director ejecutivo de Asociación de Americanos en Carolina del Norte (AMEXCAN) detalla que el costo de repatriación de un cuerpo o las cenizas de un veracruzano cuesta entre 8 mil a 9 mil dólares, es decir, poco más de 18 mil pesos.

Asociaciones como Amexcan buscan concientizar a los paisanos en la necesidad de generar un ahorro para el momento de su “último viaje” pues morir tiene un alto costo, y el regresar su cuerpo a su tierra natal resulta un largo andar.

Cuando una persona muere se tiene que dar cuenta al Consulado Mexicano del deceso, además, el departamento de Estado debe certificar el deceso antes de regresar los restos de los mexicanos. Una vez que se autoriza la salida de la Unión Americana la familia debe contactar a una funeraria para que traslade el cuerpo de la Ciudad de México a su Estado de origen.

“Eso viene costando de 8 mil a 9 mil dólares. Lo que pasó con el Covid retrasó completamente los traslados, por eso se tardaron tantos meses, estaban rezagados esos cadáveres desde que empezó la pandemia y no podían sacarlos, no podían las personas salir”.

El protocolo de traslado solo implica su llegada a la Ciudad de México, el trayecto a otra entidad federativa implica un costo adicional. El Consulado sólo aporta de 500 a mil dólares, dependiendo de su presupuesto, el resto de los recursos los debe aportar la familia de los Paisanos, informó el activista.

Son pocas las aerolíneas que aceptan el traslado de los restos, pues es considerado “paquetería especial” y son muy pocas las líneas que cuentan con el espacio y equipo para regresar a los mexicanos que mueren en Estados Unidos.