Xalapa, Ver.- El Cártel Santa Rosa de Lima, cuyo líder es José Antonio Yepez, El Marro, alcanzó una alianza criminal con Grupo La Sombra, formado por exmiembros del Cártel del Golfo, para operar en las tres huastecas, donde se unen los territorios de Veracruz, San Luís Potosí e Hidalgo. También ingresó a Tula, uno de los centros de operación del trasiego de crudo por la infraestructura en ductos de la refinería Miguel Hidalgo.  

Inteligencia federal detectó desde 2017 la presencia de Grupo La Sombra en la región Tula-Tepeji, donde existe una pugna entre células, presuntamente vinculadas con cárteles, por las válvulas y las rutas del robo de hidrocarburo. En la Huasteca, su operación ha sido detectada en Huejutla, con movilidad en la zona limítrofe con Veracruz: Huautla, San Felipe Orizatlán, Atlapexco y Jaltocán.  

En ese estado, donde surgió como brazo armado y opera el narcotráfico, se estableció en municipios como Poza Rica, Coatzintla, Tihuatlán y Tuxpan.  

En mayo de 2019, una mujer fue decapitada en Guanajuato, territorio de El Marro. La cabeza fue localizada debajo del puente de Malvas, mientras que, a la entrada a la colonia Carrizalito, en Silao, partes del cuerpo. Junto a éste había una cartulina roja en la que supuestamente La Sombra se adjudicaba el asesinato, además de señalar que actuaban por orden del "señor Marro".  

A la mujer la acusaban de ser halcón del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), con quien rivaliza el de Santa Rosa de Lima. Asimismo, hicieron una advertencia a quienes pertenecieran a esta organización criminal, que lidera Nemesio Oseguera González.  

La Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos detectó que, presuntamente, El Marro había extendido su operación delictiva al tráfico de cocaína, no sólo a la ordeña de ductos, por lo que a pesar de ser una organización no tan grande en presencia territorial y operatividad como los nueve grandes cárteles de la droga que operan en México, ya era considerada objetivo de las autoridades antidrogas del país norteamericano.  

A diferencia de Veracruz, donde la presencia está acreditada por el gobierno, en Hidalgo, las autoridades aseguran que no operan cárteles, y no incluyen a Santa Rosa de Lima ni a La Sombra en su mapeo criminal, pero no descartan el involucramiento de células locales con ellos u otras agrupaciones. En 2017, además, uno de los integrantes de este grupo fue detenido en Tula, sujeto a proceso.

Después de que ocurrió la explosión en Tlahuelilpan, en enero de 2019, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) señaló a siete células delictivas de operar el robo de combustible. Dos líderes que mapeó ya han sido asesinados: El Tito y El Talachas. Sedena ya no incluía al grupo del Parka, que aún opera; además, quedan Los Cholos, El Michoacano, Los Poblanos y Los Capulines. El Hijín, tras el asesinato del El Tito, hizo su propio grupo, y Las Garfias, para vengar a su padre, el suyo, cuyo signo es dejar en los cuerpos una cartulina con las iniciales CJNG, sus presuntos aliados. Rivales de El Marro y también de La Sombra.  

Las células, sin embargo, se escinden y diversifican: inteligencia de Hidalgo ahora ubica a Los Hades, liderado por Orlando Medina Velázquez, alias El Fénix, en Huichapan, Tecozautla, Alfajayucan, Chapantongo, Tasquillo, Ixmiquilpan y Zimapán –y atribuye la pertenencia de Pascual Charrez, alcalde de Ixmiquilpan, y la protección de Érick Marte Rivera Villanueva, presidente municipal de Zimapán–. Además, mapea a cuatro jefes criminales en la zona Tula Tepeji, parte del Mezquital: El jefe de jefes, también relacionado con asalto y secuestro, en Tezontepec de Aldama, donde igualmente sitúa a El América. Gordo o Chita, en Mixquiahuala, cuya operación se extiende a Tetepango y Actopan, en tanto que al Geisha lo coloca en el Cerro de la Cruz, en Tlahuelilpan.  

Pero no son todos: en el sureste del territorio hidalguense, en el Valle de Tulancingo –que igual incluye a Cuautepec de Hinojosa y Santiago Tulantepec– ubica a otros cinco capos del huachicol: Gabriel Rodríguez Reséndiz, El Gabo; Martín Cenobio Chávez, El Marino; Cirilo Lira Gutiérrez, Don Lupe; Emilia Campiño Batalla, La Marrana, y a José Gerardo Olmedo Arista, exalcalde neoaliancista-priista de Cuautepec (2011-2016), a quien da el alias de El Cochiloco.