Veracruz, Ver.- Dentro del Mercado Hidalgo de la ciudad de Veracruz, entre una hilera de locales con las cortinas cerradas, sobrevive el negocio de Jorge y Verónica, por más de 50 años su familia se dedicó a la venta de vestidos de bodas, quince años y bautizos.

Hoy ante la pandemia del covid-19 ven en riesgo el patrimonio de cinco décadas, con la cancelación de fiestas, reuniones y todos los eventos masivos como medidas de seguridad que decretó el Gobierno del Estado a principios de marzo, para controlar el riesgo de contagios de covid-19. 

La emergencia sanitaria hizo que las ventas del negocio Casa Azul cayeran 80 por ciento, mientras que, entre los meses de abril y mayo, Javier y Verónica no percibieron ingresos, tuvieron que cerrar por ser parte de los negocios no esenciales.

Tres generaciones son las que construyeron aquel negocio que entre sus aparadores muestran los vestidos de quince años, bodas y ropones, que esperan la llegada de los clientes.

"Las fiestas se han recorrido, se pospusieron muchas fechas, cada mes se van recorriendo. También ha disminuido la afluencia de personas", dijo Jorge.

Antes de la pandemia, en un mes lograban vender cerca de tres vestidos, ahora en tiempos del covid no pueden vender ni uno solo, afirmó Verónica.

A pesar de que ofrecen descuentos sustanciosos que los lleva a perder sus utilidades, dicen que es mejor eso a quedarse sin ventas.

"La utilidad no es la misma, ha disminuido la ganancia, por cada vestido, brindis o cojín. Sacrificas la utilidad por tal que se desplace el producto y haya circulante, poco o mucho de dinero", aseguró Jorge.

"SUBSISTIMOS CON LOS POCOS AHORROS QUE TENEMOS"

Lo único que no se detuvo fueron los recibos de agua, luz y renta, dice Verónica, durante los más de dos meses que permanecieron cerrados, los pagos siguieron, lo que les ayudó fueron sus ahorros que ya se acabaron, por lo que decidieron volver a abrir.

"El gobierno te dice, no hay que salir de casa, sí lo hicimos, lo intentamos, pero después cómo subsistimos sin dinero", afirmó Verónica.

Casa Azul daba trabajo a dos empleados que también tuvieron que quedarse en casa, Verónica y Jorge solo los apoyan con la mitad del sueldo que antes ganaban, pues las ganancias no dan para más, afirmó el matrimonio.

A lo largo de los años que lleva el negocio, afirmaron jamás habían presenciado una crisis de tal magnitud, ni con la influenza del 2019 tuvieron que cerrar tanto tiempo.

CIERRE DE NEGOCIOS NO ESENCIALES AFECTA LOCATARIOS DEL MERCADO HIDALGO

En el mes de abril, cuando recién comenzaba la cuarentena por el covid, la mayoría de los locatarios del Mercado Hidalgo cerraron por instrucciones del Gobierno y la Secretaría de Salud.

Desde entonces más de la mitad de los comercios aún permanecen con sus cortinas abajo, principalmente los no esenciales.

Además de que la mayoría de ellos eran operados por personas mayores, quienes están en los grupos vulnerables a contraer el virus SARS-CoV-2.

A partir de ese entonces el calvario para muchos locatarios comenzaba, ya que tenían que seguir pagando servicios básicos de luz, agua y algunos cuantas nóminas de empleados.

Los únicos que se mantenían en operación eran las tiendas de abarrotes, de comida, carnicerías y pollerías.

Debido a que el estado aún se encuentra en semáforo rojo por sus 21 mil 666 casos confirmaos y 2 mil 865 defunciones, complica más el regreso de todos los comercios.

Las mismas medidas fueron aplicadas en 38 municipios donde se concentran la mayoría de los casos positivos a covid-19.