Boca del Río, Ver.- La imponente vista de la Isla de Sacrificios con el azul turquesa del mar, contrasta con la figura diminuta de José, quien se encuentra pescando en la orilla de la playa La Bamba, en la ciudad de Boca del Río.

Arrastrando una carretilla que adaptó como puesto ambulante de mangos y que, a falta de clientes dejó aún lado para tomar su anzuelo, el cual lanza una y otra vez esperando paciente poder atrapar algún pez para llevar comida a su casa, es así como pasa sus días.

Son 13 años que lleva trabajando como vendedor ambulante en aquella playa, la cual se encuentra con poca presencia de personas. Por causa de la pandemia del covid-19 tuvo que suspender sus ventas por más de cuatros meses.

Desde de marzo, fecha en la cual el Gobierno del Estado tomó la iniciativa de cerrar las playas y todos los lugares públicos, como una estrategia para controlar la propagación del covid-19.

Lo que afectó a cientos de vendedores ambulantes que al igual que José, tenían como única fuente de ingresos la llegada de turistas a costas veracruzanas.

Por dicha situación tuvo que dedicarse a la venta de frutas y verduras en los semáforos de las principales avenidas del puerto de Veracruz, como una alternativa para poder adquirir algo de dinero y así sobrevivir el tiempo que estos sitios estuvieron cerrados.

Sin ventas, José sale a pescar en playas de Veracruz para comer

Gracias a la reciente reactivación de actividades y la reapertura de diferentes lugares turísticos, decidió volver a tomar su carretilla e invertir el dinero que ganó en los semáforos en el poco producto, para así salir de nueva cuenta a vender en las playas.

"GRACIAS A DIOS SI HAY PESCADOS"

Con un pescado en la mano que muestra orgulloso, después de haber estado más de media hora esperando atraparlo, confiesa que fueron tiempos difíciles, ya que con lo que ganaba no le alcanzaba para pagar la renta de su cuarto y mucho menos la comida.

Por lo que decidió aprovechar que ya abrieron las playas para poder pescar y tener algo para su cena del día.

"Esto que pasó nos dejó fríos (el covid), está muy baja la venta. Esperemos primero Dios que se componga en estos días", dijo.

Son 950 pesos que tiene que pagar mensualmente de renta más la luz y la comida, para su fortuna el hombre de 54 años dice no tener hijos pequeños ni esposa, por lo que solo se preocupa por sacar lo del día para él y para pagar lo que lleva atrasado de sus rentas.

Pero hasta el momento de la entrevista solo había logrado vender un solo mango, al igual que asegura que hay días en los que se va sin nada de venta, pero con suficientes pescados para no preocuparse por la comida.

CAMBIO DE SEMÁFOROS PERMITEN REANUDACIÓN DE ACTIVIDADES

Mientras que, el municipio de Veracruz aún sigue en semáforo rojo por el alto número de contagios de covid, sumando hasta el corte del día 16 de septiembre un total de 7 mil 092 confirmados y 901 defunciones.

El municipio boqueño inició el mes de septiembre con la aplicación del semáforo naranja lo que permite que las empresas y negocios de las actividades no esenciales trabajen con el 30 por ciento de su capacidad y siguiendo las medidas de sana distancia e higiene que indica la Secretaría de Salud.

Por lo que muchos sectores, principalmente el turístico volvieron a retomar labores, pese a eso las ventas e ingresos de muchos prestadores de servicios siguen sin aumentar, aseguraron vendedores.

Actualmente el municipio de Boca del Río tiene un total de 779 positivos a covid y 100 defunciones, mientras que Veracruz le supera en números, pero de la misma manera el puerto reanudo activadas a pesar de estar en color rojo, denominado de riesgo máximo.

Todo lo anterior con autorización del Ayuntamiento, bajo el argumento de reactivar la economía y así poder ayudar a cientos de vendedores que, al igual que José tuvieron que buscar otras alternativas para sobrevivir ante la crisis y la falta de ingresos.