Xalapa, Ver.- Para pagar su examen de admisión a la Universidad Veracruzana (UV), Cristian tuvo que trabajar como vendedor de helados, sin embargo, en los resultados que publicó la UV no encontró su nombre dentro de la lista de los aspirantes que consiguieron un lugar.

Apoyado por su familia y por el trabajo que realizó para pagarse la ficha del examen, fue como logró costear todos los gastos que implicó el hacer el viaje desde Misantla hasta Xalapa, donde fue la aplicación.

Fueron más de 27 mil jóvenes, los cuales quedaron sin la posibilidad de entrar. Cristian aplicó para la carrera de Medicina, una de las más demandas de la región, quedó en el lugar número 600 de 120 espacios disponibles que ofertaron.

Para el joven es imposible que logre ingresar con la lista de corrimiento que ofrece la institución. La decepción y desilusión al ver que no había logrado cumplir su máximo sueño aún permanece en la voz del joven, cuando habla de aquel momento.

"Me sentí decepcionado, por no haber quedado donde yo quería, pero pues ya ni modo", dijo Cristian resignado.

Por ahora la única opción que le queda es buscar alguna universidad privada, donde le den la posibilidad de trabajar y estudiar al mismo tiempo, ya que –confiesa- sus padres no podrán ayudarlo por completo a cubrir los gastos de sus estudios. Por eso su primera elección había sido la UV.

NAHOMÍ ESTUVO A 30 LUGARES DE PODER INGRESAR A LA UV

La decepción de quedar fuera de la lista de aceptados fue uno de las sensaciones más tristes que Nahomí sintió, pues estuvo a solo 30 lugares de cumplir su sueño de entrar a la UV.

Ella aplicó para la carrera de Administración de Negocios Internacionales, para realizar el examen se preparó cinco meses antes con cursos y capacitaciones que ofertaban en su escuela y las cuales significaron un gasto extra para sus padres, pero la ilusión de entrar valía todo el esfuerzo que su familia realizó.

"Creo que todos al presentar el examen llevamos la ilusión de poder quedar, pero el resultado no fue el que yo esperaba. Se siente un poco de decepción de saber que, a pocos lugares de haber quedado, pero no se pudo por el número de espacios que había", comentó.

El apoyo emocional que recibió por parte de su familia, fue de gran ayuda para que Nahomí no se deprimiera, ya que -comentó- al momento de ver la lista de aceptados y no encontrar su nombre representó un duro golpe.

Por ahora espera la lista de corrimiento para ver si existe una oportunidad de ingresar y, de la misma manera, busca diferentes opciones en universidades privadas.

IVÁN TENDRÁ QUE ESPERAR AL PRÓXIMO AÑO PARA INTENTAR DE NUEVO

La historia de Iván es completamente diferente, él considera que la mejor opción es esperar al siguiente año para volver a realizar el examen. Debido a su trabajo y a las múltiples responsabilices que tiene, la alternativa de buscar una universidad privada no es el camino más factible.

Iván aplicó para la carrera de Ingeniería en Informática, pero los lugares disponibles que había eran muy reducidos, de 65 espacios. Quedó en el número 105, por lo cual no cuenta con la oportunidad de ingresar con la lista de corrimiento.

A pesar de eso, el joven no pierde las esperanzas, ya que, comentó, ocupará el año en ingresar a cursos de inglés para reforzar su conocimiento.

"Uno se mentaliza que si no queda las oportunidades sobran en esta vida, no es algo que no tengamos otra oportunidad", dijo optimista Iván.

UNIVERSIDADES PRIVADAS, SEGUNDA OPCIÓN PARA ASPIRANTES

Cuando Carolina se enteró que no había logrado quedar en la lista de aceptados de la UV, la depresión y tristeza invadió su vida, al igual que mucho de los aspirantes ella invirtió dinero y tiempo para prepararse y estudiar.

La ilusión de poder entrar a la carrera de Educación Física, representaba para ella uno de los mayores sueños desde que vio por primera vez a su primo dando clases, desafortunadamente quedó en el lugar 250 de 100 disponibles. 

Carolina comentó que al momento de realizar el examen el nerviosismo e inquietud estaban presentes, pero salió confiada de que había dado lo mejor de sí.

"Sentí que yo estudié mucho que le metí muchas ganas, pero cuando me dieron los resultados me dio un bajón fuerte, por no quedar", explicó.

La joven comentó que gracias al apoyo de su familia logró superar ese trance, por lo cual decidió enfocarse en la segunda opción que había contemplado, el de una universidad privada.

Este sábado iniciara sus clases en línea para no perder el año, gracias a una beca que le otorgaron en una universidad privada por no haber logrado entrar a la UV.

Muchos de los aspirantes que no lograron entrar buscan alternativas privadas, mientras que las universidades ofrecen amplios descuentos en inscripciones a estos jóvenes que no encontraron un lugar.

EXAMEN EN LÍNEA NO FUE OPCIÓN PARA ASPIRANTES

Por causas de la pandemia del covid-19 la UV, a través de la rectora Sara Ladrón de Guevara daba a conocer que habría dos formas de aplicación del examen de ingreso para los aspirantes, el cual sería de forma presencial y virtual.

De esta forma se controlaría el tumulto de personas y así evitar exponer a los aspirantes, pero la mayoría de ellos admitió que prefirió realizar el examen presencial, ya que en el virtual los riesgos que corrían de tener alguna dificultad con el Internet o que se les apagara su equipo de cómputo, les causaba desconfianza.

Prefirieron evitar riesgos y decidieron acudir a los diferentes campus de la UV; los aspirantes narran que contaron con todas las medidas de sanidad y de sana distancia que pide la Secretaría de Salud.

Esto los hizo sentirse más en confianza y fuera de peligro mientras estuvieron realizando el examen, aseguraron los jóvenes.