Veracruz, Ver.- Durante los últimos 25 años Rocky Marvin, luchador profesional veracruzano, se había preparado para enfrentarse a infinidad de rivales en el cuadrilátero, ahora el nuevo oponente que lo puso entre las cuerdas a él y más de 50 luchadores jarochos es el covid-19.

Proveniente de una dinastía de luchadores que comenzó con su abuelo y transcendería hasta su padre y años más tarde a él junto con su hermano, Rocky ve como años de esfuerzo y de emigrar a otras ciudades para conseguir oportunidades de sobre salir en este deporte, se esfumaron con la llegada de la pandemia y la suspensión de eventos masivos. 

Las funciones en fines de semana que eran de donde conseguían su principal ingreso, se suspendieron hace casi seis meses, desde entonces siguen sin poder trabajar, por lo que mucho de sus compañeros tuvieron que buscar diferentes oficios para poder sobrellevar los días de contingencia, aseguró el luchador.

Debido a que este deporte es muy absorbente la mayoría de los luchadores no cuentan con otro trabajo u oficio con el que puedan sentirse seguros para afrontar emergencias como estas, comentó Rocky.

"Algunos compañeros han tenido que trabajar y poner tianguis, otros vender donas o dedicarse a otro oficio, porque si es muy complicado", dijo.

Antes de la pandemia tenían alrededor de dos luchas por semana, en un espacio que alcanzaba las 200 personas por evento, por lo que las ganancias le alcanzaban para mantener a su familia, ahora sobrevive con los ahorros que tiene.

Mientras que el cierre de gimnasios también fue otra de las consecuencias que afectaron en el trabajo de estos deportistas.

Ya que por las medidas de prevención que determino la Secretaría de Salud, estos lugares cerraron por más de cuatro meses, ahora procuran ir a entrenar en grupos reducidos para evitar el riesgo de contagio.

Falta de apoyo al deporte hace más difícil la contingencia

El deportista comentó que a inicios de la cuarentena solo recibieron por parte del ayuntamiento una despensa, desde entonces no han tenido ningún acercamiento que los pueda ayudar para resistir el tiempo que resta de paro de actividades.

"Estamos desesperados, porque ya queremos tener actividad, se me hace increíble porque no es posible que antros o restaurantes bar ya están operando y nosotros que estamos fomentando el deporte no se nos ha brindado esa oportunidad para reapertura", lamentó.

De igual manera destacó que el deporte, en especial el de la lucha libre, es poco apoyado en el estado, por lo que la mayoría de los jóvenes talentos tienen que emigrar a otras ciudades para sobresalir.

La falta de una Comisión de Lucha Libre hace aún más complicado la labor de estos deportistas, comentó Rocky. Pese a que anteriormente ya se había formado una institución para apoyarlos, esta tenía muchas irregularidades y al contrario de ayudarlos les quitaba los ingresos que generaban, con el cobro de permisos y documentación que no necesitaban.

"Hoy en día no se ha estipulado una comisión de Box y Lucha Libre, desde ahí nos tienen olvidados", aseveró.

Ven muy lejano volver a la nueva normalidad

Debido a que este deporte implica mucho contacto y los lugares donde realizan sus eventos concentran cientos de personas, Rocky ve difícil que este año puedan retomar actividades, hasta que no les indiquen las autoridades.

"Nosotros ya tenemos pensado como reiniciar nuestras actividades con las medidas necesarias, cubrebocas, gel, pero hasta que no nos autoricen no podemos hacer nada", comentó.

Rocky expresó la molestia que tiene hacía algunas autoridades, ya que algunos sectores ya regresaron a laborar y a ellos no se han acercado para poder otorgarles el permiso para realizar sus eventos.

Para apoyarse y poder adquirir algo de dinero igual que muchos artistas, cantantes y diferentes sectores de la población que se dedicaban al negocio del entretenimiento, optaron por realizar eventos en vivo a través de la plataforma Facebook, pidiendo una pequeña cuota de recuperación a su público.

No obstante, de los dos eventos que realizaron no lograron obtener una tercera parte de lo que normalmente conseguían en los eventos masivos, por consiguiente, desistieron de la idea.

Lo único que les queda es esperar a que disminuya el riesgo de contagios, para regresar al cuadrilátero.