Xalapa, Ver.- “La ganancia es más satisfactoria que económica", afirman los artistas que integran el proyecto de La Casa Maldita en Xalapa, quienes organizan la tercera edición de este espectáculo en medio de la contingencia ocasionada por la enfermedad del covid-19.

Lo hacen "por amor al arte", aunque intentan que sea un evento rentable y que genere ingresos para cada uno de los miembros del staff, castigados económicamente por la falta de actividades culturales a partir del confinamiento y las medidas sanitarias.

En entrevista para E-Consulta Veracruz, los artistas explican que para este 2020 dependerá del semáforo epidemiológico si La Casa Maldita se realizará de manera presencial o virtual, por ello tienen un plan “A” y uno “B”, con fecha tentativa a finales de octubre.

“Nosotros hemos hecho un grupo bonito y las cosas han salido bastante bien (...), el proyecto no es para hacernos ricos, pero sí nos va a ayudar mucho a las 40 personas involucradas, a los que nos hemos visto afectados por la pandemia", señala la directora general y productora, Analí Bravo Baás.

Por su parte, el coordinador de Publicidad y Logística, Óscar Cuevas, expone que esperan que el color del semáforo del covid-19 no cambie a color rojo o el nivel de riesgo máximo por el virus, pues frenaría eventos presenciales como su espectáculo.

"Tenemos un plan alterno en función de que semanas previas al estreno pasáramos a semáforo rojo y no se pudiera realizar el evento", comenta.

El plan no se encuentra totalmente definido, pero se tiene contemplada la reducción en el costo del boleto por persona para alentar a la población a visitar este evento escénico multisensorial en el que se cuentan historias de terror.

Analí Bravo Baás define que La Casa Maldita es un espectáculo que brinda escenas de terror a los visitantes, más que historias de miedo, reiterando que por la pandemia es posible que se organice de forma virtual.

LOS INQUILINOS

Una visita a la Casa Maldita incluye la interacción del público con los personajes, precisamente en el clímax de una situación terrorífica. Maquinar las 13 escenas con sus personajes, diseñar la publicidad y emitirla al aire implica una planeación de tres meses.

Los cuadros van desde un carnicero y un secuestrado, un exorcista en enfrentamiento con una joven poseída, un chamán cumpliendo el rito de una limpia a una mujer, entre otros. Todo en medio de efectos de iluminación y sonido para generar una experiencia multisensorial; además de gritos, cantos guturales y aromas.

Analí Bravo menciona que las microhistorias de terror se reparten en las 13 cámaras que comprenden la visita bien organizada, de ahí que el proyecto emplea por igual a artistas, como a técnicos.

"Aproximadamente somos 40 personas entre técnicos, expertos en iluminación, de sonido, actores, maquillistas, vestuaristas, creativos para la escenografía, vestuario y maquillaje; más o menos 40 personas en total", detalla Óscar.

Eligieron el número de 13 porque es cabalístico dentro de la ficción y el terror, y con esa base se crean las historias y los actores empiezan a apropiarse del personaje con sugerencias que nutren las historias. 

Advierte que en ningún momento existe contacto físico entre los actores y el público porque “se hace lo suficiente para asustar, pero sin tocar".

"Si hay alguien que va a ser un hombre-lobo hablamos específicamente con él, le decimos que tu escena va a ser así, más o menos esta es la escenografía y esta es tu historia, y de ahí se empiezan a desprender más ideas que también dan los actores. Los actores tienen mucho que ver en esta parte de la creación de las historias; entramos en la parte de la iluminación, también el equipo técnico da su sugerencia".

Esto implica cuidar a los visitantes de la Casa Maldita y que cada uno viva una experiencia terrorífica, pero agradable, sin el disgusto de que afecten su espacio personal. 

"Nosotros somos muy cuidadosos, tenemos límites dentro de nuestro camino en el que jamás se toca al visitante y el actor da todo lo que tiene para que se haga un espectáculo pleno", dice Analí.

De acuerdo con Óscar, los ensayos con escenografía y vestuarios duran una semana tres horas todos los días, de forma que realizan hasta 21 ensayos antes del espectáculo general.

DESCONFINAR LA CULTURA 

Las medidas de confinamiento y sana distancia dictadas por la emergencia sanitaria paralizaron la actividad cultural en Xalapa, entre estas, las que venían realizadas dos compañías de teatro, dos compañías artísticas y artistas independientes contabilizados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). 

Esto dejó sin actividades a profesoras y profesores de danza, aero danza o de clases de actuación, que enfrentaron la cancelación de funciones programadas.

Aunque el Gobierno del Estado de Veracruz ofreció apoyos, muchos de los artistas no cubren los requisitos o la ayuda resulta insuficiente.

Analí Bravo reconoce que la situación es especialmente difícil para los artistas desde marzo pasado, pues cientos de artistas vieron afectados sus ingresos y muchos tuvieron que buscar alternativas para sobrevivir.

Algunos de los integrantes de su proyecto también decidieron vender comida, postres e incluso alimentos para mascotas.

“Ha sido muy complicado con el cierre de teatros, con la cancelación de contratos que se tenían apalabrados y ya no se llevaron a cabo. Básicamente la mayoría están viviendo de sus ahorros. Algunos tenían funciones programadas y aunque el Gobierno estatal ha estado dando apoyos no se pueden obtener porque no se cumplen con los requisitos”, señaló.

Sin embargo, el deseo por llevar a la gente un espectáculo escénico que cuenta historias de terror y, al mismo tiempo, lograr alguna remuneración, se mantiene en el equipo de bailarines, artistas plásticos y técnicos que confían en que La Casa Maldita “abra sus puertas” pese a la pandemia. 

"El año pasado sí tuvimos apoyo del Ayuntamiento, de la Subsecretaría de Cultura, de Atención Ciudadana y Dirección de Comercio; pero este año precisamente porque es algo diferente no tenemos apoyo de nadie y estamos haciendo un evento de ingresos propios, como al principio".

Refiere que la cantidad de inversión en La Casa Maldita y el pago de nómina para el espectáculo son elevados y lo que ingresa a taquilla es una recuperación de los gastos de publicidad, de protésicos, de vestuario y maquillaje.

A inicios de este 2020 los integrantes del proyecto confiaban en iniciar la temporada de manera presencial, pero la pandemia ha modificado sus expectativas. 

"Ya habíamos platicado como algunas de las 13 cámaras que llevamos por tradición, pero a raíz de la pandemia y como se ha ido desarrollando esto, el gran paso es irnos de lo presencial a lo virtual y ya tenemos una idea para que tenga algo distinto a lo que se está presentando con compañeros de otras ciudades".

Con la experiencia de sus ediciones anteriores, La Casa Maldita buscaba romper su récord de asistencia este 2020. Ahora, los organizadores insisten en que se deben encontrar alternativas para ofrecer un espectáculo y generar ingresos para sus 40 colaboradores

Por su parte, Óscar refiere que no descubrirán "el hilo negro", pero sí intentarán ofrecer un espectáculo inédito en Xalapa.

"Todo esto ha sido una situación complicada y nosotros a pesar de la situación del semáforo naranja y el peligro alto nos han insistido mucho de encontrar la forma de poder realizar ‘La Casa Maldita’ en las mejores condiciones para cuidar a los actores como a los asistentes".

El coordinador añade que están en vías de lograr la "fórmula correcta" para mantener el evento y poder activar la economía de este sector, pero los detalles serán reservados para no acabar con “la magia” del terreno. 

"Este año queremos innovar, queremos presentar algo que no se ha presentado; nuestro plan principal es que con lo que hemos venido manejado en 2018 y 2019 continuar 2020, ha requerido una inversión extra no contemplada e ideas más creativas, pero estamos seguros de que va a ser una sorpresa muy grande porque en Xalapa no se ha visto un show como el que estamos planeando".

Aunque insiste en que este es un "Plan B", sólo en caso de que el evento presencial no puede desarrollarse por las condiciones propias de la emergencia sanitaria

"Al final no nos vamos a hacer ricos con este evento, realmente lo hacemos porque nos gusta, yo soy fanático del terror, muchos de los actores, de los artistas plásticos son fanáticos de terror. Analí participó en eventos pasados de terror y quiso continuar también".

El proyecto pasó de la antigua Fábrica de San Bruno al estacionamiento del Gran Hotel Xalapa en 2019 debido a la temporada de lluvias. Dicha mudanza bajó la cantidad de visitantes de 3 mil personas en 2018 a 2 mil en 2019, por eso esperan superar esa cifra pese a la contingencia.

Proyectan que la temporada de la Casa Maldita dure diez días como se hizo anteriormente, con funciones desde las 19:30 a la medianoche.

Fotos: Julio Santamaría