Veracruz, Ver.- En una de las esquinas de la avenida Landero y Coss entre la calle Aquiles Serdán en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de Veracruz, se encuentra Bernarda Jiménez, esperando la llegada de sus clientes que hace más de seis meses suspendieron la visita al restaurante Amparito.

Los negocios del centro histórico de la ciudad lentamente recuperan el movimiento que hasta antes de la pandemia los caracterizaba, los restaurantes y comercios hace un par de semanas volvieron a sacar sus mesas y sillas con la reanudación de las actividades no esenciales.

Restaurante Amparito, negocio que desde 1984 sobrevive en el puerto

Mientras que, Bernarda y su hermana, al igual que muchos dueños de negocios de comida, se pelan continuamente los pocos clientes que llegan a las inmediaciones del lugar.

Desde el inicio de la pandemia del covid-19, en el mes de abril, admite que todos los días están operando en números rojos, de la misma manera están los 40 locales que se ubican dentro de la Plaza Gastronómica Refugio del Pescador.

Debido a eso tuvo que despedir a cuatro trabajadores, por lo que solo se quedó con una de ellas, al igual que en los fines de semana, cuando había más entradas daba empleo esporádico a estudiantes.

Pero por ahora apenas y puede pagar el sueldo de una empleada que al igual que Bernarda está sentada en una esquina, invitando sin éxito, a los transeúntes a que pasen a degustar la gran variedad de platillos que ofrecen.

Restaurante Amparito permanece vivo pese a los cambios

Con una lona en la entrada que dice "Desde 1984", Restaurante Amparito reafirma la antigüedad que lo llevó a sobrevivir 36 años en el mítico puerto de Veracruz, como la mayoría de los negocios longevos son administrados por los mismos familiares, quienes tienen en aquel local su única fuente de ingresos.

"Está critica la situación, apenas ahorita hay un poco de movimiento, pero no hay mucho efectivo, como hay mucho desempleo las ventas son muy bajas", dijo Bernarda. 

Las ventas bajaron 90 por ciento afirmó Bernarda, siendo este el peor año no solo para ellos, sino para toda la industria restaurantera, por lo que se encuentran sobreviviendo con solo 10 por ciento de la clientela.

Las temporadas donde lograban repuntar era Semana Santa, carnaval y las vacaciones de diciembre, pero la primera no logró realizarse debido a que justo en esas fechas entró la cuarentena para controlar la propagación del virus.

Ahora solo les queda esperar el mes de diciembre, para ver si logran recuperarse, aunque sea una mínima parte de las ventas que anteriormente tenían, comentó Bernarda.

"A veces nos vamos sin nada, porque no hay ventas"

Son ocho familias las que dependen del negocio y las que esperan que la situación mejore, a pesar de que no pagan renta, los gastos de luz y agua sobrepasan los 4 mil pesos y asegura Bernarda que hay veces que no logran obtener nada de ingresos.

Dentro de las instalaciones solo hay una mesa ocupada, esta es la segunda que se ocupó en las más de 12 hora en las que el local permanece abierto, dijo Bernarda.

Otro de los factores que están matando a los pequeños comercios es la falta de condonación de los impuestos, puesto que la mayoría sigue pagando ante Hacienda los permisos, aunado a eso los sueldos de los empleados y los recibos de servicios básicos.

A pesar de todo lo anterior mantienen la esperanza de recuperarse en las próximas temporadas, ya que comentó los 36 años no se puede perder con una pandemia de sietes meses.

Veracruz una de las entidades con más restaurantes a nivel nacional

Datos de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC), señalan que en el país existen 515 mil 059 establecimientos de comida que se encuentran registrados ante este instituto.

Y es en cinco entidades en las cuales se concentra 40 por ciento de estos negocios, siendo el estado de Veracruz el cuarto estado donde más restaurantes hay, con 34 mil 520, lo que generaba empleo a 76 mil 058 veracruzanos.

Para el mes de junio de 2020, el presidente de la Canirac en Veracruz, Daniel Martín Lois, estimaba que unos 2 mil 400 podrían cerrar sus puertas definitivamente, debido a la crisis que dejó la pandemia del covid en el estado.

En tanto que, en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río 200 restaurante confirmaron su cierre definitivo, la mayoría de ellos no sobrevivieron debido a que no podían costear los gastos de los servicios de luz, agua y sueldo de sus empleados.

Mientras que los que aún sobreviven, como el local de Bernarda, siguen operando con ventas bajas, pero se resisten a cerrar con la esperanza de volver a recuperarse en las próximas temporadas.