La primera semana de enero del año 2010 comenzó el traslado de los reos del Penal Ignacio Allende, ubicado en el Puerto de Veracruz, pero desde mediados de diciembre los rumores apuntaban a que la cárcel sería "prestada" para la filmación de la película escrita, producida y protagonizada por el actor Mel Gibson, "Get the Gringo" (Icon Production, 2012). 

Fidel Herrera, entonces gobernador de Veracruz, aseguró que el vaciamiento de la cárcel respondió a los planes de motín que presuntos integrantes de Los Zetas habrían amagado luego de la muerte de Braulio Arellano, fundador del cártel conocido como "El Z-20", sin embargo el mandatario nunca aclaró del grupo del que se trataba, además de que las autoridades siempre han negado que el cierre del penal tuviera que ver con el rodaje del filme.

El entonces delegado de Readaptación Social aseguró que se trató por motivos de salubridad, mientras que Próspero Rebolledo, quien fungía como director general de Cinematografía de Veracruz, dijo que se cerró por pura coincidencia con la filmación, resume la escritora Fernanda Melchor en "Una cárcel de película" (Aquí no es Miami, Penguin Random House, 2018). 

En julio de 2012, próxima a estrenarse, el director de la película, Adrian Grünberg, también negó la versión de que el penal cerró para poder hacerlo pasar por "El Pueblito", como se conoce al Centro de Readaptación Social de Tijuana en el que la historia se desarrolla.

"Nos informaron que estaban a punto de sacar a los reos y enviarlos a otras prisiones de ese estado", dijo Grünberg en entrevista para la revista Proceso.

EL RODAJE

Melchor Pinto, recoge que en marzo de 2010 un joven de la localidad que había estado interno en el Penal, acudió para hacer casting y participar en la película. Se asegura que los productores buscaron que los extras parecieron lo más realistas posibles. Lalo, nombre del muchacho, se encontró a uno de sus excompañeros de la cárcel en las audiciones. "¿Qué tal que ahora no salgo?", dudó.

Una policía de Xalapa cuenta que ella y varios de sus compañeros fueron acuartelados por algunas horas antes de ser enviados hacia un "operativo especial", es decir, participar en la película del señor Gibson.

Al final, habrían dejado ir a los extras con la esperanza de que les pagarían los 400 pesos prometidos hasta que recibieran un nuevo llamado. 

Posteriormente, una congregación de 200 personas se manifestó por las calles del centro de Veracruz en protesta para pedir los apoyos por parte del gobierno que les habían sido retirados y con los que podían ir a visitar a sus familiares presos al penal.

CASA PARA INDIGENTES

En diciembre de 2018, Grupo Milenio informó que ante el abandono del inmueble luego del rodaje de "Atrapen al gringo", el antiguo Penal Ignacio Allende se encontraba ocupado por personas sin techo, además de haberse convertido en un refugio para el consumo de drogas.

Algunas personas que ahí se instalaron, comenzaron a demoler algunos de los muros para extraer cobre y venderlo. 

Pese a que aseguraron que no molestaban a nadie, se registraron algunas denuncias de asaltos a padres de familia del jardín de niños que se ubica al lado del inmueble abandonado.