Coatzacoalcos, Ver.- Desde que era muy pequeño nació su afición por las máquinas de coser, herencia de su madre que se dedica a elaborar ropa y de su padre que las repara. Hoy en día Eliazar de 10 años confecciona mochilas de tela y lona para ayudar a su familia.

El niño cuenta que siempre le gusto ver como su padre desarmaba las máquinas de coser, aunque cuando su madre las usa para reparar un pantalón o una camisa se siente más identificado.

“Mi mamá siempre ha costurado, antes trabajaba en una maquiladora y después puso su negocio, y pues yo la veía como trabajaba y antes me decía que metiera el hilo en la aguja y así la ayudaba, y poco a poco pues me dejo que la usara y comencé con algunos trabajos de costura que ella me daba y los revisaba y pues creo que quedaron bien”, relata Eliazar.

“Él dice que de grande no se va a dedicar a esto, pero pues aprendió la habilidad de coser y pues tengo la responsabilidad de guiarlo para que su trabajo le salga bien”, expresa Leyda Farid Gómez Avendaño, madre de Eliazar.

Se hace llama “Beyby-man” y así es como se encuentra en redes sociales, pues dice que se cree un superhéroe que todos los días lucha por salir adelante, gracias al apoyo de sus padres. 

Viste una camisa guayabera manga corta y pantalón de tela color negro que su madre elaboró; tiene una mirada seria y se define como un niño alegre, aunque muy dedicado cuando se trata de trabajar, lo cual pudimos comprobar a la hora de usar la máquina de coser, pues por nada en el mundo pierde la concentración.

“Me gusta usar la máquina de coser, y aunque algunos dicen que les tienen mucho miedo a las agujas yo no, porque es fácil usarla”, presumió el niño.

Corta la tela y pinta figuras en las mochilas, mientras su mamá las une

A pesar de saber usar la Singer negra, Eliazar reconoce que trabaja mes lento que su mamá por lo que, al decidir emprender el negocio de confeccionar mochilas, decidió pedir ayuda de su madre y se distribuyeron el trabajo para ir sacando los primeros pedidos.

“Yo me hago cargo de trazar y cortar la tela de mezclilla o la lona con la que elaboramos las mochilas, después mi mamá se hace cargo de coserlas en la máquina y les pone las cuerdas para que se puedan sostener y al final yo le hago los diseños que son dibujos que yo veo como un sello o algo que me distinga”, explicó el menor.

En un cuarto pequeño de color verde donde se encuentran mesas, anaqueles y bolsas llenas de telas, maquinas de coser y de acabados, así como hilos y tijeras, Eliazar se organiza para trabajar con su mamá después de que concluyen sus clases virtuales.

La señora trata de dar tiempo al negocio de su hijo pues muy orgullosa dice que siempre ha mostrado interés por ayuda en casa.

“Él siempre quiere agarrar la máquina o hacer algo, me siento muy orgullosa porque él siempre se interesa en emprender algo, además de que va ganando algo poquito para él y se da cuenta que lo mejor es trabajar, antes que andar en vicios o robando pues aprende a trabajar, por eso lo ayudo en todo lo que necesita”, menciona Leyda.

Elaboran dos tipos de mochila: las sencillas que son de lona que las vende en 150 pesos y las “Hard Work” (para trabajo duro) en 200 pesos, todas con un diseño único que Eleazar dibuja y pinta con pintura acrílica.

“Las mochilas sencillas las hacemos en una jornada porque lo más trabajoso es pasarle la máquina, aunque las que están pintadas tardan más tiempo en secarse, a veces hasta tres días en secarse”, afirmó.

Ha vendido 6 mochilas con lo que se compró sus útiles escolares

Su negocio comenzó a finales de septiembre, cuando se enteró de una convocatoria donde invitaban a menores de edad a participar con proyectos de emprendimiento, por lo que tuvo que dar forma a su idea, a través de un modelo de negocio que incluía promocionarlo en redes sociales.

“De hecho en el modelo de negocio aparezco como una trabajadora de Eleazar, él me paga cierto porcentaje por cada mochila que vende, es mi jefe”, dice la señora Leyda Farid con una sonrisa.

A la fecha, ha vendido seis mochilas a igual número de clientes, lo cual ha ayudado a nuestro emprendedor a seguir con su negocio pues ya compró nueva materia prima para seguir confeccionando nuevos diseños, además de una caja de colores que le pidieron en sus clases virtuales.

“Hace una semana la maestra nos pidió que pintáramos, pero no tenía muchos colores, y pues con las primeras ventas me compre esta caja nueva”, muestra Eliazar su caja de 24 colores de una marca reconocida.

Otra parte de la ganancia es para su mamá quien agradece el pago de su pequeño jefe.

Beyby-man sabe que viene de una familia de escasos recursos que día a día lucha por salir adelante, por lo que está dispuesto a continuar con su negocio, hasta que crezca y pueda dar empleo a otras personas.

Por lo que invita a las personas a que conozcan y adquieran sus trabajos a través de su página de Facebook “Beybyman”, o visitar su taller de trabajo ubicado sobre la calle Colón de la colonia Miguel Hidalgo por el parque “La noria”.

“Me siento emocionado porque creo que mi trabajo vale la pena”.