Para todos hay un antes y un después de la pandemia, la salud mental se ha visto afectada severamente, según la encuesta "Efectos del covid en el bienestar de los hogares mexicanos" de la Universidad Iberoamericana, durante el confinamiento 27.3% de los individuos de 18 años o más, presentaron síntomas depresivos y el 32.4% tuvo síntomas severos de ansiedad.

El encierro y la angustia ha sido más difícil para los hombres. Esto porque la expresión de los sentimientos es una aprendizaje, el cual a ellos no les enseñaron. El doctor Eduardo Calixto, neurofisiólogo, comentó para La Cadera de Eva que a nivel mundial se vive una condición de menos tolerancia que genera una perspectiva mucho más grande que nos permita regresar a la vida cotidiana pronto, se ha demostrado biológicamente que llega a alterar más al sexo masculino que al femenino.

“Afecta más a hombres menores de 35 años, debido a los altos niveles de testosterona que se manejan, entonces la intolerancia es más fuerte y la actividad violenta es muchísimo más perceptible en esa situación”, dijo el experto.

Aumento en el consumo de ansiolíticos

Por otra parte, la Asociación Nacional de Farmacias (Anafarmex) informó que a lo largo de la cuarentena, se incrementó en 10% la venta de medicamentos para tratar insomnio, trastorno de pánico y depresión; es un buen momento para intentar cambiar patrones marcados por la sociedad que se han impuesto por muchos años, valorar lo que tenemos, trabajar en nuestra mente, naturalizar ir a terapia y dejar de pensar que “así son los hombres”, todos, absolutamente todos podemos cambiar.

Desde hace casi ocho meses nuestras vidas han cambiado, todos hemos sido parte de esta pandemia que nos hace sentir en una guerra donde cada individuo  debe ganar su batalla, una de esas batallas sin duda es el encierro y todo lo que ha generado, como las crisis emocionales que terminan en episodios fuertes de ansiedad, depresión, violencia e infinidad de comportamientos y sensaciones que jamás habíamos experimentado de esta forma.

Se sabe ya, que el cerebro tiene la necesidad de convivencia y de una interacción social dinámica y que si lo sometes a una condición de encierro generará un proceso químico que incrementará la liberación de ciertas hormonas como el cortisol, dando como resultado un estado de mayor estrés que nos dejará más vulnerables ante una situación de enojo, es decir,  tenemos menos control para entender lo que está pasando, lo que nos dificulta solucionarlo de una manera más consciente.

A los hombres les han enseñado a no expresar sus emociones

Existe otro factor muy importante que es el social, donde por años se ha enseñado al hombre a no liberar sus emociones, ya que el patriarcado señala  y acusa a todo varón que llore, se sienta triste o vulnerable. El problema es que todos esos sentimientos deben salir de alguna forma y los vemos reflejados en enojo, violencia, enfermedades, poca tolerancia y demasiada frustración.

Lydia Cacho, periodista y autora del libro #EllosHablan testimonios de hombres, la relación con sus padres, el machismo y la violencia, compartió en una charla para BBC que durante esta pandemia la situación para los varones es más complicada, ya que únicamente el 3 o 4 por ciento de este género acostumbran a estar en casa, hacer labores del hogar y convivir con sus hijos e hijas.

“No entienden qué está pasando y por qué tienen que dedicar tanto tiempo a las labores domésticas, está sucediendo algo muy interesante, la mayoría de las mujeres aunque no cocinen, limpian su casa, las labores de la higiene del hogar llevan muchas horas, y los hombres están descubriendo que hacerlas y sentarse con sus hijos e hijas a hacer la escuela en línea les implica un desgaste que no les permite concentrarse en su trabajo, aislarse como comúnmente se aíslan para trabajar, las mujeres hacemos muchas cosas a la vez, ellos están más hartos”, dijo la periodista.

Testimonios de cuarentena

Laura, es una mujer de 38 años, casada, con dos hijas, ahora por el confinamiento decidió irse a provincia a casa de sus padres para tener un ambiente más relajado para sus niñas, pero el estrés y el conflicto en pareja también le llegó.

“En este proceso he pasado por un sin fin de emociones. Desde la tranquilidad, sentirme segura, feliz, en armonía pero también he tenido muchos momentos de incertidumbre, preocupación, frustración y enojo por la sobre carga de trabajo. Justo la semana pasada le comenté a mi esposo que en ese momento no me sentía a gusto con nuestra relación de pareja y él sólo me escuchó.

A diferencia de él yo puedo expresar lo que siento, él regularmente se guarda las emociones, no las expresa, sólo sé que está de mal humor por su estado de ánimo y si está molesto o enojado, se centra en seguir trabajando y eso es como un círculo vicioso dado que se aísla y pasa menos tiempo en familia”.

El silencio es una forma de decir algo, pero al no recibir respuesta verbal, la persona que está del otro lado puede sentirse enloquecida, ya que la mente es capaz de generar mil y un respuestas.

“Para mi pareja cuando se enoja el silencio puede ser su mejor herramienta para demostrarlo y hace las cosas más hoscas. Muchas veces eso me genera mucha tensión. Hay semanas muy buenas y hay semanas en que quisiera salir corriendo”, comparte.