En la necropsia de Gustavo Ortíz se lee: “muerte por hemorragia aguda masiva derivada de contusión profunda en el abdomen”. Ese término forense, Julia Hernández lo grita a su manera frente al palacio de gobierno de Veracruz: “A mi hijo policías lo reventaron a golpes”. 

 

 

Gustavo Ortíz Hernández, de 36 años y originario de Misantla, fue declarado muerto el pasado 24 de octubre alrededor de las 15:30 horas. El lugar de su deceso es otro dato escalofriante asentado en documentos oficiales: “al interior del cuartel de San José”, en la capital, Xalapa

Familiares de “Tavo” -dueños de un vivero y dedicados a la venta de ropa en bazares- exigieron al gobierno de Cuitláhuac García Jiménez que se investigue a policías de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), a quienes acusan de la muerte del menor de cinco hermanos. 

“Quiero que (a los policías) los metan presos y paguen la muerte de mi hijo. Lo mataron a puro golpe, lo reventaron. Quiero que cierren el cuartel de San José. López Obrador dijo que no quiere corruptos (y ahí) hay pura gente corrupta. Mi hijo no es el único caso”, reprocha Julia Hernández, quien ha llevado a la protesta en Plaza Lerdo el féretro de Gustavo. 

 

 

En menos de seis meses (entre mayo y octubre de 2020) suman dos casos similares al de Gustavo Ortíz. Las dos víctimas fueron detenidas por policías estatales, llevados a los separos de San José y declarados muertos en ese edificio, con lesiones en sus cuerpos. 

El dos de mayo pasado murió en el cuartel de San José, Andrés Navarro, xalapeño de 33 años, rapero, diseñador y serigrafista. Tras 24 horas detenido su cadáver fue entregado a familiares con visibles golpes en el pómulo derecho y en la frente; sus pupilas estallaron debido a que, se presume, fue asfixiado.

 

“En menos de tres horas mataron a mi esposo”

La última conversación de Gustavo con su esposa, Janet C. R., fue a las 12:30 horas. Él avisó mediante un mensaje de WhatsApp que estaba en un taller mecánico, donde le comentaron que su vehículo, un Audi color negro, no tenía fallas mayores; así que pronto volvería a casa. 

 

 

Aquel sábado el hombre de tez morena y nariz afilada salió a las 9:30 horas. Vestía pantalón de mezclilla azul, tenis rojos con negro y una camisa Hollister color blanca. También acudió a una reunión con un grupo de alcohólicos anónimos, actividad que lo mantuvo sobrio los últimos cinco años de su vida. 

La familia de Ortíz Hernández estima que fue detenido sobre las 13:00 horas. Fuentes ministeriales refirieron que este hecho se registró en el bulevar Xalapa-Banderilla, sin embargo, la captura nunca fue reportada por la SSP en el Registro Nacional de Detenciones

 

 

 

Gustavo, como cualquier persona que comete alguna falta administrativa en la capital, fue trasladado a los separos de San José. A las 15:30 horas policías estatales llamaron a la dirección de Servicios Periciales de la Fiscalía General de Veracruz. Reportaron la muerte de un hombre y requerían peritos con urgencia. 

A ese lugar también fue ingresado otro hombre, conocido de Gustavo, quien se percató que su vehículo estaba en ese lugar y llamó a su familia para que acudieran a auxiliarlo. 

“Nosotros llegamos y dicen desde la puerta, ‘¿ustedes son familiares del que acaban de matar allí adentro?’, estábamos preocupados y no le tomamos importancia”, comparte la viuda, Janet C. R. Allí se percataron de otro hecho que han denunciado penalmente. 

 

 

“El carro de mi esposo ya no estaba estacionado en San José, lo llevaba un oficial que tenía una chamarra negra, gorra negra y cubrebocas negro. Lo vimos, exigimos a policías que lo detuvieran, pero se fue con el coche. Hasta ahora no nos han podido regresar el carro”, agrega Janet. 

Janet y familiares fueron notificados del deceso de Gustavo, mismo que fue atribuido por policías por una caída. Ellos, inmediatamente, desdeñaron la versión y alzaron la voz en medios. Mediante un comunicado, SSP se limitó a referir que coadyuvarían con las investigaciones para deslindar responsabilidades. 

El gobierno del estado no ha emitido una postura al respecto. No obstante, familiares de Ortiz Hernández confirmó que interpusieron una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CNDH), foliada con el número DAP/264/2020

“Nos rompieron el alma, queremos justicia” 

En el panteón Bosques de Xalapa, amigos y familiares de “Tavo”, lo despidieron con rezos y gritos que prometían protestar las veces que sean necesarias hasta obtener justicia. “Me rompieron el alma, ¿dónde está la pinche seguridad?, gritaba Julia, la madre. 

 

 

El hombre a quien describen como bromista y carismático, deja dos hijos, de 10 y 17 años de edad. Él se hacía cargo de los gastos en el hogar, pero también de su madre. La Secretaría de Seguridad Pública, a través de voceros, refieren como criminal que extorsionaba a comerciantes en la capital. Ellos lo refutan: vendía flores y tenía su tienda de abarrotes. 

"Por eso nos venimos a poner aquí al Gobernador que revise su nombre y todo el trayecto del amigo que traemos y si es, que nos cague en la cara y si no es, que nos entregue a los vatos que fueron, ellos saben los vatos que fueron, la patrulla, ellos saben interrogando a todos, aquí hay un complot”, recriminó un amigo de Gustavo.

 

Fotografías: Yahir Ceballos