Desde el reclusorio norte en la Ciudad de México, el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, se ofreció para declarar sobre la red de sobornos que se tejió entre la empresa brasileña Odebretch y el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto.

En su cuenta de Twitter, Javier Duarte de Ochoa escribió que en el 2012 recibió la instrucción de Enrique Peña Nieto para acelerar los trámites y las obras pendientes para el proyecto Etileno XXI, debido a un compromiso que hizo el expresidente con la empresa Odebrecht.

“Tengo la disposición de declarar todo lo que me consta en este caso ante la autoridad correspondiente SIN la necesidad de solicitar ningún criterio de oportunidad o beneficio alguno”, agregó en una de sus publicaciones.

 

 

En las publicaciones que hizo el exgobernador de Veracruz, afirmó que el exdirector de Odebrecht México, Luis Meneses Weyll mintió en relación a los sobornos otorgados para financiar la campaña electoral de Enrique Peña Nieto.

El martes 3 de noviembre, Meneses Weyll declaró a un medio nacional que desconocía si el dinero que se otorgó a Emilio Lozoya fueron utilizados para financiar la campaña del expresidente Enrique Peña Nieto o cubrir sobornos a legisladores por la aprobación de la Reforma Energética.

Por el contrario, en uno de las publicaciones de Twitter, Javier Duarte afirma que en el 2012, siendo presidente electo Enrique Peña Nieto, sostuvo una reunión con Marcelo Odebrecht en casa de Brasil.

“Ahí me llamó vía telefónica para solicitarme (instruirme) que acelerara todos los trámites y obras que el gobierno del estado de Veracruz tuviera pendiente para que Etileno XXI pudiera arrancar lo antes posible, ya que él tenía un compromiso muy grande con estas personas”, agregó Javier Duarte.

 

ETILENO XXI EN VERACRUZ

La planta Etileno XXI, construida y operada Braskem, subsidiaria de la brasileña en el sector energético, y su sociedad con la mexicana Idesa, entró en operaciones en el 2016.

La fábrica que tuvo una inversión de 5 mil 200 millones de dólares era la materialización de un proyecto del que Javier Duarte de Ochoa se presumió como promotor, desde que participó como titular de la Secretaría de Finanzas y Planeación y luego como gobernador, desde donde afirmó brindó todas las facilidades para que fuera construida.

Días antes de la apertura de la planta, Duarte de Ochoa incluso posó en una fotografía a lado de Marcelo Odebretch, con quien se reunió en privado en un hotel de la ciudad de Veracruz; meses antes de que el empresario brasileño fuera aprehendido en su país de origen.

Para alcanzar las metas de producción, Etileno XXI requería que Pemex les suministrara 66 mil barriles diarios de etano a “precios preferenciales”, a lo que la paraestatal accedió argumentando que era capaz de suministrar su excedente y a cambio generaría ahorros eliminando la importación de polietileno.

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) exhibió que Petróleos Mexicanos (Pemex) acumuló dos años de pérdidas por 3 mil 642 millones de pesos por vender gas etano, debajo de su costo real, a la planta de Etileno XXI.

La Auditoría Superior de la Federación, en su informe de resultado de la fiscalización de la Cuenta Pública 2017, reportó que las pérdidas se multiplicaron porque Pemex negoció desde 2010, durante el gobierno de Felipe Calderón, y en la recta final del gobierno de Fidel Herrera Beltrán, un contrato ventajoso a 20 años para la sociedad Braskem-Idesa, el cual fue ratificado durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Pese a las ventajas que se concedieron a la empresa subsidiaria de Odebrecht, Etileno XXI es calificada como una planta que hasta ahora no ha alcanzado sus metas de producción y cuyo proceso de liquidación estaría cercano, lo que confirmaría su fracaso en medio de las sospechas de corrupción.