Veracruz, Ver.- Caminando entre las mesas de los restaurantes de Los Portales, en el Centro Histórico de Veracruz, Pablo ofrece sus melodías a los pocos comensales que se encuentran en el lugar. Sin éxito, carga su instrumento para después incorporarse con sus demás compañeros, que tampoco pueden convencer a los turistas de tocar al menos una de sus canciones.

Son más de 50 años los que Pablo lleva trabajando con el grupo musical "Los Navegantes del Norte" en los alrededores del zócalo. Tras la pandemia los cuatro integrantes se quedaron sin eventos y fiestas que amenizar.

Ahora con la reanudación de actividades no esenciales siguen sin poder recuperarse, debido a la poca afluencia de turistas que se registra. Aunado a eso, los sonidos y los diferentes grupos musicales que los dueños de los locales contratan hacen aún más difícil su trabajo.

"Ahorita estamos dando vueltas, pero el cliente no quiere y no podemos obligar al cliente que nos ocupe, es un trabajo voluntario y nosotros nos hemos sostenido en este tipo de eventos (...) eso de la pandemia nos atacó y todo fue complicado para nosotros, no hubo trabajo", lamentó Pablo.

A la edad de 20 años fue que comenzó en el ambiente musical, admite que todo lo aprendió sobre la marcha, él no tomó clases, solo preguntaba con sus mismos compañeros y a través de los años adquirió todos los conocimientos para dedicarse por completo a la música.

Trabajo que en la actualidad ya no es valorado, asegura Pablo, pues muchas personas ya no quieren pagar lo justo por cada melodía y ellos por no rechazar el poco empleo que les llega aceptan cualquier precio con tal de llevar algo a sus casas.

"A veces hasta tres (canciones) por 200, cuando no quieren cuatro por 200, de a 50 pesitos por melodía (...) hay veces que nos llevamos 50 o 100 pesos otras nos vamos sin nada", aseguró.

A sus 70 años logró sobrevivir al covid

Con 70 años Pablo sobrevivió al covid; el hombre de sombrero, botas y arrugas pronunciadas estuvo dos meses luchando contra aquella enfermedad que lo mantuvo un mes internado en el hospital y otro en reposo.

"No podía levantarme, no podía hacer nada, ‘ora si me dejó en las últimas, creí que no la contaba" comenta Pablo.

Dice que contrajo el virus trabajando; debido a que la música es su única fuente de ingresos, se vio en la necesidad de trabajar durante el tiempo de confinamiento. Fue en uno de esos eventos donde quizás pudo contraer el covid, afirmó.

"Somos pocos los que aguantamos", dice al recordar el tiempo que pasó enfermo, durante ese lapso fue apoyado por sus hijos, los cuales estuvieron al pendiente de su salud.

Los estragos que dejó el covid se notan en su respiración, aún se cansa al caminar, pero debido a la falta de ingresos salió de nueva cuenta a trabajar, aunque esto signifique poner en riesgo de nueva cuenta su vida.

Pensión no le alcanza para cubrir sus necesidades

Pese a que Pablo se encuentra en la población con más riesgo a tener complicaciones por el covid, como otros adultos mayores tiene la necesidad de trabajar.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), una tercera parte de la población adulta mayor del país trabaja para el mercado laboral con marcadas diferencias entre mujeres y hombres, 19.4 por ciento de ellas y 50.8 de ellos.

Muchos de ellos al igual que Pablo cuentan con el apoyo que el Gobierno Federal les da, pero afirma que no le alcanza, por eso sale a trabajar todas las noches.

"No alcanza. Sí, nos aumentaron un poco (...) Pero de todos modos todo está caro, de nada sirve que llegue el apoyo porque se endeuda y tiene que pagar y se acabó", afirmó.

Un estudio realizado por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) señala que el 23 por ciento de los adultos mayores de 68 años siguen trabajando a pesar de estar en edad de retiro y de ellos, 43 por ciento lo hace en actividades con alto riesgo de desempleo.

En el documento "Adultos mayores y COVID-19: Vulnerabilidad económica ante la crisis sanitaria" se indica que, pese a que el Gobierno Federal adelantó los apoyos por la crisis sanitaria y aunque el monto de la cantidad del presupuesto ha ido creciendo durante los últimos tres años, este sigue sin ser suficiente.

En el 2017 la cantidad que se les otorgaba era de 580 pesos al mes, 730 pesos más que el monto actual, el cual es de mil 310 al mes.

Dicha cantidad no es suficiente para cubrir la canasta básica de alimentos que los adultos mayores requieren, al igual que los medicamentos y otros gastos que pudieran necesitar.

Son las personas que viven en las grandes ciudades las más afectadas, con esa cantidad se cubre la línea de bienestar mínima rural y 80 por ciento de la línea de bienestar mínima urbana.

Ambas representan el costo de la canasta alimentaria por persona en las zonas de más de dos mil 500 habitantes. Si se consideran las líneas de bienestar rural y urbana, la pensión de adultos mayores cubre el 62 y el 41 por ciento de la canasta básica.

Por esto, muchos adultos mayores como Pablo siguen trabajando, pese al riesgo, ya que como comenta la necesidad los obliga a salir.