Veracruz, Ver.- "Nosotros vivimos todos los días en crisis", dice en tono de sarcasmo Humberto, al referirse a las múltiples carencias con las que conviven a diario en su pueblo natal. 

Como cada año, junto con otros 20 comerciantes de pinos, salen desde el municipio de La Perla, en la región central del estado, para llegar al puerto de Veracruz a vender sus productos.

Pero ahora la crisis por la pandemia del covid los lleva a enfrentarse a otro obstáculo más para vender sus pinos.

El hombre de 55 años, robusto, de piel quemada por el frío y con manos terrosas, que demuestran los años de trabajo en el campo, explica que la vida en la sierra es dura y que para llegar hasta este punto tuvieron que invertir más de un año de trabajo en el cultivo de pinos.

Desde la siembra, cuidar que no se llenen de plagas, podarlos, después cortarlos, amarrarlos, para más tarde trasladarlos hasta el puerto de Veracruz, todo ese proceso lleva de dos a tres años para que el pino tenga los estándares de calidad para ser vendido, aseguró Humberto.

La mayoría de ellos realiza una inversión de más de 5 mil pesos para venir a vender su producto, ya que 70 por ciento de la cantidad de pinos que traen son comprados en viveros de la comunidad, mientras que otros cuantos comerciantes los cultivan en sus propias parcelas.

“Están carísimos y nos cuesta bastante arrancar, arpillar, trasporte, pagar la amarrada esa que tiene el costalito, cobran de 10 a cinco pesos por envolverlo”, explica Cristina quien es una de las comerciantes con más tiempo en esta labor, a sus 73 sigue trabajando, porque no queda de otra, afirma.

Dice que ellos no pueden quedarse en casa, la necesidad no se los permite, es por eso que su nieta, hijos y bisnietos viene con ella, pues el negocio es familiar y de eso dependen más de cinco personas.

Para la venta de los pinos este año tuvieron que dar más vueltas de normal para conseguir la autorización del Ayuntamiento de Veracruz, ya que por la pandemia se mantienen restricciones sobre actividades comerciales.

Sin embargo, los vendedores se comprometieron a atender las medidas preventivas para evitar contagios de covid, no generando aglomeraciones en el espacio que desde hace 30 años les es asignado en el mercado Polvorín, además de mantener el uso de cubrebocas, gel antibacterial y sanitizantes.

Covid, la plaga que dañó ventas de los habitantes de La Perla

La emergencia sanitaria del covid-19 puso a prueba a todos los sectores de la población, especialmente a las personas que viven al día, que no tienen seguro de salud y una fuente de trabajo constante.

Este es el caso de los municipios más apartados, como la de los habitantes de La Perla, quienes todos los años encuentran en la venta de pinos navideños una oportunidad más para obtener un ingreso extra.

La mayoría se dedican a la floricultura, que es la producción de plantas y flores. Este año la crisis por el covid también dañó las ventas, con el cierre de espacios públicos y la falta de trabajo hizo que los productores registraran una baja en sus negocios.

“No son cosas básicas de primera necesidad que la gente tenga que comprar y como bajó la economía, bajó todo, las ventas, ahorita con esto (la venta de pinos) estábamos pensado que se iba a reactivar nuestra economía”, dijo Marisela Morales, comerciante. 

Debido al tipo de clima frío que predomina en aquel lugar, los pobladores aseguran que los pinos, árboles y alguna que otra flor es lo único que pueden cultivar, ya que el maíz y demás productos agrícolas no logran sobrevivir a los cambios bruscos de temperatura.

Por eso algunas personas deciden emigrar a otras ciudades o desempeñar oficios de albañilería, algunos se quedan en los viveros como obreros y los más afortunados poseen unas cuantas hectáreas para sembrar su propio cultivo de plantas. 

La pobreza que predomina en La Perla

Ubicado a 140 kilómetros del puerto de Veracruz, el municipio La Perla, perteneciente a la región Las Montañas, cuenta con un total de 26 mil 703 habitantes, el lugar se caracteriza por sus bosques, el clima frio y por el cultivo de pinos navideños, los cuales son exportados a diferentes partes del país.

Datos del El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) señalan que 18 mil 690 personas viven en situación de pobreza, 6 mil 186 en pobreza moderada y 12 mil 504 en extrema.

El grado de marginación se coloca en muy alto y ocupa el lugar número nueve a nivel estatal en rezago social.
Por cada mil habitantes hay menos de un médico, mientras que 28 mil 706 pobladores son usuarias de los servicios de salud y 20 mil 362 están afiliados al Seguro Popular.

Actualmente el municipio cuenta con nueve casos de covid confirmados, una defunción y un sospechoso, pese a que está rodeado de más demarcaciones con un alto grado de contagio, sigue registrando un número bajo de positivos.

Para ellos la pandemia del covid es cosa seria y afirman creer en la enfermedad, porque ya lograron ver los estragos que está dejando en su comunidad, no solo en la economía, sino también en la salud de los habitantes.

Es por eso que, como cada año salen de su pueblo para poder conseguir un poco más de ingresos, ya que como dicen, solo en las fechas previo a la navidad logran elevar su economía.